Finalmente, Alteza Cruises, que se promocionaba como la primera compañía de cruceros argentina, naufragó antes del viaje inaugural, al menos en sus proyectos para este verano. Y protagonizó varios entredichos con pasajeros que ya habían pagado el viaje por la devolución del dinero. Una situación que se podría definir como estafa y que tiene ribetes de culebrón. 

Durante la primavera del año pasado Alteza Cruises comenzó a difundir salidas desde el Puerto de Buenos Aires a Mar del Plata y Punta del Este y también a otros destinos, como Brasil, la Patagonia y hasta la Antártida. En ese entonces a bordo del Med Queen, un barco pequeño, para brindar un servicio personalizado, que debía comenzar las operaciones el 21 de diciembre.

La llegada de una nueva naviera fue bienvenida incluso desde sectores oficiales, como el Ministerio de Turismo, encabezado por Gustavo Santos, que alentó la iniciativa, y del puerto de Mar del Plata, que puso manos a la obra para mejorar las instalaciones.

De manera bastante confusa, un tiempo después, los responsables de Alteza Cruises, Nicolás Arata y Claudio Franco, anunciaron que iban a traer otro barco, el Delphin, debido a inconvenientes con el anterior, pero que los itinerarios seguían firmes.

Más postergaciones

Más tarde, con muchas idas y vueltas y poca información a los pasajeros, se reprogramó el viaje inaugural para el 9 de febrero porque el Delphin supuestamente tenía que entrar en dique seco para validar certificaciones.

Mientas tanto, mantenían canales de comunicación en su página web y en Facebook, que se llenaron de posteos de viajeros indignados que reclamaban la devolución del pasaje pago.

Pero al final de cuentas, nada sucedió, ni siquiera concretaron el pedido de giro en el Puerto de Buenos Aires por el nuevo barco, que por ahora no vendrá.

Cambio de rumbo

Desde el Ministerio de Turismo emitieron un comunicado donde aclaran que Alteza Cruises no está registrada ni habilitada como una agencia de viajes por el organismo, de acuerdo con lo previsto en la ley nacional Nº 18.829 que regula la actividad de los agentes de viajes.

Por su parte, la empresa cerró sus vías de comunicación y en su web hace más de un mes que se lee: Debido a demoras operativas no imputables a esta empresa y sus propietarios, la programación se verá modificada y será informada a brevedad.

Es muy probable que no se tengan más noticias de una empresa que, más allá de una idea interesante, en principio actuó con mucha improvisación y negligencia.

Fuente: lanacion.com.ar

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