Cada vez más españoles optan por dedicar sus vacaciones a ayudar a quienes más lo necesitan. Viajan con la solidaridad en la maleta hasta los países en desarrollo como voluntarios de distintas ONG que cada año ofertan plazas para los que quieran embarcarse en esta aventura. 

El perfil del viajero solidario coincide con segmentos sociales y profesionales liberales o profesores, con edades comprendidas entre los 20 y 35 años o mayores de 45, con ingresos medios.

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT) el turismo solidario entre los ciudadanos europeos crecía a un ritmo anual del 20% en el año 2010. Según el estudio 'Turismo y Cooperación Internacional', elaborado por The Ostelea, School of Tourism & Hospitality, los destinos favoritos del turista solidario español son Perú, Cuba y Honduras. También están en la lista otros países de América Latina como Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Brasil, México, Guatemala.

En África, los destinos más visitados son Marruecos, Senegal, Tanzania y Mali; y en Asia, China, Camboya, Taiwán e India. En casi todos los casos se trata de fórmulas de turismo responsable, es decir, son para grupos reducidos y contribuyen a mejorar la economía de las comunidades, sin trastocar su entorno y respetando su cultura. Con esta oferta para turistas, muchas ONG consiguen fondos para continuar con sus labores y logran una mayor sensibilización de las personas que se unen al viaje. Por supuesto, cada voluntario tiene que costear sus gastos de viaje y manutención.

Las políticas de Cooperación Internacional al desarrollo en España supusieron, para el año 2016, una inversión total presupuestaria de 2.396,30 millones de euros. Esa cantidad supone sólo un 0,21% del total de su renta nacional bruta, “lejos –dice el informe– del 0,7% al que se comprometieron los países económicamente avanzados”. Sólo siete países de la UE han alcanzado ese objetivo.

Fuente: 20minutos.es

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