Los "descansos para fumar", además del riesgo para la salud, suponen una pérdida de productividad que muchas empresas pasan por alto

Es una imagen habitual en las puertas de muchas oficinas: trabajadores tomándose un descanso para fumar un cigarrillo.

Pero en el caso de una empresa japonesa, Piala Inc, la situación motivó una queja por parte de los empleados que no fuman.

"Uno de nuestros empleados no fumadores dejó un mensaje en el buzón de sugerencias que decía que los descansos de sus compañeros fumadores estaban causando problemas", dijo el portavoz de la compañía, Hirotaka Matsushima.

Como sus oficinas están situadas en un piso 29, los fumadores pierden unos 15 minutos cada vez que salen a fumar.

Y los no fumadores se quejaban de trabajar más que ellos.

Así las cosas, la firma japonesa decidió compensar a sus trabajadores no fumadores con seis días extra de vacaciones por año.

"Espero animar a los empleados a que dejen de fumar con incentivos más que con sanciones o coerción", explicó el director ejecutivo de Piala, Takao Asuka.

La política de compensación apenas comenzó en septiembre de 2017 y en noviembre ya 30 de 120 empleados disfrutaron de sus días extra.

Problema millonario

La cuestión no es banal. Según un estudio de 2014 de la Fundación del Corazón británica, la pérdida de productividad de las personas que se toman cuatro descansos de 10 minutos cada uno para fumar cuesta a las empresas británicas 8.400 millones de libras (unos u$s11.000 millones) anualmente.

Es decir, u$s2,375 por empleado fumador al año, detalla BBC Mundo.

Dicho esto, algunos consideran que perderse el "break" diario para ir a fumar podría significar perderse información vital de la oficina.

Fuente: iProfesional

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