Es la mayor causa de baja laboral en el mundo, según datos aportados este mismo 2016 por la publicación Annals of the Rheumatic Diseases. La prestigiosa revista científica ha llegado a esta rotunda conclusión tras un estudio efectuado en, nada más y nada menos, que en 187 países. Una amplia muestra que nos hace reflexionar sobre la importancia de esta dolencia a nivel mundial, sus consecuencias sobre la economía y la salud de toda la población.

Con lumbalgia nos referimos, a nivel concreto, al dolor en la zona lumbar de la espalda, la que comprende la parte baja, entre las vértebras lumbares y el inicio de la zona glútea. A nivel general, se entiende que hablamos cualquier dolor que afecta a nuestra espalda.

De una u otra manera, el dolor de espalda tiene varios orígenes que, aparte del genético, pueden encontrar sus raíces en ese lugar en el que pasamos la mayor parte de nuestro día: sí, la oficina.

Por un lado, el mecánica -posturas mantenidas y ausencia de movimiento-, y ,por el otro, el psicológico, qué decir del estrés, la ansiedad, el cansancio,? Factores, unos y otros, que se unen para desestabilizar nuestra línea de equilibrio : la columna vertebral.

La explicación es del quiropráctico Ata Pouramini, quien, tras dos décadas tratando con pacientes aquejados de todo tipo de problemas de espalda, considera que "el mal crónico y global de la lumbalgia comenzará a erradicarse con un nuevo diseño y una nueva filosofía de los centros de trabajo".

El movimiento es la clave

Según asegura el experto, las investigaciones deben avanzar más allá del buen diseño que se ha logrado con las sillas, que, si antes podían considerarse 'de tortura', ahora respetan las características anatómicas del trabajador. Para Ata Pouramini una buena silla de oficina debe:

- Recoger la zona lumbar, a la vez que permite apoyar la espalda en línea recta.

-Tener la posibilidad de subir y bajar la altura para que los pies puedan apoyar el suelo y las muñecas y antebrazos queden recostados en la mesa.

Con una buena silla habremos ganado mucho en salud de la espalda, pero la cuestión es no estar sentado las ocho horas que dura nuestra jornada. A esto se le denomina sitting y ya se le conoce como 'el nuevo tabaco', por sus consecuencias perjudiciales para la salud cardiovascular.

Contra el sitting, propone:

- Salas de reuniones sin sillas y con mesas altas, para que los asistentes puedan trabajar en ellas de pie. Por supuesto, proyectores a la altura de los ojos. Nada de agacharse ni subir la cabeza, mediante malas posturas cervicales, para atender.

- Zonas comunes en las que se pueda estar sentado esperando o trabajando en equipo con pedales a unos centímetros del suelo (similares a los de los parques para personas mayores) para continuar moviendo el sóleo, el músculo de la pantorrilla, encargado del retorno venoso.

- Oficinas sin ascensores internos si no es preciso. Es necesario ejercitar el movimiento para prevenir, no sólo lumbalgias, sino obesidad y enfermedades asociadas.

- Sala de estiramientos .No es necesario tener un gimnasio, puesto que muchas oficinas no pueden invertir en gasto de maquinaria ni mantenimiento del mismo. Basta con unos tatamis donde el trabajador se pueda estirar tras pasar horas frente al ordenador.

- Cintas para caminar. En algunas oficinas norteamericanas se han incluido en las zonas comunes, en lugar de los tradicionales juegos como futbolín o sillones para descansar. Con ellas se libera también algo de estrés.

- Combinar el reposo y el movimiento. Se trata de introducir el movimiento en nuestra rutina de trabajo de la siguiente manera: 20 minutos de pie, ocho minutos sentados y dos en movimiento.

Fuente: elEconomista.es

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