Las autoridades regionales del país están en una carrera de subvenciones para mantener ocupados los 55 aeropuertos que se han inaugurado en los últimos años

La aviación es un negocio mundial, en el que todo el mundo conoce los recursos con los que cuentan los rivales. Por lo que los precios pueden ser adivinados sin grandes dificultades. Entonces, ¿cómo es que las aerolíneas chinas ofrecen hoy el precio más bajo para un vuelo entre Londres y Sidney o entre Bangkok y Los Ángeles o, incluso, entre Singapur y Nueva York?

Los rivales lo tienen claro: porque el Gobierno chino mantiene una política de subvenciones a las principales aerolíneas, que son de su propiedad, para fomentar su presencia internacional. Por eso, ni siquiera las aerolíneas del golfo Pérsico pueden hoy competir con las chinas, absolutamente arrolladoras en precio, en la medida en que al viajero no le importe hacer escala en una ciudad desconocida de la China.

La BBC hizo el experimento con varios vuelos al azar y, efectivamente, en todos los casos, aerolíneas como Air China, como China Southern Airlines o como China Eastern Airlines, todas ellas propiedad del Gobierno, ofrecen los mejores precios.

Los expertos en aviación no tienen dudas: las subvenciones son las que permiten esta competencia que, además, tiene un segundo coste que es la compra de slots. Los slots son los derechos de aterrizaje que en el caso de los aeropuertos saturados son muy costosos. Comprar esos derechos significa grandes cantidades de dinero porque esos derechos se encuentran en general en manos de aerolíneas antiguas. Los chinos compran esos derechos y después no sólo no repercuten su precio sino que ofrecen las mejores tarifas.

Obviamente, como sucediera durante mucho tiempo con las aerolíneas del golfo Pérsico, su estructura financiera es opaca. Pero los conocedores del negocio saben de los costes y entienden que sólo las subvenciones pueden permitir el negocio de estas tres grandes aerolíneas chinas. La explicación también tiene que ver con los aeropuertos que China está construyendo, y que una vez acabados demandan tráfico. Por eso muchas compañías hacen escalas en lugares relativamente no interesantes, pero con grandes aeropuertos, para intentar crear hubs de enlace con otros destinos.

Algunos grupos de investigación indican que las autoridades regionales de China, excluidas las grandes ciudades, han gastado al menos 1.300 millones de dólares en 2016 sólo en subvenciones a sus aerolíneas, para fomentar el flujo de pasajeros, con la intención de que esas escalas puedan generar turismo.

Los analistas destacan el caso de Sichuan Airlines que ofrece vuelos a Los Angeles desde Hangzhou y Jinan, donde tiene ocupaciones inferiores al 60 por ciento de los aviones, con lo que las pérdidas sólo se explican por las subvenciones regionales. Pero es que China ha construido 55 nuevos aeropuertos desde 2010 y necesita pasajeros para llenarlos.

Las críticas de las aerolíneas están empezando a hacerse notar, con lo que no se extrañen de que pronto empiecen a aparecer medidas, especialmente por parte de Estados Unidos, cuyo presidente está embarcado en una cruzada contra China.

Fuente: Prefrente

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