No todo es culpa de las aerolíneas; también intervienen factores de humedad y altitud

Por: Eder Corona Ortiz

La comida de las aerolíneas carece de popularidad entre los viajeros, debido a que su sabor no siempre es bueno, sin embargo la culpa no es enteramente de las empresas aéreas que los distribuyen.

Cuando viajamos en avión, el aire presurizado interno y la altitud afectan nuestros sentidos, haciendo que nuestra percepción de los sabores y olores sea distinta -menos grata por lo general- a cuando estamos en la tierra. The New York Times publicó en 2012 que el cambio en la presión del aire hace que las papilas gustativas de la lengua pierdan el 30 por ciento de su capacidad.

Además, la humedad que se genera en el avión y la altitud hacen que la nariz también pierda parte de su capacidad para reconocer ciertos alimentos.

Cuando volamos también se incrementa la sed, creando así en el cuerpo condiciones similares a las de un enfermo de gripa en cuanto a sentidos se refiere, imposibilitando un disfrute real de las comidas.

Es verdad

Sin embargo también es cierto que las aerolíneas han decidido recortar sus gastos, inviertiendo poco en alimentos.

Algunas han decidido vender las comidas completas, pero estas son empaquetadas, procesadas para su venta y con poco por hacer para que el comensal las disfrute verdaderamente.

Fuente: El Universal San Antonio

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