Oporto llegaba a finales del siglo XX con unas infraestructuras envejecidas, y ajena completamente al turismo. 

Pero las grandes inversiones realizadas por el país la han situado como una de las ciudades turísticas más de moda, y lo que otrora eran viejas construcciones, son ahora preciosos comercios, museos, o callejuelas llenas de tipismo y autenticidad.

Portugal finalizaba el siglo XX, al igual que España, saliendo de una dictadura, que había dejado a ambos países muy atrasados respecto al resto de Europa.

Comenzaba así una vertebración y modernización de ambos, empezando por las carreteras radiales en España y en la A1 en Portugal, que une Lisboa con Oporto y que no estuvo completamente finalizada hasta 1991. En 2002 ya se pudo recorrer el país de norte a sur por autopista, y a finales de 2006 abría sus puertas la nueva terminal del Aeropuerto de Oporto-Francisco Sá Carneiro, que fue premiado en 2007 como mejor aeropuerto de Europa. En 2011 la Autoridad Portuaria De Leixoes inaugura un nuevo muelle de cruceros y en 2015 la nueva terminal de cruceros. Esta es la breve historia de las infraestructuras que han situado a Oporto como una de las ciudades turísticas más interesantes del momento, pero realmente, el secreto de su éxito se apoya también en otros factores.

Mientras en España el proceso de modernización se llevaba por delante grandes joyas arquitectónicas, mercados, edificios industriales y espacios públicos que se consideraron viejos, en Oporto, el centro urbano de mediados de siglo XX y su patrimonio monumental, ha llegado prácticamente intacto al siglo XXI. Y ese es el secreto del éxito turístico de Oporto, los viejos tranvías circulando y sus cocheras convertidas en el Museo do Carro Electrico, las viejas edificaciones, tanto privadas como públicas, restauradas con mimo, las bodegas de vino como espacios de lujo, y la vieja Ribeira del Duero como uno de los espacios más turísticos y emblemáticos de la ciudad, con una fotogenia indiscutible gracias al, también viejo, Puente Dom Luis I y los viejos barcos rabelos destinados al transporte del vino por el rio. El secreto turístico de Oporto es que se han conservado y rehabilitado antiguas edificaciones, infraestructuras e industrias.

El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

A llegar a este fantástico estado de conservación, contribuyó sin duda la declaración del centro histórico como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, junto con el Puente Dom Luis I y el Monasterio de Serra do Pilar. Una entidad especial de gestión del urbanismo se encarga de proteger la zona y resolver los problemas del día a día.

La visita turística

El epicentro turístico de Oporto es, como hemos dicho, el barrio de Ribeira, es decir, el área donde el centro histórico confluye con el rio Duero. Barcos rabelos, un curioso tipo de embarcación destinada a transportar el vino por el rio, adorna los muelles y aporta tipismo, a la vez que sirven para dar un agradable paseo turístico por los seis puentes, donde a buen seguro, nos darán a probar el famoso vino de Oporto, industria que los ingleses asentaron en la ciudad y que constituye uno de sus pilares económicos.

La Torre de los Clérigos nos ofrece las mejores vistas de la ciudad.

Las coloridas fachadas de Ribeira albergan multitud de restaurantes con terrazas para degustar la excelente gastronomía portuguesa, con la vista puesta en Vila Nova de Gaia, el municipio situado en la otra orilla del Duero, y donde se encuentran las más famosas bodegas de vino Oporto. A muchas de ellas podremos llegar andando simplemente cruzando el Puente Dom Luis I, pues están muy cerca de los muelles para poder cargar el vino con facilidad en los barcos. Sandeman y Ferreira son de las más afamadas y bonitas, pero Graham’s está un poco más arriba y cuenta con un restaurante precioso con las mejores vistas sobre Oporto.

Volviendo al barrio de Ribeira, tenemos muchas otras cosas que hacer en él. No solo pasear por el muelle, sino también explorar sus encantadores callejuelas y su entorno, como la Plaza del Infante D. Enrique, donde encontraremos el bellísimo Palacio de la Bolsa, que conviene visitar para maravillarse con la Sala Dorada, cubierta con pan de oro, o la Sala Árabe, de 300m2 y estilo morisco inspirada en la Alhambra. En esta misma plaza hay otro ejemplo de conservación de arquitectura en Oporto como es el Mercado Ferreira Borges, con un precioso restaurante de aire industrial bajo la cubierta. Si seguimos hacia arriba nos adentraríamos en el barrio histórico, por el contrario, a los pies de la Iglesia de San Francisco, podemos tomar uno de los históricos tranvías de Oporto, que nos llevará directo al Museo do Carro Eléctrico, o lo que es lo mismo, las antiguas cocheras reconvertidas en un precioso museo donde podemos ver varios tipos de vagones y una gran sala de control con antigua maquinaria eléctrica.

El epicentro turístico de Oporto es el barrio de Ribeira, es decir, el área donde el centro histórico confluye con el rio Duero y el Puente Dom Luis I.

Al pie mismo del Puente Dom Luis I está el Funicular dos Guindais, que nos ahorra el esfuerzo de caminar hasta la parte alta de la ciudad, donde hallaremos lugares de imprescindible visita como la Catedral de la Sé de Oporto, o la Estación de San Bento, cuyo vestíbulo decorado con más de 20.000 azulejos cuenta la historia de Portugal, o la Iglesia y Torre de los Clérigos, a la que se puede subir para tener las mejores vistas de la ciudad.

Muy cerca está la gran Plaça da Liberdade, conformada por edificios de gran belleza y presidida, en lo alto, por el Ayuntamiento de Oporto.

Otro de los lugares maravillosos que Oporto ha conservado con esmero es la Librería Lello e Irmao, considerada la librería más bonita de Europa, la encontraremos en el interior de un edificio neogótico muy cerca de la Torre de los Clerigos, y el encanto de sus estanterías y escalera de madera labrada han sido incluso escenario para rodar secuencias de Harry Potter.

Más allá del centro histórico, Oporto está lleno de atractivos monumentos y jardines, como la Casa de la Música o los Jardines del Palacio de Cristal y la Rua Santa Catarina para compras. Pero las excursiones de cruceros suelen ofrecer también visitas a los alrededores, como por ejemplo, visitar Guimarães, Braga y el Santuario de Bom Jesus do Monte; o Aveiro, la “Venecia portuguesa”.

La librería Lello e Irmao está considerada la más bonita de Europa y en ella se rodaron secuencias de Harry Potter.

No hay que olvidar que Oporto es toda una potencia europea en cruceros fluviales, pues todas las compañías importantes tienen aquí uno o más barcos, que remontan el Duero hasta la frontera con España, donde las posibilidades de navegación se cortan abruptamente por el Salto de Saucelle. Estos cruceros de una semana permiten visitar Salamanca, pero sobre todo, el espectacular paisaje del Duero que cambia tras cada meandro entre grandes viñedos y zonas vírgenes de montaña, entre el verde primaveral y los cálidos tonos tostados del otoño.

Rutas 2019

Oporto recibe cruceros prácticamente todo el año, de febrero a principios de diciembre. Las navieras alemanas AIDA y TUI lo visitarán frecuentemente en 2019 así como las inglesas P&O, Saga o Fred Olsen. Pullmantur tiene prevista una escala del Horizon el 10 de Abril en su ruta hacia el norte de Europa, y otra el 30 de octubre en un turnaround desde Málaga. En cuanto a las grandes navieras internacionales se esperan escalas de Costa Pacifica, Costa Favolosa, Brilliance of the Seas y MSC Orchestra. Además, parece ser un puerto muy apreciado por navieras premium y lujo, con escalas de Holland America Line, Oceania, Azamara, Regent Seven Seas, Viking, Silversea, Seadream y Hapag Lloyd entre otros.

No hay que olvidar que Oporto es una potencia en cruceros fluviales, con rutas de una semana hasta prácticamente Salamanca.

La terminal de cruceros

La terminal de cruceros llega a su tercer aniversario con cifras de un crecimiento espectacular. Inaugurada en julio de 2015 tras una inversión de 50 millones de euros, ayudó a dar un importante salto en número de pasajeros, que pasaron de 64.440 en 2014 a 79.065 en 2015. En 2016 Oporto mantuvo prácticamente el mismo número de escalas pero la cifra de pasajeros se quedó en 71.799, sin embargo, en 2017 se alcanzó la cifra de 100 escalas y 95.562 pasajeros. El 2018 se prevé cerrar con 110.000 pasajeros en 105 escalas.

La terminal de cruceros, premiada por su imponente arquitectura, puede realizar operaciones de turnaround para 2.500 pasajeros.

A finales de marzo la terminal vivió su primer desembarco de pasajeros y el embarque inicial de un nuevo itinerario con el MSC magnífica. Se trata de un edificio proyectado por el arquitecto Luis Pedro Silva, que enlaza las curvas generando la prolongación de sí mismo en la forma de tres tentáculos exteriores y un cuarto que cae hacia el interior, en una rampa helicoidal que conecta las funciones interiores dentro de un espacio de cuatro alturas.

En el mismo 2015 Oporto recibía el premio Seatrade Awards a Mejor Puerto del Año, y la terminal ha recibido varios premios arquitectónicos. Además de sus funciones como terminal de cruceros, alberga el Parque Científico y Tecnológico del Mar de la Universidad de Oporto y varias unidades de investigación marítima. Igualmente, es sede del CIIMAR – Centro Interdisciplinar de Investigación Marina de la Universidad de Oporto. En 2011 se inauguraba el muelle de 340 metros de longitud al que sirve, con capacidad para atracar barcos de cruceros de hasta 320 metros en uno de sus laterales, mientras que en el contrario permite, en el espacio que hay hasta el espigón, el tráfico de embarcaciones para los investigadores, embarcaciones turísticas, y una marina deportiva para 170 embarcaciones que todavía no se ha rematado. La terminal puede realizar operaciones de turnaround para 2.500 pasajeros y cuenta incluso con aparcamiento subterraneo.

Con la apertura de la nueva terminal de cruceros en 2015 se completaba un largo proceso de modernización de infraestructuras en Oporto. 110.000 pasajeros y 105 escalas previstas en 2018.

Fuente: cruisesnews.es

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