La Gran Muralla China fue construida hace siglos para proteger la frontera norte del Imperio chino de los ataques de los ejércitos invasores del norte de Asia.

Pero en estos últimos años está enfrentando dos enemigos tal vez más peligrosos: la maleza y el paso del tiempo.

La vegetación junto con el clima y el robo de piedras contribuyeron a debilitar la construcción fabricada por el hombre más larga del mundo.

Para intentar preservar esta fortificación -visitada cada año por más de 10 millones de turistas-, el gobierno chino está empleando drones y tecnologías avanzadas.

Fuente: BBC

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