Este trastorno afecta por igual a trabajadores y directivos, ya que todos manejan sus grados de responsabilidad. Mire si tiene estos comportamientos y aprenda a manejarlos.

El estrés laboral es uno de los temas que más preocupa a los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Este trastorno se asocia a muchos factores, como por ejemplo el tabaquismo, sedentarismo, la falta de un buen clima laboral, la sobrecarga de trabajo, que incluso puede conducir a enfermedades más graves, como la depresión y cuando la persona no soporta más estrés, piensa en el suicidio.

Es más, Japón es uno de los países donde la tasa de suicidios relacionada al estrés es la más preocupante del mundo. La cultura rígida de ese país y el excesivo respeto a los rangos superiores lleva a sus trabajadores a aguantar más de la cuenta. Según un experto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hoy en el mundo del trabajo, con sus avances industriales, la globalización, el desarrollo tecnológico y las comunicaciones virtuales, hay retos y condiciones que superan los límites de las habilidades y capacidades que poseemos, además pueden dañar nuestra salud, mermar nuestra productividad y afectar nuestros círculos sociales, según una conferencia del doctor Francisco Becerra, subdirector de la OPS. 

Una encuesta en Argentina de 2009 evidenció que un 26,7% de los trabajadores reportaron estrés mental debido a lo que ellos consideraron una excesiva carga de trabajo. En Brasil, un estudio de ausentismo y traumas laborales encontró que el 14% de los servicios de salud utilizados por año están relacionados con enfermedades mentales. Y en Chile, en 2011, un estudio concluyó que el 27,9% de los trabajadores y el 13,8% de los empleadores reportaron estrés y depresión en sus empresas.

Pese a los prejuicios que tengamos, la ansiedad acumulada en el trabajo afecta por igual a los colaboradores de todos los niveles. Empleados, directivos, gerentes y presidentes de empresas, sin importar el tamaño, se estresan por igual o más, dependiendo de la responsabilidad que tengan que manejar.

Por lo anterior, el doctor Art Markman, en colaboración para FastCompany.com, explicó los tres malos hábitos que están haciendo que el estrés laboral aumente. Markman cuenta con doctorado y es catedrático de Sicología y Marketing de la Universidad de Texas en Austin, director y fundador del programa en Dimensiones y Organizaciones Humanas de la misma. También ha escrito ‘Pensamiento Inteligente’, y ‘Hábitos de liderazgo’ y ‘Cambio inteligente’ en compañía de Bob Duke, el cual se enfoca en cómo podemos utilizar la ciencia de la motivación para cambiar el comportamiento en el trabajo y el hogar.

Tener algunas de las siguientes prácticas puede conducir a que el trabajador, sin importar el nivel que tenga, pierda en algún momento la cabeza y eso es tan poco recomendable como manejar la ira ante todo el estrés o tratar de distraerse con más trabajo. Acá las enumeramos.

Error #1: intentar estar solitario

Uno de los efectos del estrés es que puede socavar nuestro enfoque. Uno intenta quedar atascado en un ciclo de pensamiento, en un estado de ‘rumination’, como llaman los sicólogos al quedar entre reflexivo y ansioso por una situación, lo cual lleva a que la persona se estrese más. En adición, como el estrés es la respuesta que el cerebro envía al resto del organismo a algo que puede ser potencialmente peligroso, eso puede conducir a que usted se convierta en alguien extra sensible ante cualquier situación de su ambiente colaborativo.

Para compensar esas tendencias distractoras, muchas personas prefieren aislarse de los demás cuando sienten que están bajo presión. Suelen decir “solo déjenme por unas horas para volver a concentrarme, después estaré en capacidad de manejar mejor esto”. Pero este hábito puede llevar a peor. De hecho, una de las maneras de ayudarse usted mismo a ser más productivo en el trabajo mientras está estresado es tratar de colaborar en equipo.

Error #2: sacrifica el tiempo de inactividad

Según la raíz del problema, algunas situaciones estresantes llegan durante ciertos periodos de tiempo, como algunos días, un par de semanas o incluso una parte del año. Si la empresa donde trabaja está batallando para sobrevivir es posible que usted no vea al final para esa situación de un ambiente de alta presión en el que está trabajando.

En estos casos, necesita encontrar maneras y el tiempo para escapar de esa realidad por un rato. Desafortunadamente, la primera reacción de la mayoría es hacer lo opuesto, y sacrifican el tiempo personal para salir de la difícil situación.

Markman señala que el estrés no es solo la respuesta que tiene una persona a lo que está ocurriendo alrededor sino también puede disparar las reacciones negativas de algo que no ha acontecido aún. Entonces, es importante no sacrificar los hábitos y rutinas que le ayudan a distraerse en el trabajo. Para eso, es clave seguir practicando yoga o hacer ejercicios de meditación para crear paz y serenidad. Al eliminarlos es posible que se pierda el horizonte y puede limitar la capacidad de sacar la mejor de sí para superar el obstáculo.

La otra alternativa es encontrar aquello que le apasiona y lo lleva a tener calma y tranquilidad. Trate de ir a un concierto o al cine, encuentre un libro que le guste. Pruebe con juegos, en video, de tablero o virtuales. Ensaye con estos calmantes para superar el estrés pero evite que por más estrés, no tenga tiempo para algún pasatiempo.

Error #3: pierde la perspectiva

Cuando se aproxima una situación negativa y está a la vuelta de la esquina, se comienza a generar temor y la persona empieza a preocuparse aún sin que el riesgo se materialice. Ese estrés lleva a que se pueda imaginar los escenarios de cómo ese temor lo puede impactar.

Para recuperar la perspectiva, esfuércese en pensar más allá del peor escenario tan metódicamente como pueda. Si lo botan del trabajo por una crisis laboral, entonces qué hará a la primera semana, cómo sobrepasará el primer mes, que tan difícil será para usted encontrar otro empleo.

Cuando sufrimos de estrés por algo que puede pasar y que no podemos controlar o evitar, empezamos a creer, dice Markman que las cosas serán mucho peor de lo que ocurrirán en realidad. Los investigadores Dan Gilbert y Tim Wilson encontraron que las personas regularmente sobreestiman el impacto de largo plazo de los acontecimientos negativos.

Lo que ayudará a manejar esas sensaciones es tratar de aceptar el peor escenario en vez de batallar en evitar con todas las consecuencias que ello trae. De este modo, si el riesgo se materializa encontrará la manera de ser más resiliente y adaptable, de una forma mejor de la que usted se imaginaría.

Fuente: Finanzas Personales

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