Como pasajeros, podemos contribuir a la reducción del impacto ambiental de la aviación. Y no es difícil: aquí van algunos pasos para conseguirlo 

Cada vez más los viajeros somos conscientes de la huella ambiental de los viajes en avión, un hecho que tiene en la conocida como flygskam, la ‘vergüenza de volar’, su máxima expresión. Pero sin llegar al extremo de quedarnos en tierra existen sencillos pasos para reducir al máximo los desechos a bordo.

La industria no es ajena a este movimiento; según afirmó el director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Alexandre de Juniac, en relación al flygskam “sin duda, este sentimiento crecerá y se difundirá”.

Además de las emisiones de CO2 -hasta 285 g de dióxido de carbono por km y pasajero en avión frente a los 14 g del tren según la Agencia Europea de Medio Ambiente-, las aerolíneas generan toneladas de residuos a nivel mundial.

Muchas compañías toman conciencia de la situación. Además del compromiso a nivel global de reducir a la mitad las emisiones en 2050 que anunció la IATA, a nivel individual empresas como Iberia, Air France o Delta Airlines apuestan por reducir plásticos de un solo uso, introduciendo envases sostenibles que puedan ser reutilizados o reciclados.

Aunque queda mucho camino por delante para alcanzar vuelos respetuosos con el medio ambiente, también nosotros podemos contribuir con gestos para reducir al mínimo la cantidad de desperdicios que generamos.

Imprime la tarjeta de embarque

Un simple gesto como descargar la tarjeta de embarque en el móvil puede ahorrar, según experta en medioambiente de Iberia, Marina García, “hasta 80 toneladas de papel al año”.

La práctica, cada vez más implantada en aerolíneas de todo el mundo, permite además ahorrar tiempo y batería si, en lugar de entrar en el correo o la web de la compañía aérea, hacemos una captura de pantalla y la tenemos lista para presentar antes de embarcar.

Lleva un kit sin plásticos de un solo uso

Aunque muchas aerolíneas han iniciado una cruzada contra los plásticos de un solo uso, aún recibimos todo tipo de objetos desechables a bordo.

Para evitar usarlos podemos llevar nuestro propio kit que incluya una botella de agua reutilizable (para rellenar una vez franqueado el control de seguridad), auriculares, una taza de viaje, una servilleta de tela, cubiertos reutilizables -también hay pajitas- e incluso algo de picoteo para no tener que comprar nada envuelto durante el vuelo.

Invierte en un neceser transparente

Sacar de la maleta los productos de aseo es una de las molestias más habituales antes de embarcar, como también lo es recurrir a las bolsitas de plástico transparente que encontramos antes del arco de seguridad.

Una buena idea para dejar de emplear ese plástico de usar y tirar pasa por invertir en un neceser transparente que, sí, es también de plástico, pero nos servirá para muchas ocasiones y además nos evita la tensión de sacar en el último momento del neceser cada botecito por separado.

En este mismo sentido, merece la pena por apostar por botes reutilizables que podamos rellenar con nuestros productos de tocador favoritos en lugar de usar muestras de un solo uso que generan más residuos.

Para los más avanzados, existe una oferta de productos sostenibles para el cuidado de la piel y el cabello que van desde protectores solares respetuosos con los corales hasta champús sólidos.

Vístete a capas

Sí, es muy obvio: en la cabina de un avión suele hacer más frío o calor del previsto. Pero también es verdad que se olvida en muchas más ocasiones de las que puede parecer.

¿La consecuencia? Si hace frío pediremos una manta a la tripulación que, además de venir en una bolsa de plástico, seguramente se tirará después de un único uso.

Si hace calor, en lugar de quitarnos una capa derrocharemos más energía en forma de aire acondicionado del ventilador superior.

Compensa tus emisiones de carbono 

Estamos de acuerdo: tomar un vuelo es malo para el medio ambiente. Pero además de plantear opciones sustitutivas para trayectos cortos, en algunos viajes no hay forma de evitarlo.

Sin embargo, siempre se puede calcular las emisiones generadas lo que, por sí mismo, ya nos ayuda a tomar conciencia del problema. Portales de entidades ambientales como WWF, Friends of the Earth o MyClimate ofrecen también ideas para compensar estas emisiones en lo que se llama Mercado de Carbono, un sistema de compensación que invierte las aportaciones realizadas en proyectos sostenibles, siempre bajo la premisa de lucha contra el cambio climático.

cerodosbe.com

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