Freedom Cruises avanza en su plan de construir un mega-crucero de 1.300 metros de largo, cuatro veces más grande que un portaaviones

JUAN PEDRO CHUET-MISSÉ Barcelona

Sería como un Arca de Noé del siglo XXI. Freedom Ship pretende ser el barco más grande que haya navegado en la historia, con dimensiones tan colosales que no hay astillero capaz de construirlo ni puerto que pueda recibirlo.

Este proyecto por ahora existe en los papeles de la compañía Freedom Cruise Line y lleva varios años dando vueltas.

Pero ahora sus promotores lo han desempolvado y están en la búsqueda de casi 10.000 millones de euros para que sea realidad. Será una meta difícil, si recordamos que Facebook recién en 2011 llegó a los 1.000 millones de ingresos, y con un valor de empresa de 50.000 millones.

Dimensiones colosales

Su tamaño asusta: tendría un largo de 1.371 metros, más de tres veces que el Symphony of the Seas, el crucero más grande del mundo. O que el portaviones Gerald Ford, que con 337 metros será el más largo del planeta.

Con 228 metros de ancho, sus 106 metros desde la superficie a la cubierta superior lo harían tan alto como el Edificio España de Madrid.

El Freedom Ship será tres veces más grande que los cruceros de mayor tamaño del mundo. 

Alrededor del mundo

“Más que un crucero, el Freedom Ship será la primera comunidad móvil del mundo”, se presenta. Este mastodonte de los mares navegará alrededor del globo en un viaje que durará dos años, con escalas en los puertos más importantes de cinco continentes.

Si se dice que los cruceros son ciudades flotantes, este será como una capital de provincias. En su interior convivirán 100.000 personas, entre 40.000 residentes, 20.000 miembros de la tripulación, 30.000 visitantes diarios y 10.000 turistas que se alojarán en los hoteles.

Hasta con aeropuerto propio

En su parte superior habrá una pista para el aterrizaje y despegue de aviones de hasta 40 pasajeros, que también podrá recibir a helicópteros y jets particulares.

En los 25 pisos todo estará organizado como una pequeña metrópoli: los sectores (como barrios) de los residentes no podrán ser visitados por los turistas.

Habrá cientos de tiendas, distribuidas “como si fuera la calle comercial de una gran ciudad como Nueva York”, con distritos que se diferenciarán en los estilos de arquitectura.

Comercios, escuelas y clínicas

El lugar contará con hoteles de lujo, un casino, una gran variedad de establecimientos gastronómicos (desde fast food a elegantes restaurantes), museos, acuarios, supermercados, bancos, y también invitan a los empresarios que se animen a vivir a bordo a que abran sus oficinas en la nave.

En el Freedom Ship habrá escuelas primarias y bachilleratos, biblioteca, centros de ocio como cine y teatro, un hospital con tecnología de vanguardia (donde se esperan invertir 350 millones de euros) e instalaciones para practicar deportes, como fútbol, tenis, baloncesto, hockey y natación.

Los viajes alrededor del mundo durarán dos años. El 30% de ese lapso estará navegando.

Vivir a bordo

Todavía no hay planos para saber cómo serán las viviendas, pero los impulsores del proyecto las proyectan de dos o más habitaciones, con cocina, baño y dotadas de todos los servicios.

A bordo la gente se desplazará en una especie de metro, mientras que una vez que se llegue a un puerto los pasajeros llegarán a tierra en una línea propia de ferris que pueden transportar a 350 personas cada 20 minutos. También habrá un pequeño puerto para que atraquen las embarcaciones particulares.

El delicado tema legal

Los promotores se apura a aclarar que este no será un micro-país exento de leyes: el derecho internacional será el aplicable. Si bien tendrá el centro duty-free más grande del mundo, vivir y trabajar a bordo no convierten al Freedom Ship en un paraíso fiscal flotante, precisan.

Corte del proyecto, donde se ven las instalaciones de la ciudad flotante.

Hay cruceros donde es posible ser propietario de un apartamento durante 40 años, en los que viven personas (la mayoría jubilados de alto poder adquisitivo) que lo adoptaron como su residencia.

Pero ninguno iguala en la magnitud al Freedom Ship, un proyecto que parece sacado de una película de ciencia ficción, donde una ciudad construida dentro de una nave espacial navega durante generaciones en el espacio exterior.

Fuente: Cerodosbe

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