Amanecer abordo del Symphony of the Seas es como hacerlo inmerso todavía en un sueño.

Todo lo que rodea al pasajero es real, pero difícil de creer. El nuevo barco de Royal Caribbean -el número 25 de su flota y el cuarto dentro de su aclamada clase Oasis, la más moderna- supera las expectativas de incluso los que están habituados a unas vacaciones en el mar. «Este es mi quinto crucero y el que más me ha sorprendido. Lo primero que te llama la atención antes de embarcar es su tamaño y, después, una vez dentro, el diseño de cada planta, su infinita oferta de ocio y el trato amable del personal que trabaja allí», relata Luis Blanco, uno de los pasajeros que acaba de disfrutar del trayecto inaugural del navío por el mar Mediterráneo. 

Embarcar en el crucero más grande del mundo (pesa 228.081 toneladas, mide 362 metros de eslora y su altura roza los 73 metros) significa adentrarse en una aventura diferente en cada uno de los siete barrios de temática variada en los que se divide. El espacio más espectacular se encuentra en lo alto de las 16 cubiertas disponibles para pasajeros (a las que se accede mediante alguno de los 24 ascensores con los que cuenta la nave), una zona que deja sin aliento nada más verla y que invita a sumergirse en sus jacuzzis con vistas al mar o descansar en cualquiera de las hamacas que abrazan las cinco piscinas climatizadas al aire libre.

Al ritmo de música reggae interpretada en directo, en este barco es posible jugar al baloncesto en una cancha de medidas reglamentarias, disfrutar de un buen rato en su original campo de minigolf o lanzarse por el tobogán más alto del mundo que jamás se haya construido en un barco: The Ultimate Abyss. Además, otras tres atracciones acuáticas similares, dos simuladores de surf e incluso una tirolina de 25 metros de longitud, contribuyen a hacer de éste el lugar ideal para el crucerista atrevido y deportista.

El emblemático y completamente renovado Boardwalk, que rodea todos los buques de la compañía, es también una de las áreas que más llama la atención. Pasear al aire libre por este espacio, que recuerda a un tradicional muelle costero de los de hace décadas con tiovivo tallado a mano incluido, se convierte en una prioridad cada mañana. Más aún si ese día se disputa un evento deportivo de excepción, pudiéndose seguir a través de hasta 30 pantallas de televisión en el Playmaker Sports Bar and Arcade. También puede haber una función en el AquaTheater, una piscina en la que se celebran espectáculos con el mar de fondo.

Un jardín con más de 12.000 plantas tropicales, su Casino Royale, una pista de patinar sobre hielo, club de jazz, spa, teatro al más puro estilo Broadway, dos rocódromos de 15 metros cada uno, la discoteca del silencio en la que mediante unos cascos cada cliente escucha su propia música.La oferta que el Symphony of the Seas presenta no tiene límites para ninguno de los 5.500 huéspedes que caben en él, para los que trabajan un total de 2.394 miembros de la tripulación. «Nuestro objetivo era crear una auténtica experiencia vacacional llena de aventuras para viajeros de todas las edades, por lo que el buque cuenta con la oferta más vanguardista, personalizada y tecnológica de la flota», asegura Michael Bayley, presidente y CEO de Royal Caribbean International.

La gastronomía también juega un papel fundamental. El Loco Fresh elabora deliciosos tacos y burritos en su restaurante buffet; Sugar Beach es una tienda con más de cien tipos de caramelos distintos; y no faltan los elegantes restaurantes donde probar lo mejor de la comida italiana, americana o japonesa. Junto al Solarium, en la parte delantera del barco y con vistas al mar, no hay que perderse la cocina del Hooked Seafood, que ofrece mariscos frescos, ostras en la barra y lo mejor de la comida de Nueva Inglaterra, con mención especial a su clam chouder -en otra época fue comida de esclavos y ahora se presenta como uno de los platos más sofisticados y deliciosos a nivel internacional-. Y para cerrar la noche nada mejor que disfrutar de uno de los cócteles servidos por robots en el Bionic Bar.

A la hora de dormir, este hotel flotante cuenta con 2.275 camarotes y suites. Diseñada para acoger a familias enteras, la interactiva Ultimate Family Suite, de 125 metros cuadrados, es capaz de alojar hasta ocho personas en dos dormitorios. Mayordomo propio, tobogán, pared de Lego, mesa de air-hockey, máquina de palomitas o hidromasaje con vistas al mar son tan sólo algunas de las comodidades que presenta esta habitación. Todo está pensado en este barco.

GUÍA PRÁCTICA

Itinerario

El Symphony of the Seas ha inaugurado la temporada en el Mediterráneo con travesías de siete a nueve noches y escalas en los puertos de Barcelona, Palma de Mallorca, Marsella, Florencia, Roma y Nápoles. Desde 961 euros por persona.

Servicios

Cinco piscinas, 10 jacuzzis, Vitality at Sea Spa, gimnasio, jardín, 20 locales gastronómicos, pista de patinaje sobre hielo, cancha de 'basket'...

Fuente: elmundo.es

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