Las empresas y organizaciones de todo tipo solamente pueden crecer a través del trabajo en equipo. Esta sinergia bien conducida produje un resultado virtuoso no sólo para la compañía, sino que enriquece desde adentro a cada colaborador, aprendiendo del proceso, entendiendo las diferencias, flexibilizando paradigmas y ayudando a cambiar creencias limitantes.

Cuando el desafío es fomentar el espíritu de equipo es fundamental delinear un plan sólido, consistente y sostenido para que se puedan visualizar los resultados. Los esfuerzos aislados no generan la pregnancia e impacto necesarios, por eso muchas iniciativas fracasan.

Si necesitas desarrollar un equipo cohesionado, con alta motivación, enfocados en los resultados y, a la vez, en el bienestar dentro de la organización y fuera de ella, estas quince estrategias pueden ayudarte. Hay que eslabonarlas, como si fuese una cadena fuerte, íntegra y consistente para que, paso a paso, se construya la transformación que necesitan:

1. Mejora la comunicación

Se suele dar mucha importancia a la imagen pública de un proyecto o empresa; sin embargo, se descuida la interna, que es la salvia que los nutre. Diseña un plan donde la mejora del diálogo y todas las instancias sea tan potente que nadie diga “yo no me enteré” y todos pasen a expresar “estoy orgulloso de ser parte”.

2. Sostener instancias de feedback

Esta es una herramienta fundamental para retroalimentar cada momento con devoluciones que permitan la mejora continua. Recuerda que feedback no es sólo hablar, sino que se ratifica mediante los pequeños gestos cotidianos.

3. Mentoreo interno

Está demostrado que lo que se practica se aprende mejor. Busca aquellas personas con más experiencia en un campo y diseña un programa para inducir a otros, y viceversa. Promueve el intercambio entre generaciones, y verás cómo muchos de los problemas de brechas se van encaminando.

4. Conoce los problemas y encauza soluciones

Los líderes y responsables necesitan sentarse arriba de las dificultades, y ser los facilitadores. En la práctica, muchos suelen ser “complicadores” de las cosas. Este cambio de actitud es decisivo.

5. Pide opiniones

Otro problema organizacional frecuente es considerar que el pedir opiniones sobre temas cruciales está mal visto, porque algunos pueden pensar que pierden poder o que mostrarán su desconocimiento. Nada más alejado: esta actitud de apertura para entender y aprender refuerza el espíritu del líder, y se transmite capilarmente a toda la empresa.

6. Cuenta con espacios de reflexión

El hacer en el trabajo es fundamental; sin embargo, es importante incorporar espacios para pensar. Module segmentos por equipos, todos juntos, y por líneas de conducción, dedicados específicamente a desarrollar herramientas de auto análisis organizacional que, una vez aprendidas, pueden ser auto facilitadas. A la vez, ayudarás a cada colaborador para que las incorpore en su vida.

7. Crea proyectos especiales

Pocas cosas hay tan motivantes como invitar a salir de la rutina. Desarrolla equipos con personas de distintas áreas en pos de un objetivo concreto; establece un tiempo y una meta, y brinda tu apoyo para que lo lleven adelante. Observa cómo aumenta su motivación.

8. Conecta a las personas con su verdadera pasión

Muchos recursos humanos pueden estar desmotivados por no hallar su lugar dentro del proyecto. Bucea, dialoga y mira profundo para ver qué los entusiasma. Conecta esa pasión con lo que están haciendo en el trabajo, y verás cómo solucionas varios problemas al mismo tiempo.

9. Programa capacitaciones de habilidades blandas

Dentro del programa de formación, las organizaciones de hoy necesitan reforzar las habilidades que se rigen más por el hemisferio derecho del cerebro (como la comunicación, empatía, propósito, misión, visión, valores). Lo ideal es balancear el entrenamiento entre lo duro y lo blando, para generar una experiencia más completa en cada colaborador.

10. Realiza un programa de coaching grupal

La formación de líderes internos es decisiva para las empresas que quieren ser sostenibles en el tiempo. Trabaja con un coach profesional y que tenga al menos diez años de experiencia. Hay cientos de dinámicas organizacionales de alta efectividad para implementar.

11. Desarrolla herramientas de medición

Sin importar el tamaño de tu organización, la medición de resultados es esencial para saber dónde están parados. Además, permite cuantificar incluso lo intangible llevándolo a parámetros claros para saber cómo orientar las inversiones de desarrollo de los equipos.

12. Reconoce los logros

Algo tan sencillo y dejado de lado es tomarse el tiempo para reconocer el esfuerzo y el mérito. Acércate a los colaboradores, dialoga, felicítalos en público; ten gestos simbólicos, ya que aumentarán sensiblemente la autoestima de las personas.

13. Afianza los desafíos

Plantearse grandes metas es estratégico como parte de guiar y conducir equipos. Siempre es mejor tener un sueño grande, y bajarlo a pequeños pasos consecutivos para conquistarlos. De paso, enseñas a cada persona cómo puede lograr en su vida lo que se propone aplicando el mismo método.

14. Establece metas y dales seguimiento

Relacionado con lo anterior, como líder debes dar seguimiento no sólo a lo que delegas, sino a las metas que se han propuesto como equipo. Mantén reuniones cortas y efectivas; evita la dispersión; reconduce la energía cuando se desvía y vuelve al foco una y otra vez.

15. Detecta los agentes de cambio

En todo equipo hay personas que brillan con luz propia. Son los agentes de cambio que no necesitan de un título en su tarjeta personal para mantenerse motivados. Trabaja con ellos en forma especial; conduce esa energía constructiva y anímalos a proyectarla hacia el resto. Piensa en estas personas en términos de presente y de futuro para formar el cuadro de líderes que pueden surgir desde dentro, y así, generar un círculo virtuoso interno que dará aún más fuerza a tu empresa.

Fuente: entrepreneur.com

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