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Sandra Corso, profesora de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, ofrece algunas recomendaciones

Emen.- Al hablar de agotamiento no se hace referencia al cansancio físico temporal, sino a la pérdida gradual y prolongada de energía y vitalidad, tanto a nivel físico como emocional.

En ese sentido, Sandra Corso, profesora de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, ofrece diez recomendaciones recopiladas por el diario Gestión con las cuales se puede enfrentar esta situación:

En primer lugar, para liderar un equipo es necesario liderarse uno mismo. Si estás agotado, es posible que tu equipo también lo esté. Reflexiona sobre las razones que les llevan a este nivel de desgaste.

Toma acción y haz un cambio en tu vida. Empieza por recuperar tu energía física y mental a través de un buen descanso, una alimentación balanceada, ejercicio físico frecuente y, si es posible, meditación.

Trabaja en redefinir tu plan de negocio, con una muy clara definición de los resultados a obtener y haciendo un especial esfuerzo en limitar al menor número posible las prioridades a trabajar de manera concurrente.

En paralelo, trabaja en un plan de revitalización que cubra las necesidades físicas y emocionales para crear la energía y vitalidad necesaria para poder alcanzar los resultados con el menor costo físico y emocional para tu equipo.

Crea entre todos ellos un contrato de adhesión y define quién o quiénes van a ser los responsables de conseguir los resultados, tanto de negocio como del plan de revitalización. Si es necesario, pide el apoyo de recursos humanos o acude a un coach.

Define las necesidades de tu equipo para poder alcanzar los resultados deseados en las dos dimensiones, el plan de negocio y el plan de revitalización que lo hará posible.

Asegúrate que el equipo entiende muy bien las razones y el porqué de la necesidad de trabajar en estas dos dimensiones, el negocio y su energía vital, tanto a nivel individual como grupal.

Define qué objetivo debe alcanzar cada uno de los miembros de tu equipo y establece, con cada uno de ellos, el proceso para la consecución de resultados. Es importante que el equipo se mantenga enfocado, para ello revisa los resultados intermedios con la periodicidad que requiera cada tarea o proyecto.

Genera un ambiente en el que tu equipo pueda hablar abiertamente de los obstáculos que encuentran en el proceso y de las formas en que éstos pueden superarse. En las comunicaciones, refuerza que estén enfocados y favorece las respuestas dirigidas a la consecución de resultados.

Haz seguimiento al plan, diariamente, semanalmente, mensualmente, dependiendo de cada actividad, tarea o proyecto. Lidera con el ejemplo y enfócate en resultados, tanto a nivel de negocio como a nivel del bienestar del equipo.

Fuente: El Mundo

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