El turismo se está convirtiendo en un problema grave para los habitantes de las ciudades culturales de Europa.

El turismo se está convirtiendo en un problema grave para los habitantes de ciudades culturales europeas, que cada vez están experimentando más dificultades para vivir, ya sea por el ruido, los altos precios u otras cosas. Pongamos como ejemplo a Barcelona y el dolor de cabeza que supone el querer vivir en el casco histórico de la ciudad.

Lo que se observa al pasear en las calles de Barcelona (España), hoy, son hordas de turistas, que llenan las callejuelas estrechas y sinuosas, en bicicleta, o en visitas guiadas y paseando, mientras los residentes que llevaban toda la vida ahí han abandonado los edificios llenos de recuerdos e historias, un problema que afecta a lugares populares de toda Europa.

Según el Ayuntamiento, la población fija en el barrio gótico, tan querido por los turistas, ha descendido de 27 mil 470 residentes en 2006 a 15 mil 624 a finales de 2015. Ahora, el 63 por ciento son residentes ‘flotantes’: turistas o personas con estancias a corto plazo. El aumento de los precios de alquiler, el ruido y las multitudes empujándose por espacio en las calles y la desaparición de las tiendas tradicionales diarias han obligando a la gente a salir de ahí por razones económicas, o por pura frustración. Y cada vez son más los propietarios que echan a los inquilinos de toda la vida para cobijar a turistas, que pagan más por menos.

París (capital de Francia), Ámsterdam (capital holandesa), Londres (capital británica), el problema también afecta a otras urbes importantes de Europa. Para tratar de remediar la situación, París, Londres y Ámsterdam quieren regular la duración del alquiler y registrar todos los pisos y casas para permitir un mejor control a corto plazo. Pero aún así, el turismo está haciendo que sus ciudadanos abandonen los barrios en los que han vivido toda su vida. mhn/ktg/mkh

Fuente: Hispantv

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