Acudimos a la definición conceptual del desarrollo turístico sostenible, como una sencilla aclaración, para aquellos estudiosos del problema, que quieran contrastar la repercusión del desconocimiento que se observa en el seguimiento de unas normas que nos llevaría de forma segura hacía el propio concepto de desarrollo sostenible: el desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones actuales, sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.

“Las directrices para el desarrollo sostenible del turismo y las prácticas de gestión sostenible, se aplican a todas las formas de turismo en todos los tipos de destinos, incluidos el turismo de masas y los diversos segmentos turísticos. Los principios de sostenibilidad se refieren a los aspectos medioambiental, económico y socio-cultural del desarrollo turístico, habiéndose de establecer un equilibrio adecuado entre esas tres dimensiones para garantizar su sostenibilidad a largo plazo”, explica Antonio Tejera, Presidente del Centro Internacional de Estudios Turísticos de Canarias, y agrega: “Por lo tanto, el turismo sostenible debe de dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica, respetando la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservando sus activos culturales y arquitectónicos y sus valores tradicionales, y contribuyendo al entendimiento y la tolerancia intercultural”

“El desarrollo sostenible del turismo exige la participación informada de todos los agentes relevantes, así como un liderazgo político firme para lograr una colaboración amplia y establecer un consenso. El logro de un turismo sostenible es un proceso continuo y requiere un seguimiento constante de sus incidencias, para introducir las medidas preventivas o correctivas que resulten necesarias. El turismo sostenible debe reportar también un alto grado de satisfacción a los turistas y representar para ellos una experiencia significativa, que los haga más conscientes de los problemas de la sostenibilidad y fomente en ellos unas prácticas turísticas sostenibles”.

La Esperanza de Vida

Imbuidos en una constante donde el análisis mundial nos enseña cada día múltiples ejemplos del desarrollo de sus núcleos turísticos, observamos como naciones enteras han entendido perfectamente el mensaje y han generado en su medio y en sus habitantes, una forma de vida que ha sido consecuentemente con el aprovechamiento de la actividad turística sin “pasarse de la raya” en cuanto a su capacidad de carga, y sus posibilidades de eso de “conservar su patrimonio disfrutando de él, sin poner en peligro el disfrute del mismo de las generaciones futuras, algo muy lejos de aquellos lugares donde el destrozo de su medio ambiente, su patrimonio cultural, histórico y social, se ha convertido en una añoranza de “los más viejos del lugar.

Cientos de lugares en el mundo están padeciendo las consecuencias de la falta de preparación y conocimiento de sus dirigentes políticos, sin que nadie se haga responsable de este estropicio mundial que ha destruido las ilusiones de miles de personas, cercenando el porvenir de generaciones y obligando a grandes contingentes humanos a abandonar países, ciudades, pueblos y lugares, donde se podía haber vivido decentemente y en paz, pero donde la ambición y el desconocimiento han acabado con todo.

Hoy, alentados en la convocatoria de las Naciones Unidas relativa al 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, que gestionará con su demostrada capacidad la Organización Mundial del Turismo, nos renace la esperanza de conseguir un mundo mejor, donde el conocimiento y la cordura se impongan y la evolución del desarrollo de turismo sostenible, alcance la importancia y la relevancia que el mismo tiene, para beneficio de toda la humanidad.

 

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