Un estudio de Grupo Adecco determinó además que el 5% de los talentos de entre 18 y 24 años espera poder retirarse en una década

Hoy se transita la cuarta revolución, configurada por la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial, donde se vive en lo que pareciera ser un mundo más precario, provisional, ansioso de novedades y, con frecuencia, tan creativo como agotador.

El Grupo Adecco realizó un estudio regional sobre el futuro del trabajo y reveló que 6 de cada 10 trabajadores aspira a tener su propia empresa dentro de 10 años.

El informe detectó además que el 73% trabaja en relación de dependencia, el 10% es emprendedor y trabaja al mismo tiempo bajo contrato en una compañía; el 6% tiene su propio emprendimiento y se dedica a él full-time; y otro 6% trabaja en relación de dependencia y hace trabajo de forma freelance al mismo tiempo.

Sólo el 4% es exclusivamente freelancer.

Más de la mitad (56%) dentro de 10 años se ve teniendo su propia empresa o emprendimiento. Solo el 33% quiere seguir trabajando en relación de dependencia, y el 6% como freelancer.

Lamativamente, un 5% de los jóvenes entre 18 y 24 años consultados por Adecco quiere retirarse y dedicarse por completo a su familia u otras actividades.

Además, al indagar acerca de la confianza en la preparación y formación de los encuestados, casi el 87% cree contar con las habilidades y competencias necesarias para desempeñarse en el ámbito laboral.

La disposición a encarar nuevos desafíos coexiste con el afán de estabilidad en los ingresos, incluso por encima de su envergadura. Sobre 7.603 jóvenes que respondieron sobre cuáles son sus preferencias en torno a lo laboral, 3.712 (48,82%) optó por la estabilidad económica; aún por sobre un sueldo alto, un puesto importante o trabajar en una empresa reconocida.

Como ocurrió con las anteriores, la cuarta revolución industrial tampoco implicará el fin del empleo. Esto es así porque en paralelo con la destrucción de determinadas tipologías de ocupaciones, la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial producen un enorme aumento de la productividad. Ello implica más ingresos y una masiva generación de nuevos empleos.

“Los robots y las computadoras pueden hacer una parte de las actividades que hasta ahora venían haciendo los humanos. Pero, en paralelo, se generarán nuevas demandas en actividades que necesitan exclusivamente de la intervención humana. Éstos son los empleos que requieren sensibilidad, calidez, empatía, humor, sociabilización, liderazgo y, obviamente, capacidades tecnológicas”, expresó Francisco Martínez Domene, CEO del Grupo Adecco para Argentina y Uruguay. 

Fuente: iProfesional

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