Puede parecer extraño, pero un extranjero en Dubái, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, cuyo territorio crece más allá de una isla con figura de palmera y grandes recursos financieros, puede encontrar trabajo bajo contrato y disfrutar de una extraordinaria infraestructura y una diversa gastronomía, que cada vez se internacionaliza más, producto de su turismo y su creciente comercio.

Aimán es nativo de Egipto, y como él muchos otros jóvenes se encuentran trabajando como guías turísticos en Dubái.

No es que el salario que devengan en las agencias que les contrata sea un lujo ni les permita vivir las extravagancias de los ricos emiratíes, pero al menos les genera el sustento que no encuentran en sus países.

Igual que Aimán hay mujeres que provienen de tierras tan lejanas como Colombia y México, quienes recorren como guías de visitantes de naciones tan lejanas como República Dominicana las calenturosas calles de Dubái, en los momentos que se puede salir al aire libre.

Dubai tiene un poco más de tres millones de habitantes. Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes tiene cinco millones y representa el 84% del total de la población y el 90% de la economía del país. El 90% de las personas que se movilizan y residen aquí son extranjeros, fundamentalmente hindúes, pakistaníes y otras naciones vecinas asiáticas en las que la cultura se asemeja, y el idioma que hablan en las calles es el inglés.

Los emiratíes aprendieron que el inglés es el idioma básico para desarrollar sus actividades de turismo y de comercio, adicional a su habla oficial que es el árabe. Usan el Dirjham como moneda oficial, con un valor transaccional de US$3.65 precio dólar. Los emiratíes nacen de la pesca de ostras en el mar, de ahí surgieron con una cultura que hoy se expresa en los museos, en los mercado de oro y el de las especies hasta mostrar al mundo el Dubái moderno con la marina más grande del mundo, hoteles de los más lujosos del mundo ( siete estrellas) que comenzaron a ser construidos a partir de 1979 cuando la historia se encargó de dividir las tres épocas que marcan el antes y el después del hallazgo del petróleo, al pasar de la pesca, la agricultura y el comercio, a la infraestructura moderna con los mayores adelantos tecnológicos y los grandes desafíos a la naturaleza.

Edificios que se mueven

Por eso no es raro ver una alta edificación que se mueve de un lado a otro, un edificio con la forma de un queso roquefort, la torre Burj Khalifa, el centro comercial más grandes del mundo, y el puerto más grande. Para 2020,se trabaja para mostrar al mundo y millones de visitantes el edificio más alto: The Tower, en el que un minuto se elevará al piso 124; así como el Museo del Futuro, y La Mezquita, que junto al lujoso hotel Burj Al Arab es considerado un emblema turístico.

Dubái, uno de los principales de los siete Emiratos Árabes Unidos, se ha convertido en una de las islas más visitadas por turistas de los rincones más lejanos, a la vez que mantiene su actividad comercial de gran importancia al poseer uno de los principales puertos marítimos del comercio mundial.

La isla artificial se asemeja a la palmera

La isla artificial de Jumera, ubicada en la costa de Jumeirah, Dubái, se asemeja a una palmera datilera con un tronco y 17 ramas. Se estima que el costo inicial pasa de US$11,000 millones y que el tiempo para hacerla fue de un poco más de seis años. Los proyectos residenciales, restaurantes, comercios, se venden en horas y el lujo como atractivo de turistas de todos niveles sigue marcando el desarrollo de la ciudad que trazó su paso de la pesca de ostras con métodos rudimentarios y de la pobreza en la que cayeron por el cultivo manual de ostras que se inventó Japón.

Comida

Los emiratíes consumen leche de camello como alimento y toman café como bebida típica que sirven en tazas sin asa, pero el turismo los ha internacionalizado y es común ver diversas comidas en sus restaurantes con un toque de especies como la cúrcuma, el “hummus”, una crema de garbanzos; y otras comidas y bebidas. Usan frutas completamente secas, como el limón.

Alta temperatura

En Dubái, una zona desértica visitada en 2012 por más de 10 millones de turistas, en la que la temperatura puede llegar a 49 y 50 grados entre julio y agosto, y nadie puede mantenerse en la calle por 3 o 4 minutos, una o dos veces llueve en el año, y el agua cuesta más que el petróleo.

Ubicación

Dubái situado en la costa del golfo Pérsico, en el desierto de Arabia, y limita al sur con el emirato de Abu Dabi, con el de Sharjah por el noreste y, a través del enclave de Hatta, con el Sultanato de Omán por el sureste y con los emiratos de Ajman por el oeste y Ras al-Khaimah por el norte.

Fuente: listindiario.com

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