Joon se promocionaba como una aerolínea para millennials. Y tras un año de vida dejó de operar. La caída de la low cost de Air France revela que su receta para seducir a los millennials estuvo equivocada, y se suma al desconcierto de muchas compañías para captar a este segmento de mercado.

Esta aerolínea francesa presentaba una estética de colores vistosos, con un azul intenso como marca corporativa. Las voces críticas decían que recordaba a una luz de discoteca. Los tripulantes se presentaban de una manera más informal y vestían jeans con polos y zapatillas.

Era un estilismo descontracturado similar al que presenta Level, aunque su estética de tonos verdes y azules es más relajada.

Pero un error de Joon fue que se promocionaba como una aerolínea low cost cuando sus tarifas estaban más cerca de las compañías tradicionales. Incluso ofrecía pagar un upgrade por usar asientos que se podían convertir en “sky couches”, cuando contaba con una clase más exclusiva que ofrecía esta posibilidad con mejores amenities y servicios a bordo.

Bailes y música a bordo

Algunos trucos de las aerolíneas para conquistar los viajes de los jóvenes dan un poco de vergüenza ajena. En alguna oportunidad Virgin America quiso presumir de modernidad con un video de seguridad a bordo con bailarines de breakdance.

O Garuda Indonesia consideró que si ponía a un dúo interpretando canciones en vivo sería un éxito entre sus clientes menores de 35 años que volaban de Yakarta a Bali.

Pero basta recordar la pésima acústica de una estación de metro para recordar que el ruido de las turbinas atenta contra cualquier fidelidad musical. Y eso sin mencionar que los pasajeros que quieran dormir, leer o ver una película tienen pocas opciones de huir del número artístico.

Ya Southwest, en 2017, había intentado una idea parecida y al final discretamente la guardó en el cajón de los recuerdos.

Con menor poder adquisitivo

Los millennials son uno de los sectores que gravitarán en el turismo del futuro pero, por ahora, no es el segmento con mayor potencia económica. Están por detrás de la Generación X (nacidos entre 1960 y 1980) y los “baby-boomers” (de 1946 a 1965) y tienen un poder adquisitivo menor al de esas generaciones cuando tenían 20 y 30 años. 

Para seducir a ese público los directivos de Joon y otras aerolíneas deberían haber seguido la táctica de Ryanair, Easyjet o Norwegian: a los millennials no les importa el color del asiento, lo que quieren es pagar menos.

O como dice el experto en el mercado aeronáutico Samuel Engel, “lo que busca un millennial en una aerolínea es una tarifa baja y llegar a tiempo. ¿Y qué es lo que quiere cualquier otro viajero? Pues una tarifa baja y llegar a tiempo. No necesitan aviones decorados con color púrpura”.

Indiferencia ante la fidelización

La insistencia de las aerolíneas de tener una experiencia de viaje cae en la indiferencia por parte de los millennials. Un estudio de Allianz Worlwide Partners precisa que el 62% de los menores de 30 años viaja para descubrir nuevos lugares, y un 36% porque le interesa conocer culturas y personas. De la emoción el viaje en sí, ni hay menciones.

Las líneas aéreas también toman en cuenta que los jóvenes son un mercado huidizo, que no le interesa mantener vínculos de fidelización con una compañía.

Según un estudio de Facebook, solo el 24% de los milenials se considera fiel a una aerolínea en tanto que servicio. Pero la cifra se reduce al 17% si son preguntados por la confianza en la compañía.

Y si vuelven a viajar, ¿por qué lo harían? La mayoría (un 35%) respondió que lo haría por el precio. Una vez más, el bolsillo es el que manda.

Por Juan Pedro Chuet-Missé – Cerodosbe

Foto: Philipp Schutz

Aviacionaldia.com

Volver al boletín

NUEVO!!!!

 

Volver