Foto del 24 de julio del 2017 suministrada por la cadena Wanderlust que muestra gente haciendo ejercicios sobre tablas flotadoras en al resort de la firma en North Lake Tahoe, California. Hay un boom en el turismo "wellness", que ofrece experiencias centradas en los ejercicios físicos y otros servicios para fomentar el bienestar de la gente. Wanderlust via AP Amanda Senior

POR KELLI KENNEDY Associated Press

FORT LAUDERDALE, FLORIDA, EE.UU. Que los hoteles tengan gimnasio no es ninguna novedad. Pero que los gimnasios abran hoteles...

El exclusivo gimnasio Equinox, por ejemplo, abrirá un hotel en el barrio de Hudson Yards de Nueva York, en una iniciativa que simboliza la evolución del “turismo wellness”, en el que el viajero busca servicios para mejorar su estado físico y darse otros lujos relacionados con la salud y el bienestar.

La mayoría de los hoteles ya tienen gimnasios y es posible incluso reservar habitaciones con bicicletas estáticas o alquilar ropa para el gimnasio. Pero el “turismo wellness” va más allá. Ya no se trata de hacer gimnasia en los hoteles, sino de una experiencia que es el motivo central de un viaje. Y que genera mucho dinero.

Ya sea mediante viajes a Perú para comprar hierbas medicinales, recorrer en bicicleta la costa de California o gastar varios miles de dólares para hacer ejercicios con la famosa instructora Tracy Anderson en Aspen, Colorado, el turismo enfocado en los servicios “wellness” generó 691 millones de viajes en el 2015, según el Instituto Mundial de Wellness.

En el pasado este tipo de salidas implicaban morirse de hambre en campamentos de entrenamiento intensivo o fines de semanas descansando en un spa y limpiando mente y cuerpo. Dado que este tipo de cuidados son hoy parte de la vida diaria, no es de extrañar que hayan llegado a la industria turística. Los viajes turísticos que tienen por fin buscar el bienestar generaron 563.000 millones de dólares en el 2015, comparado con los 489.000 millones del 2013, según el Instituto Mundial de Wellness. Y para el 2020 producirían 808.000 millones.

Las tendencias de la industria turística se asemejan a las de las ventas al por menor. Ya pasaron los días en que el cliente iba a un local insulso para comprar zapatos que pueden adquirir online. Ahora van a los negocios en busca de experiencias especiales.

Del mismo modo, los viajeros ya no se ven tan tentados con la idea de tirarse en la playa bajo una sombrilla, con un trago a mano. Quieren igualmente una experiencia más sustancial, como retiros para hacer yoga y meditación, donde pueden conectarse con otras personas y llenarse de energía, según los expertos.

El ejercicio “ha dejado de ser una actividad y ha pasado a ser un destino. Es un fin”, dijo Marshal Cohen, analista de NPD, que evalúa tendencias. “Eso representa un gran cambio en la forma de gastar dinero. Ya no llenan el armario de ropa. Ahora se producen recuerdos y las fotos que mostramos en nuestros teléfonos y en las redes sociales son producto de ese esfuerzo”.

En el hotel Curtain Bluff de Antigua los huéspedes pueden reunirse con un equipo para diseñar programas de entrenamiento que incluyen desde clases de zumba hasta pilates.

El resort Amanpuri de Phuket, Tailandia, ofrece cuatro programas enfocados en la preparación física, la pérdida de peso, una limpieza digestiva y la concientización. También hay sesiones de reiki, una terapia alternativa para combatir el estrés y coaches para hablar de los problemas cotidianos.

La modalidad wellness llega asimismo a los cruceros, que ya no son experiencias en las que la gente se cansa de comer en buffets y no hace nada. Ahora, el objetivo de un crucero son a menudo sus programas de wellness. Holland America Line tienen programas de meditación y de una vida saludable.

Los cruceros pueden combinar servicios de wellness con visitas a los puertos donde anclan. Si baja a la costa con Regents Seven Seas, por ejemplo, puede terminar haciendo yoga en una plantación de cocos en Ko Samui, Tailandia, o en una te tai chi al aire libre en Marsella, con vista al mar de un lado y a un palacio del otro.

“Los cruceros de todo tipo están ofreciendo comida saludable, ejercicios y todo tipo de formas de yoga y esas cosas”, dijo la editora de CruiseCritic Carolyn Spencer Brown.

Empresas de indumentarias deportivas se suman a esta tendencia. Lululemon y Free People ofrecen experiencias turísticas. Free People tiene desde hace varios años retiros en los que la gente puede hacer ejercicios o participar en talleres de tarot en sitios como parques nacionales.

Los amantes del Zen gastan miles de dólares para seguir a instructores famosos que dan clases en destinos exóticos. Tracy Anderson, socia de Gwyneth Paltrow y quien entrena a Jennifer López, ofrece sesiones de un fin de semana varias veces al año en las que admite no más de 40 personas. Los participantes sudan con ella y charlan alrededor de fogatas en ciudades como Miami y Aspen. La experiencia cuesta varios miles de dólares y las plazas se agotan siempre.

La instructora de Shakira Anna Kaiser organiza varios viajes al año. Hace poco estuvo en Ojai y en Austin. Las plazas para retiros con ejercicios intensivos con Taryn Toomey se agotan, a menudo en menos de una hora. La gente paga entre 2.000 y 6.000 dólares y los servicios incluyen masajes en la playa y paseos por sitios pintorescos como Mustique y México.

Unas 100.000 personas asistieron a los populares festivales Wanderlust en todo Estados Unidos el año pasado y participaron en clases de yoga y meditación o remaron parados en tablas en lugares como Oahu, Hawai, y Squaw Valley, California.

Fuente: el Nuevo Herald

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