Un crucero puede ofrecer un viaje inolvidable. Pero antes de contratarlo, hay que saber qué se busca. Foto: Alonso Reyes-Unsplash

Las prisas pueden llevar a contratar un crucero que se aleja de lo esperado. Es mejor pensar qué tipo de viaje es el buscado por medio de estas preguntas

El entusiasmo por aprovechar una oferta, el bombardeo del marketing de las navieras o la falta de experiencia pueden llevar a cometer errores al momento de contratar un crucero, o darse cuenta a bordo de que no es el tipo de viaje deseado.

Las diferencias no solo se dan en el precio y los recorridos: también están en los tamaños y tipos de barcos, en los servicios, los tipos de cabina, las atracciones, los tipos de comida, etcétera.

Por ello, antes de hacer click en esa oferta que ofrece un 50% de descuento, en el instante previo a realizar la transferencia para el crucero, conviene tomarse unos minutos para realizarse algunas preguntas clave que ayudarán a la mejor elección de un viaje en alta mar o por un río.

¿Qué tipo de embarcación prefieres?

La patronal de las compañías de crucero, Clia, establece tres clasificaciones de tamaño de barco: los megabarcos (más de 1.500 camarotes), los grandes (entre 800 y 1.500 habitaciones), los medianos (de 300 a 800) y los pequeños (hasta 300 plazas).

Los mega cruceros pueden transportar hasta más de 5.000 pasajeros, pero las opciones de diversión y gastronómicas son inabarcables

En los primeros se encuentran los gigantes barcos de Royal Caribbean, Carnival o MSC Cruceros, que pueden transportar hasta 5.000 o más pasajeros. Una de las ventajas de estas embarcaciones es su inmenso despliegue de atracciones y actividades a bordo. Son como ciudades flotantes, donde tampoco alcanza un solo viaje para conocer todas las opciones gastronómicas.

El Symphony of the Seas es el crucero más grande del mundo, capaz de transportar a 6.600 pasajeros.

La contra es que en ocasiones uno se siente agobiando al haber mucha gente en algunos puntos, como las piscinas, o si no se reserva con anticipación, no hay manera de disfrutar de muchas atracciones.

Los barcos medianos y pequeños suelen ser los tamaños elegidos por las navieras más exclusivas, ya que gracias a sus dimensiones pueden atracar en puertos menos concurridos. Esta opción está bien para disfrutar de un servicio más exclusivo, aunque lógicamente estos son los cruceros más caros.

¿En qué época del año quieres viajar?

Si se quiere buscar viajes más económicos, no hay que elegir julio ni agosto, así como tampoco Semana Santa ni las vacaciones navideñas. Hay otras épocas de año donde el clima puede ser agradable y hay interesantes ofertas de viajes, como mayo u octubre.

En el Caribe cabe recordar que entre septiembre y diciembre llega la estación de huracanes, que además de las tempestades a bordo pueden traer lluvias a las escalas

Pero también cabe tener en cuenta las incidencias climáticas en algunas regiones del planeta: El Caribe atraviesa la estación de huracanes entre septiembre y diciembre, mientras que la época del monzón en Asia se extiende entre julio y septiembre.

Aunque sea muy barato entre diciembre y marzo, el frío invernal en el norte de Europa hace que uno tenga muy pocas ganas de bajar del barco para pasear por los países bálticos o en los pueblos de los fiordos noruegos.

Aunque los cruceros viajen al Ártico o la Antártida en pleno verano, la temperatura exterior es muy fría.

Por más que uno elija el verano austral para ir a la Antártida o el boreal para el Ártico, hay que ir abrigado como en pleno enero en una ola de frío. De todas maneras, muchos cruceros de expedición alquilan pantalones, botas y chaquetas especiales para quienes se animen a descender al continente blanco.

¿Por qué viajas?

¿Se viaja por el placer de navegar y disfrutar de la vida en crucero, o la idea es tener un medio de transporte diferente para visitar sitios turísticos?

Prácticamente todos los grandes destinos costeros del mundo son cubiertos por las compañías de cruceros, pero cabe recordar que en muchos casos las escalas duran menos de una jornada, por lo que el vistazo de la ciudad puede ser demasiado fugaz para lo que uno esperaba. [

Los viajes pueden durar de tres a quince días, aunque por lo general la mayoría de los viajes se ofrecen entre siete y diez días.

Según el periplo hay destinos viajes que implican más de 48 horas de navegación sin tocar tierra. Esta es una buena oportunidad para disfrutar de las atracciones y propuestas gastronómicas, y en reforzar la vida social en el crucero.

Foto Emre Gencer | Unsplash. Algunos viajan para descubrir nuevos destinos. Otros para sentir el placer de navegar los mares.

En el caso de las grandes navieras los viajes por el Caribe incluyen escalas en islas privadas. Muchos viajeros son amantes de estos centros de sol y playa para tener una desconexión total en su viaje.

Recordemos que hay viajes de expedición ideales para amantes de la naturaleza y para descubrir la fauna de lugares exóticos; así como una abundante oferta de cruceros temáticos, enfocados en programas gastronómicos, históricos o de diversión.

¿Cómo quieres dormir?

Si se contrata un crucero no es conveniente contratar el camarote más barato. Aunque uno crea que lo usará solo para dormir, a no todo el mundo puede contentar estar siete días en una habitación interior sin ventanas.

Las personas que tienen propensión al mareo deberían elegir los camarotes ubicados en la parte central del barco

Las diferencias de precios no solo se dan por el tamaño, sino también por su ubicación: cuanto más arriba se encuentre el camarote, saldrá más caro.

Hay ángulos de la popa y la proa muy solicitados por el generoso ángulo de visión externa, pero en algunos casos los ruidos de los motores pueden ser algo molestos. No es oro todo lo que reluce, tampoco en los camarotes de lujo.

Foto: Windstar. Algunos camarotes son tan lujosos como habitaciones de hoteles de cinco estrellas.

Las personas que tienen propensión al mareo deberían elegir los camarotes ubicados en la parte central del barco, que tiene un vaivén más suave. También es una opción interesante para evitar dar largos rodeos hasta los restaurantes o las atracciones más buscadas.

Hay cruceros premium, sean oceánicos o fluviales, que tiene suites de grandes tamaños y con servicios de primera línea, como disponibilidad de mayordomo. Son como lofts o habitaciones de hoteles cinco estrellas.

En los barcos de expedición los camarotes suelen ser más austeros, aunque la tendencia está cambiando con la llegada de los cruceros de lujo que realizan viajes por el Ártico o destinos exóticos.

¿Qué quieres hacer a bordo?

Como decíamos antes, los megacruceros tienen tantas atracciones y actividades a bordo que un viaje es insuficiente para probarlas. Hay desde montañas rusas a tirolesas, piscinas y pistas de karting, toboganes acuáticos y plataformas de realidad virtual.

Se pueden probar juegos con tag de láser o demostrar la deducción en los juegos de escape. Y esto no es solo para niños, sino que también hay actividades pensadas para adolescentes y adultos.

Los cruceros, sobre todo los de grandes tamaños, tienen auditorios donde se ofrecen funciones de cine, espectáculos musicales o circenses. Eso sí: en todos los casos las reservas son la única forma de disfrutarlos. El Último Abismo es un vertiginoso tobogán de agua en un crucero que desciende 45 metros.

Foto: Royal Caribbean.. El Último Abismo es un vertiginoso tobogán de agua en un crucero que desciende 45 metros.

Los que eligen cruceros temáticos contarán con un abundante programa de talleres, visitas guiadas en las escalas y clases magistrales sobre lo que hayan elegido: cocina, catas de vino o música.

Hay viajes enfocados en el relax con una variada oferta de masajes, tratamientos de spa y sesiones de yoga.

Los cruceros más pequeños tendrán su oferta de atracciones más acotadas, pero por la menor cantidad de pasajeros será posible disfrutar de todas ellas.

¿Qué quieres hacer en las escalas?

Al momento de contratar excursiones en las escalas se sugiere averiguar previamente qué opciones locales hay en los puertos, cuyos precios suelen más bajos.

Cabe recordar que los grandes cruceros atracan lejos del centro, por lo que suele haber un gasto adicional en taxis o hay que tener un mayor margen de tiempo.

También cabe saber cómo es la movilidad en cada ciudad: hay destinos como Barcelona, Marsella o Ámsterdam donde quizás no haga falta un guía para conocer sus puntos turísticos más destacados. Excursiones cruceros.

Foto Sonja Zeschka Pixabay. Cabe averiguar si hace falta contratar una excursión en la escala.

Pero las dificultades con la movilidad o el idioma en destinos como Bangkok, San Petersburgo o El Cairo llevan a que contratar un tour sea la mejor opción.

Las navieras de lujo suelen tener muchas excursiones en tierra incluidas en el viaje, y los guías pueden ser expertos en su campo: arqueólogos en Ostia y Roma, enólogos en Burdeos o arquitectos en París.

También los cruceros fluviales suelen incluir las excursiones, y en muchas ocasiones son pequeños pueblos o monumentos que se recorren a pie o en bicicleta.

¿Qué quieres comer?

Uno de los puntos fuertes de los cruceros es su faceta gastronómica. Es posible que un viajero aumente de peso a bordo, por ello conviene tener un equilibrio y evitar la tentación fácil de llenar grandes platos en el buffet.

Aunque este sistema sea más sencillo y no tiene recargos extras, cada tanto hay que probar los menús de los restaurantes a bordo, que varían en tipos de cocina y, por supuesto, en sus precios.

Por ahorrar y comodidad muchos pasajeros prefieren el buffet de un crucero.

Los cruceros más lujosos apuestan por el formato clásico de menú a la carta, con propuestas elaboradas por renombrados chefs.

En los grandes cruceros hay restaurantes especializados en cocinas autóctonas (italiana, mediterránea, oriental, norteamericana, etcétera), aunque muchos de estos locales se enmarcan en el formato de comida rápida.

Las bebidas alcohólicas no suelen estar incluidas, excepto entre las navieras más exclusivas. En los primeros casos hay compañías que ofrecen vales con descuentos de hasta el 50% en la compra de cócteles, cerveza o cava a bordo, que pueden costar entre 15 y 70 euros.

Fuente: Cerodosbe

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