Un destino que tiene como prioridad la naturaleza. La Caleta San José, considerada como una de las mejores playas naturales del Perú, es un lugar propicio para todos los que buscan alejarse de la cotidianidad para conectarse consigo mismo. 

Cuando el Huáscar enrumba a la Caleta San José, le asalta una desesperación por aventarse al mar, confundirse con los peces y huir de las gaviotas que siempre están pescando o haciendo alguna coreografía en medio del cielo.

El bote lleva consigo a unas 8 personas que no dejan de mirar al Huáscar que amenaza con aventarse durante la hora y media de recorrido de Quilca hasta la Caleta San José, en la provincia de Camaná (Arequipa). Si el Huáscar avista tierra a lo lejos, se desespera y expulsa unos alaridos cuando ve de lo lejos a Tritón, su eterno rival, vigilando desde la orilla.

El Huáscar y Tritón son hermanos. También son perros. En la Caleta San José es difícil no ver algo que se aleje de la vida marina, lo cual se refleja hasta en el nombre de las mascotas.

Huáscar nos rememora no solo al hermano menor y eterno enemigo de Atahualpa, sino también al buque que batalló en la Guerra del Pacífico, también llamada Guerra del guano. Por otro lado, Tritón (el hermano de Huáscar, con el cual comparte la misma rivalidad de los hermanos de la Guerra Civil Incaica) representa el dios mensajero de las profundidades marinas, hijo de los dioses marinos Poseidón y Anfítrite, según la mitología griega.

En San José es así: hasta el aire se impregna de perfumes marinos y da la impresión de que todos están mojados o acaban de salir del mar. Para qué estar secos, si bajo el sol el cerebro no funciona y no da ganas de salir. O al menos eso pensaría un citadino.

Pero acá, el antídoto se encuentra a unos cuantos metros de nuestro hospedaje o restaurante. Luchar contra el sol es sencillo cuando te puedes dar un chapuzón en cualquier momento o engullir un cebiche fresco.

En estos lares, los piqueos son fuentes de erizo natural, conchitas a la parmesana o chicharrón de pulpo. Los almuerzos son platos hechos a base de huevera, mariscos, tal vez un pulpo al olivo, y una serie de pescados como corvina o lenguado. Las cenas pueden ser parrilladas de maji maji o perico dorado. Y lo mejor es que todas sus carnes se mantienen jugosas.

Hace unos cinco años, llegó a estas tierras Gastón Acurio, uno de los chefs más importantes del Perú, en busca del cebiche perfecto y se quedó encantado por el sabor del chicharrón de erizo y el choro negro (español).

El periodista y escritor Rafo León escribió en este lugar su libro de crónicas “Viajes de perro”. Gonzalo Llerena y Mauricio Mendoza, socios y dueños de la Caleta San José, señalan que el nombre de su libro tiene mucho que ver con Kayser y Machita, las mascotas del albergue, antecesores del Huáscar y Tritón.

Al caer la noche, nuestro abrigo es una fogata. Si nos levantamos, nuestra televisión es la vista al mar. Y si buscamos aventura, nadamos, zarpamos en kayak o hacemos trekking. En San José, que no es una isla pero tiene todas sus propiedades, los turistas se desconectan del exterior para adentrarse en un camino espiritual que los vincula con la naturaleza tanto como consigo mismos. Si no fuese una caleta, sería un templo budista o una biósfera.

El dato

La Caleta San José ganó tres veces como la mejor eco-playa natural del Perú en el 2007, 2009 y 2011. Un premio otorgado por la ONG Ecoplayas.

En Rumbo

Los vuelos de Lima a Arequipa salen a diario: Tiempo. 90 minutos. Para mayor información de cómo llegar o tarifas, contactarse directamente con www.caletasanjose.com 

Fuente: larepublica.pe

XXVI Exposición Viajes y Turismo AVAVIT 2017

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