Una de las leyendas del mundo de la oratoria dice que las personas le tenemos menos miedo a la muerte que hablar en público.

Si bien el dato puede parecer exagerado, lo cierto es hay quienes harían o hacen cualquier cosa con tal de evitar enfrentar una audiencia en el trabajo o en la vida personal. Para ayudar a quienes tienen este tipo de problemas, existen multiplicidad de técnicas y consejos, entre otros los siguientes:

  • El 80–20 es la regla de las presentaciones efectivas. El 80% del partido se juega antes de tomar el micrófono o pararte ante tu auditorio, ya sea de una o mil personas. El 20% consiste en lo que hagas con ese 80% inicial. A más práctica, más seguridad en ti mismo.
  • Visualízate. Como el jugador de fútbol antes de tirar el penal. Como el corredor antes de largar la carrera. Llega temprano al lugar de tu presentación, paséate por ahí, imagínate las caras de las personas que te miran. Si te visualizas dando la presentación, con auditorio y todo, hay buen chance de que en el momento de la verdad, te sientas mucho más cómodo, porque, de alguna manera, ya estuviste ahí.
  • No te aprendas textos de memoria. La memoria es traicionera y si, por algún motivo, se te cruzan las palabras y hay que rebobinar, el efecto en el auditorio no va a ser positivo. Todo va a sonar acartonado y extrañamente premeditado. Lo mejor es tener cada concepto claro y ordenado.

Fuente: El Mundo al Instante

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