La plaza de San Marcos, en Venecia.

Las ciudades y territorios más visitados ponen en marcha iniciativas para conciliar la universalización de la cultura de los viajes con el bienestar ciudadano, su nivel de equipamientos y servicios y el equilibrio natural de sus áreas. Los expertos apuntan al desarrollo de políticas integrales de actuación, que gestionen y redistribuyan los flujos de personas, como clave de todo. 

Por: José María Paredes

España batió en 2016 todos los registros turísticos conocidos hasta la fecha, con más de 75,5 millones de visitantes. Los protagonistas del sector coinciden en señalar que ha sido un ejercicio magnífico y el optimismo se extiende cuando algunos expertos hablan, incluso, de que podemos alcanzar los cien millones en los próximos años, algo “absolutamente posible, pero relativo”, que dependerá de muchas variables e indicadores, según Manuel Figuerola, director del doctorado en Turismo de la Universidad Nebrija. Ahora bien, este dinamismo ha comenzado a ocasionar algunos desajustes –incluso tensiones puntuales– en diversos lugares (Mallorca, Ibiza, Barcelona), pues tal flujo de visitantes, según algunos críticos, amenaza la convivencia, satura los servicios públicos y las infraestructuras y, en ocasiones, puede poner en riesgo el equilibrio medioambiental y la sostenibilidad futura.

“En España no existe masificación turística; se producen situaciones puntuales en destinos específicos, y lo que se ha de hacer es redistribuir esa sobrecarga a otros puntos mediante la diversificación de los productos turísticos”, explica Antonio J. Guevara, decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga y presidente de la Red INTUR, que agrupa a 26 universidades que ofrecen estudios turísticos de posgrado.

Hubo más de 1.200 millones de viajeros en el mundo en 2016

Este fenómeno no es exclusivo de nuestro país; ya lo sufren desde hace un tiempo otras ciudades y territorios. De hecho, la revista de tendencias Skift considera que la masificación será uno de los problemas al que habrán de enfrentarse los territorios este año. Para abordarlo, las fuentes consultadas indican la necesidad de una planificación rigurosa, concretada en una política integral que permita gestionar esas “cargas”, término que emplean los profesionales.

En el caso de España, Figuerola va más allá y reclama mayor ordenación: “Es urgente reflexionar sobre el modelo turístico” que, a su entender, está “obsoleto” y se habría de reconstruir “para conseguir que el turismo siga siendo un factor de desarrollo y no solo un elemento de crecimiento”, explica. Para este experto, el patrón de actuación se debería sustentar en cuatro ejes: calidad, ordenamiento, eficiencia y, sobre todo, en la satisfacción del turista.

UNIVERSALIZACIÓN DEL TURISMO

Algunas de las urbes más visitadas han tomado cartas en el asunto y puesto en marcha soluciones para conciliar este trasiego de personas con la vida ciudadana. Según los datos de la Organización Mundial del Turismo, más de 1.200 millones de viajeros se desplazaron por el mundo en 2016. Son cifras de alcance que ponen de manifiesto una de las grandes conquistas de nuestra civilización en los últimos años, la universalización de la cultura del viaje; un logro favorecido por una serie de hechos, más allá de los nuevos hábitos de la población mundial y de la mejora, en términos globales, de las circunstancias económicas.

Hechos como la accesibilidad que posibilitan las nuevas tecnologías aplicadas a la industria de los viajes; el surgimiento y proliferación de compañías de vuelos de bajo coste; el auge de los cruceros o la aparición de nuevos actores en el mercado del turismo (como los apartamentos turísticos) han contribuido a este nuevo signo de los tiempos. Factores a los que se unen a veces otros sucesos, como los provocados por el terrorismo global o por una oferta de ocio asequible en exceso.

RESTABLECER EL EQUILIBRIO

Las fórmulas adoptadas por las metrópolis y las zonas que cautivan a los visitantes en tropel son muy variadas. Una de las más habituales para tratar de regular el tránsito de personas ha sido la de fijar tasas.

En concreto, fue una de las que se apuntó en la mesa redonda organizada en la última edición de Fitur dedicada a este nuevo fenómeno trasnacional. Se trata de una figura más orientada a sufragar los costes que genera tanta visita y aminorar el daño medioambiental, algo en lo que coinciden el decano Guevara y Agustí Colom, concejal de Empresa y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona: “La tasa es importante para restablecer el equilibrio”, afirman. Colom añade que este gravamen tiene un componente de retorno: “Es la forma de revertir el uso que se hace de los espacios públicos y la forma de recuperarlos para la ciudad”.

Según un informe aparecido en la revista SAVIA hace un año, existían 18 tasas turísticas en Europa, cuatro en Hispanoamérica y otras tantas en EE UU y en el norte de África. Sin embargo, cada vez son más las áreas que están valorando su implantación: Londres, Cascais, Granada, Sevilla, San Sebastián… Otros territorios, como Madrid, rechazan este canon, de igual forma que lo acaba de hacer el Gobierno de Canarias.

Por otra parte, la vía administrativa –mediante licencias, inspecciones, tasas o sanciones– se está imponiendo a la hora de normalizar el mercado de los apartamentos turísticos. Un sector de la opinión pública, encabezado por la industria hotelera, considera que esta oferta es responsable en parte de la sobrecarga que se produce en muchos destinos, como es el caso de San Francisco, Reikiavik (cuyo número de visitantes aumentó en 2015 un 76% a causa de estos alojamientos) o Barcelona, que ha tenido que elaborar un plan de choque contra los pisos turísticos ilegales.

Acotar la construcción de hoteles en los núcleos centrales de población ha sido otra de las medidas decretadas para descongestionar estos puntos. Porque la presión afecta sobre todo al corazón de las ciudades, que se van despoblando de residentes. Esta solución ha sido ya implantada por Ámsterdam y, muy recientemente, por Barcelona. “Deseamos establecer un equilibrio de usos en la ciudad”, declara Colom.

Los grandes cruceros están asimismo en el punto de mira de las críticas. En Santorini, por ejemplo, se quiere limitar este año el número de cruceristas (de 10.000 a 8.000 por día). En Venecia, el tráfico de cruceros se ha quintuplicado en los últimos 15 años.

DESCENTRALIZACIÓN DE LA OFERTA

Pero las medidas integrales encaminadas a conciliar los flujos de personas con el desarrollo económico recogen otras intervenciones. Una de ellas es la restricción al número de visitas, un proceder usual en muchos lugares desde hace tiempo y, en particular, instaurado por espacios naturales protegidos o de especial interés patrimonial o medioambiental. Sin embargo, desde hace un tiempo esta actuación adquiere cada día mayor vigencia y sitios como Venecia, Santorini, Dubrovnik o incluso la isla de Ibiza sopesan contener tanto tránsito mediante esta vía.

Una de las primeras metrópolis en reaccionar a la saturación de sus áreas centrales fue Nueva York, que diseñó un plan de descentralización que incluía un fuerte apoyo publicitario para vender a los turistas los barrios menos conocidos y la construcción de hoteles –un centenar aproximadamente– en estas zonas. Ámsterdam también lleva varios años intentando desviar parte de sus visitas a otras localidades próximas y París, entre las 59 propuestas que ha ideado para potenciar el turismo, ha incluido líneas de trabajo en esta dirección, orientadas a la promoción de los barrios menos conocidos y la creación de siete nuevas áreas de referencia de aquí a 2019. Por su parte, tanto Madrid como Sevilla están diseñando planes para potenciar el atractivo de todos sus distritos en conjunto, y Barcelona, mediante su nuevo Plan estratégico de turismo, quiere proyectar nuevos iconos o polos de interés.

Acotar la construcción de hoteles en los núcleos centrales es otra medida ideada para la descongestión

En paralelo, y dentro de las políticas integrales que reclaman los expertos, algunas ciudades están fomentando el transporte público no solo para aliviar el tráfico, sino también para derivar visitantes a otros puntos que proporcionan una fácil interconexión, a través de abonos. Es el caso de Ámsterdam, que lanzó el verano pasado una tarjeta dirigida a los turistas, de fácil uso, que estará en pruebas durante un año. Roma tiene previsto poner en marcha a partir de 2018 soluciones asociadas al transporte, entre las que contempla la división de la ciudad en zonas y la reducción de los permisos de acceso a los autobuses. En este mismo sentido tarifario opera la ciudad croata de Dubrovnik. Y Barcelona, entre junio y septiembre, ha creado rutas noctámbulas en buses turísticos.

Por último, cabe citar el establecimiento de itinerarios alternativos alejados de los circuitos más clásicos, como ha hecho la Ciudad Condal, o el recorte de las actividades promocionales y publicitarias, tal y como ha efectuado la capital de los Países Bajos, a fin de hacer desaparecer este destino en la fase de inspiración de los viajeros.

‘BIG DATA’ CONTRA LA SATURACIÓN

Antonio J. Guevara, decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga

Dentro de una política integral de actuación que nos permita gestionar debidamente la capacidad de carga de los destinos turísticos, el uso de la tecnología se erige como una de las intervenciones esenciales. Una tecnología, eso sí, adecuada a las necesidades concretas del turismo y de las empresas que operan en esta industria, tan importante para la actividad económica de nuestro país.

Y, desde mi óptica, del conjunto de soluciones ya disponibles destacaría de manera particular el empleo del big data, que puede resultar especialmente útil, por ejemplo, a la hora de planificar y diseñar la oferta turística, o para la utilización de soluciones innovadoras a las plataformas de información mediante una correcta interconexión. Solo el conocimiento de los datos permitirá orientar correctamente la política turística.

Es muy necesario también, como ya he indicado, adaptar los medios tecnológicos disponibles –como pueden ser el wifi, el Bluetooth, las cámaras aforadoras o el vídeo– a las prácticas viajeras. A este respecto, cabe mencionar la experiencia de la ciudad de Dubrovnik, que ha implantado, o lo hará próximamente, sistemas de vídeo en sus accesos al casco histórico para, alcanzado el aforo establecido, limitar el paso a los visitantes dada la saturación que se produce en algunos momentos.

En cualquier caso, insisto, para mí lo más importante es ofrecer una visión realmente integral del turismo. No solamente para encarar los problemas puntuales de carga, sino también para avanzar en la calidad de nuestra oferta.

Fuente: revistasavia.com

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XXVI Exposición Viajes y Turismo AVAVIT 2017

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