La decisión del presidente Donald Trump de erigir un muro en la frontera de Estados Unidos con México abre un peligroso período de turbulencias para el flujo turístico entre las dos naciones, uno de los más intensos en el mundo. 

México ocupa el noveno lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales. Según cifras oficiales, en 2015 recibió 32,7 millones de visitantes, de ellos 18 millones 424 mil estadounidenses. La meta para el pasado año 2016 era captar 35 millones de turistas extranjeros. El turismo en México es una actividad económica importante. Los ingresos provenientes de los turistas extranjeros aportan más de 16 mil millones de dólares. Asimismo, contribuye con el 8.2 por ciento del Producto Interno Bruto y representa el 14,2 por ciento de los empleos directos e indirectos.

Apenas se instaló en la Casa Blanca, Trump emitió las órdenes ejecutivas precisas para presentarse ante sus vecinos del sur como un mandatario enérgico, dispuesto a cumplir sus controversiales promesas electorales.

El mandatario norteamericano mandó iniciar los trabajos encaminados a levantar un muro a lo largo de los 3 200 kilómetros de la sureña frontera. Esa línea de demarcación cruza grandes áreas metropolitanas como El Paso-Ciudad Juárez y San Diego-Tijuana, que ya están cercadas, pero por donde transita una buena parte de los visitantes estadounidenses hacia territorio mexicano y viceversa.

Otros tramos fronterizos incluyen áreas rurales, fincas que se extienden en algunos casos a ambos lados de la demarcación, así como zonas inhóspitas, bosques y parques nacionales.

Los muros ya existentes fueron construidos a finales de la década de 1990 en virtud de una ley rubricada por el ex presidente George W. Bush.

El costo, la naturaleza y la extensión de la cerca todavía es desconocido, aunque oscila entre 8 mil millones de dólares y el triple de esa suma. El propio Trump estimó que en unos 1 600 kilómetros de frontera de terreno muy abrupto sería imposible construir el muro, del cual ya existen unos 600 kilómetros.

En lo que resultó también un inquietante mensaje a la comunidad internacional, el presidente estadounidense esgrimió como pretexto la protección de la Seguridad Nacional.

Trump dijo que México debería pagar el 100 por ciento de los costos del muro, lo que fue rechazado por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, - quien canceló una visita oficial a Washington que debía realizar el 31 de enero- sobre todo después que el mandatario norteamericano dijo que si no estaba dispuesto a pagar, el encuentro no tendría sentido.

El anuncio por parte de Trump coincidió con la presencia en Washington del Secretario (ministro) de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quienes sostenían conversaciones con funcionarios de la Casa Blanca.

En el frente económico, México es uno de los mayores socios comerciales de más de la mitad de los Estados de la Unión Americana.

"Más de 5 millones de empleos en Estados Unidos dependen de la venta de productos a México", estima Earl Anthony Wayne, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en México de 2011 a 2015.

La nueva administración de Trump alega que Estados Unidos registra un déficit comercial con México de 60 000 millones de dólares, un pretexto para exigir un cambio de las reglas comerciales vigentes en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA por sus siglas en inglés) que incluye a Canadá.

Según trascendidos en la prensa económica mexicana, el nuevo inquilino de la Casa Blanca pudiera contentar a su clientela electoral –a la que prometió recobrar empresas y empleos- exigiendo una mayor participación de componentes hechos en Estados Unidos para los vehículos que se fabrican en México e ingresan al mercado norteamericano libres de impuestos.

Según las reglas vigentes en el NAFTA, para entrar libre de impuestos a Estados Unidos, un auto o camión ligero fabricado en México debe contar con un 62,5 por ciento de componentes de procedencia norteamericana.

Los asesores de Trump pudieran exigir elevar a un 85 por ciento esa participación, para darle mayor ventaja a los fabricantes de piezas y partes de Estados Unidos a expensas de sus competidores asiáticos.

A juicio de analistas mexicanos, la política económica, comercial y migratoria enprendida por Trump trata, de hecho, a México como un país enemigo y no como un conveniente aliado.

Desde hace algunos meses, operadores turísticos norteamericanos comenzaron a plantearse con preocupación los posibles efectos de esa política.

Por eso no es casual que por encargo de la conocida firma Expedia, la cadena CNN interrumpiera en tres ocasiones la transmisión de la ceremonia del Día de la Inauguración de Trump con la exhibición de un anuncio pagado contra del muro.

El corto publicitario titulado “Train” muestra a una niña que mira por encima de la cerca del patio de su vecino, en un acto que rememora el interés de los turistas que durante sus viajes se asoman al paisaje, la cultura y las costumbres de otras naciones.

El anuncio está centrado en la contribución social que puede hacer la industria de los viajes y la hospitalidad para toda la humanidad. “Al recorrer el mundo, dice el narrador, verás que lo has convertido en un lugar mejor. ¿Cuál es la clave? Eres tú”, responde.

La poderosa industria de los viajes en Estados Unidos sufrió una baja de viajeros internacionales a lo largo de la mayor parte de 2016, después de una caída de 4 000 millones de dólares en ingresos durante 2015.

Hasta julio de 2016, el mes más reciente con cifras oficiales disponibles, visitaron Estados Unidos 42,8 millones de viajeros internacionales, incluyendo los de Canadá y México, lo que marcó una caída de 2,4 por ciento frente a enero-julio de 2015.

Las compañías turísticas como Expedia tienen razón al preocuparse con las políticas de Trump, si se toma en cuenta el tamaño de los negocios en juego.

Basta decir que los viajeros extranjeros gastaron 225 mil 900 millones de dólares en Estados Unidos entre enero y noviembre de 2016.

Por otra parte, las empresas que manejan los viajes al exterior movieron una masa de turistas norteamericanos que gastaron 145 mil 300 millones de dólares, y de ellos buena parte viajó a las ciudades y playas de México.

Fuente: caribbeannewsdigital.com

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