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Desde Arica hasta Magallanes hay diez espacios protegidos que buscan ser una base para el estudio y la mejora de las condiciones en la relación entre los humanos y su ambiente natural.

Las Reservas de la Biósfera son espacios protegidos que forman parte del Programa sobre el Hombre y la Biósfera de UNESCO, organismo parte de Naciones Unidas, que busca establecer una base científica para mejorar las condiciones de la relación entre los seres humanos y el medio ambiente. Este programa es un proyecto interdisciplinario que analiza los medios de subsistencia de los seres humanos y las condiciones necesarias para la preservación de los ecosistemas. De esta forma, la finalidad principal del programa es promover planteamientos de desarrollo económico, social y cultural que sean respetuosos con el ambiente, y con ello, sostenibles.

Hoy en territorio chileno encontramos diez de esas reservas, las cuales están conformadas en su mayoría, pero no solamente, por Parques y Reservas Nacionales. En total, la suma de todas las superficies de las zonas consideradas Reservas de la Biósfera supera las once millones de hectáreas.

Reserva de la Biósfera Lauca

La reserva más septentrional del país está formada por el Parque Nacional del mismo nombre, además de la Reserva Nacional Las Vicuñas y el Monumento Natural Salar de Surire. Creada en 1981, esta reserva de la región de Arica y Parinacota destaca por la variedad de flora y fauna andina, además de la rica geografía del altiplano. Además, dentro del área habita población aymara según las formas tradicionales de su cultura y de una forma sostenible con el ambiente.

Reserva de la Biósfera Bosque Fray Jorge

En la región de Coquimbo se encuentra esta Reserva de la Biósfera creada en 1977. Su principal característica son los bosques verdes y frondosos que crecen junto al desierto más árido del mundo, una excepcionalidad que lo hace ser un verdadero oasis en el desierto de Atacama. Es, además, el primer sitio Starlight de Sudamérica y el cuarto en el mundo, es decir, un sitio de cielos oscuros y sin contaminación lumínica.

Reserva de la Biósfera La Campana – Peñuelas

Creada en 1984 está compuesta por el Parque Nacional La Campana y la Reserva Nacional Peñuelas, ambas en la región de Valparaíso. Aunque casi deshabitada, esta reserva se encuentra a escasa distancia de grandes ciudades como Valparaíso y Viña del Mar, las cuales reciben sus suministros de agua desde un lago ubicado en la reserva, lo que demuestra ser una prueba para la protección del área.

Reserva de la Biósfera Archipiélago de Juan Fernández

La reserva más pequeña de la lista, pero al mismo tiempo una de las más diversas. También en la región de Valparaíso pero a kilómetros de la costa continental, esta reserva se caracteriza por la cantidad de vegetación endémica, la cual alcanza hasta el 60%, es decir, especies de plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Con esta excepcionalidad geográfica y natural conviven las alrededor de 500 personas que habitan en San Juan Bautista y la Bahía de Cumberland.

Reserva de la Biósfera Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja

La reserva chilena más joven, creada en 2011, está formada por las áreas protegidas del Parque Nacional Laguna del Laja y las Reservas Nacionales Ñuble y Huemules de Nibinto. Es un sitio importante pues en él confluyen diferentes ecosistemas, como el bosque esclerófilo de la zona central y el bosque templado austral. Es además cercano a zonas de alta densidad poblacional, lo que ha significado alta intervención histórica en los terrenos, especialmente para el desarrollo de la agricultura y la ganadería.

Reserva de la Biósfera Araucarias

En esta reserva se agrupan territorios de diez áreas silvestres protegidas: los parques nacionales Conguillío, Huerquehue, Tolhuaca y Villarrica y las reservas nacionales Alto Bío Bío, Malleco, Malalcahuello, Villarrica, Nalcas y China Muerta. La característica principal de esta reserva es la presencia de la especie arbórea que le da su nombre: la araucaria. Pero la especie milenaria no es el único atractivo de la reserva, pues en las zonas del sur andino también es posible encontrar pudués y guanacos, entre otros, los que permiten hablar de una diversa y rica fauna.

Reserva de la Biósfera de los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes

La importancia de esta reserva creada en 2007 radica en que es un punto clave para la conservación de bosques, pues los de esta área han sido considerados como algunas de las zonas boscosas más grandes y ecológicamente intactas del mundo. Ubicada en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, está formado por cinco parques nacionales (Puyehue, Villarrica, Vicente Pérez Rosales, Alerce Andino y Hornopirén) y tres reservas nacionales (Mocho Choshuenco, Llanquihue y Hornopirén), áreas de alto interés turístico lo que hace que la búsqueda de formas de desarrollo económico y humanos sostenible sean un elemento central.

Reserva de la Biósfera Laguna San Rafael

Parte de la ecorregión de bosque valdiviano en la región de Aysén, la reserva destaca por la diversidad geográfica propia de esta zona. La vegetación es diversa, gracias a las cuatro regiones ecológicas que es posible encontrar en el área, y se mantiene intacta en gran parte de la reserva. No hay población permanente, pero es un un lugar con alto potencial para el ecoturismo, así como para la investigación científica, especialmente en temas de geología y glaciología.

Reserva de la Biósfera Torres del Paine

El área de Torres del Paine es exuberante en bellezas naturales. Un sin fin de montañas, glaciares, ríos, caídas de agua, y pampas es lo que podemos encontrar en el rincón cercano al fin del mundo en la región de Magallanes, parte del programa de reservas de la biósfera principalmente por su diversidad de flora y fauna y por las buenas condiciones para el desarrollo de investigación científica en la zona.

Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos

Ubicada en el extremo sur del continente americano, esta reserva fue galardonada durante el año 2016 como uno de los 100 destinos verdes del mundo. Su principal atractivo son los “bosques en miniatura”: verdaderas selvas de líquenes y otras formas de vegetación pequeñas, las cuales pueden ser admiradas y estudiadas con lupas. Con más de cuatro millones de hectáreas es la reserva más grande del país y debido a su aislamiento geográfico es una de las ecorregiones más prístinas del mundo, en donde se conservan bosques vírgenes.

Fuente: Thisischile.cl

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