El ecoturismo poco regulado, las malas prácticas de observación y el impulso del turismo general en las costas está destruyendo los hábitats de las ballenas mexicanas.

El llamado turismo “ecológico”, que generalmente es poco regulado, está afectando a las ballenas de los mares mexicanos: Infecciones por hongos, atropellamiento por botes, ruido de embarcaciones y contaminación son algunos de los problemas que asechan a los mamíferos.

Cada año, casi 20 mil ballenas grises y seis mil jorobadas migran a las costas del Pacífico mexicano y las islas Revillagigedo, en donde encuentran sitios propicios para aparearse y cuidar a sus crías, indicó Luis Medrano González, investigador de la Facultad de Ciencias en un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De ahí la gravedad de la destrucción de sus hábitats, amenazados por el desarrollo poco regulado del ecoturismo, las malas prácticas de observación, el impulso del turismo general en las costas, y los planes que ofrecen visitas a lugares alejados, como islas.

A pesar de que México cuenta con normas de conservación y promotores turísticos adecuados, pero el problema radica en que la observación de los cetáceos es una práctica mal realizada con frecuencia, que obedece más a los afanes de lucro de personas y empresas, que a políticas de conservación o educación, explica Medrano.

Hay esfuerzos importantes para resolver esta situación, pero en general las malas prácticas persisten y a eso se suman otros factores, también derivados del turismo, como el ruido de las numerosas embarcaciones y el atropellamiento de estos mamíferos por parte de grandes barcos.

Además, se aúna la contaminación generada por los desarrollos turísticos y urbanos, con grandes cantidades de desechos que son patógenos para esos mamíferos, resaltó.

Lo que debe existir es, primero, un desarrollo social sustentable, justo, respetuoso de la biodiversidad y el medio ambiente; además, se requiere de una mejor gobernanza y sentido de responsabilidad ambiental y social en el desarrollo de todas las actividades económicas.

Medrano asegura que sí es posible tener un turismo sustentable, pero si va aparejado con el desarrollo social y no con los grandes proyectos que benefician a pocos y afectan la vida de muchos.

Fuente: news.culturacolectiva.com

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