Edmonton, en Canadá, inicia la primera prueba con aparatos que simulan el vuelo de halcones para evitar que otras aves choquen con los aviones 

El aeropuerto internacional de Edmonton (Canadá) ha puesto en práctica esta primavera una prueba piloto en la que se utilizan robots voladores con forma de halcones para ahuyentar a las aves (gaviotas y similares) que pueden provocar problemas de seguridad aérea y accidentes en aeronaves en fase de despegue o aterrizaje.

En una primera fase, la empresa Clear Flight Solutions ha suministrado dos modelos de su robot Robird con forma de ave rapaz. Uno de los Robird es una réplica robótica de un halcón peregrino (Falco peregrinus) la especie más utilizada internacionalmente en operaciones de prevención de daños con aves en los aeropuertos. Un segundo Robird que se pone a prueba en Edmonton tiene la forma de halcón de Harris o busardo mixto (Parabuteo unicinctus).

Los robots con forma de ave que ha desarrollado Clear Flight Solutions destacan por su parecido físico con las rapaces imitadas, incluidas algunas formas de vuelo de estas aves especializadas en la caza aérea. De hecho, los Robird han sido diseñados, y están siendo utilizados con relativo éxito, para diversas situaciones en las que se pretende ahuyentar a algunas aves que pueden provocar molestias o daños. Se utilizan estos aparatos no sólo en aeropuertos sino también en núcleos urbanos (donde la concentración de aves provoca molestias de ruido y suciedad) o zonas agrícolas (donde algunas aves provocan pérdidas importantes en los cultivos).

Evitar accidentes

En el caso de los areopuertos las acciones para evitar interferencias negativas entre las aves y las aeronaves son especialmente importantes porque en los casos más extremos se producen daños materiales y accidentes con pérdidas de vidas humanas. En un estudio publicado en 2009, los expertos en aeronáutica indicaron que solo en Estados Unidos, las colisiones con aves provocan en 30 años un total de 668 incidentes aéreos.

Ejemplo conocido

El ejemplo más conocido de un grave accidente provocado por una colisión con aves se produjo en 2009 en Nueva York

Uno de loas incidentes más conocidos fue el del vuelo 1549 de US Airways (AWE1549), que avión tuvo que acuatizar en el río Hudson, cerca de la Calle 48 en Manhattan, Nueva York, después de que una bandada de aves impactase en el fuselaje y los motores del avión.

Diversos aeropuertos del mundo disponen de sistemas disuasorios para evitar que las aves vuelen en el momento en que aterrizan o despegan los aviones. En estos casos se utilizan señales acústicas o luminosas, y equipos de cetrería (con rapaces reales debidamente adiestradas).

Mantener la amenaza de las aves reales

La prueba que se está realizando en Edmonton combina la presencia de robots alados con halcones reales. SE hace de este modo porque, según los especialistas, es muy posible que las aves que viven en zonas próximas a las pistas de los aeropuertos acaben acostumbrándose a la presencia de los aparatos del tipo Robird. Pese a ser estéticamente muy similares a los halcones, los robots voladores todavía no disponen de la habilidad que realmente asusta al resto de aves, que es su capacidad de caza.

“Los pájaros pueden acabar acostumbrarse a los robots voladores, especialmente si no hay ningún tipo de refuerzo letal”, ha explicado el especialista en fauna del aeropuerto de Edmonton, Jul Wojnowski.

Los Robird serán operados en este aeropuerto del oeste de Canadá por técnicos de la compañía Calgary Aerium Analytics, que también ha trabajado en el uso de drones para la topografía y cartografía. Según los promotores de este proyecto, la experiencia de Edmonton es la primera en todo el mundo en la que aplica está tecnología de robots de simulación de rapaces en programas de manejo de vida silvestre de un aeropuerto. De momento, los Robird tienen el inconveniente de disponer de una autonomía de vuelo de solo 12 minutos.

Fuente: lavanguardia.com

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