La alta presión turística desestabiliza los encantos naturales de diversos sitios y las autoridades temen que puedan repetir los pasos de Venecia

La polémica por el impacto del turismo y la reacción extrema de la “turismofobia” no es exclusivo de Barcelona. Venecia se suele tomar como el ejemplo típico de una ciudad que puede morir de éxito: la capital del Véneto cuenta con una población de 50.000 habitantes pero recibe a 30 millones de turistas, entre los que se alojan en los hoteles y albergues y los que llegan a bordo de gigantescos cruceros.

Pero la ciudad de los canales no es el único caso. Hay otros ejemplos de destinos que, por la alta presión turística, están desbordados o han perdido gran parte de sus encantos. Este es listado de Business Insider, pero por supuesto que es incompleto y que habrá muchos puntos más para incluir.

5.- Machu Picchu

Perú Llegar a la ciudad oculta de los incas no era fácil, pero la instalación de una vía de ferrocarril desde Cusco abrió las puertas al turismo masivo. De los casi 78.000 visitantes que Machu Picchu recibió en 1991 ahora apenas puede contener a los 1,41 millones que llegaron el año pasado. Además, la inclusión de la ciudadela entre “Las nuevas siete maravillas del mundo moderno” realizada por New Open World Corporation, aumentó su exposición pública.

El lugar estuvo a punto de colapsar: las filas para coger el bus de regreso podía llegar a los 500 metros de largo, y muchos monumentos estaban abarrotados de gente. Por ello las autoridades decidieron regular la llegada de visitantes: a partir del 1 de julio sólo se podrá entrar con guía autorizado, no se podrá permanecer todo el día en el recinto (se deberá elegir entre concurrir de mañana o de tarde), y hay que circular entre las ruinas para evitar los cuellos de botella.

4.- Tulum

México Tulum teme seguir las huellas de Cancún: el destino de moda en México, estrella de las redes sociales, se caracteriza por sus aguas cristalinas, sus arenas blancas, sus ruinas mayas y sus lodges construidos con estética tradicional. En un momento era una zona de playas algo solitarias buscada por amantes del yoga y de los movimientos new age. Pero las fotos de Instagram se encargaron de popularizarlo y adquiere un giro cada vez más exclusivo; al punto que Noma, uno de los restaurantes más prestigiosos del mundo, abrió un local donde el cubierto se cotiza a casi 600 euros por persona.

Según una investigación publicada por Newsweek, a los pobladores autóctonos les cuesta cada vez más mantener su identidad, y el cuadro se agrava con la creciente contaminación de los hoteles, que arrojan sus desperdicios a los cursos fluviales cercanos y a la selva que rodea a este núcleo urbano.

3.- Nueva Zelanda

Las dos islas vecinas de Australia han tenido buen marketing: su gran diversidad de paisajes han servido de locación para diversos escenarios de El Señor de los Anillos y El Hobbit, y ha aprovechado el tirón para potenciar la economía: el turismo aporta 9.700 millones de euros a la economía y emplea al 7,5% de su población.

Nueva Zelanda es una nación con una fuerte conciencia ecológica, y una de las principales quejas de los residentes es que los visitantes no respetan el medio ambiente. Allí es muy común alquilar una caravana y recorrer las sinuosas rutas del país, pero los turistas suelen acampar donde se les ocurre, y dejan basura por doquier tras su partida.

Además los visitantes aterrizan a un ritmo mayor al esperado: su número creció un 12% el año pasado, y para los próximos cinco años se calcula que llegarán a 4,5 millones de personas, tantas como la población del país austral. El problema es que la infraestructura es insuficiente: se están construyendo 5.200 habitaciones pero no alcanzarán, por lo que el Gobierno planifica que se edifiquen otras 4.500 más. Además el crecimiento del sector pasa factura en la opinión pública: el 35% de los encuestados por el Ministerio de Turismo dicen que hay demasiada presión turística en el país.

2.- Cuba

El deshielo entre la administración de Barack Obama y el gobierno de Raúl Castro –situación ahora amenazada por Donald Trump- abrió las puertas al turismo norteamericano, aunque hace varios años que los turistas europeos y de otras latitudes de América disfrutan las espectaculares playas de la isla.

Según el ministerio de Turismo cubano unos cuatro millones de personas visitaron el país en 2016, un 13% más que el año anterior. La entrada de divisas, unos 2.400 millones en el año pasado, es vital para mantener la alicaída economía, que desde el derrumbe del bloque soviético y por el bloqueo norteamericano apenas tiene oxígeno. Gran parte de los turistas se alojan en sofisticados complejos ‘todo incluido’, donde se paga en dólares y con precios absolutamente prohibitivos para los cubanos, cuyo salario medio es de 25 euros. Aunque muchos visitantes prefieren alojarse en La Habana y otras ciudades, y sentir las sensaciones tropicales del país, cada vez más el turismo incentiva que haya dos economías paralelas.

1.- Islandia

Quizás haya sido el efecto de Juego de Tronos, pero la pequeña nación ártica ha pasando de 566.000 a un millón de visitantes entre el 2011 al 2015. Y sigue creciendo, en en una isla de sólo 335.000 habitantes, o sea que hay tres turistas por cada poblador autóctono.

Mientras que la capital Reykjavik y el sur de la isla sufren una mayor presión turística, que amenazan con convertirlas en parques temáticos volcánicos, por suerte todavía hay varias regiones poco exploradas y donde se pueden recorrer con poco movimiento de visitantes. Pero las autoridades están preocupadas por el impacto ecológico en sus frágiles ecosistemas, y por el alza de precios en las viviendas y los servicios en un país que, hasta hace pocos años, vivía en una economía deprimida.

Fuente: cerodosbe.com

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