Los cinco principales grupos aéreos europeos (IAG, Lufthansa, Ryanair, Easyjet y Air France-KLM) transportan en total a 460 millones de pasajeros, operan más de 2.100 aviones y generan al año 85.000 millones de euros.

La nueva estrategia del sector en el continente nace para aprovechar las oportunidades de crecimiento ante la inminente progresión del mercado Asia-Pacífico.

Por Lidia Soria

La Unión Europea (UE) quiere que la industria de la aviación europea pase al primer nivel. Ese es el objetivo de la estrategia que presentó recientemente la Comisión Europea (CE) de cara a reforzar su liderazgo y mejorar su competitividad. Las aerolíneas, sin embargo, muestran reparos a cualquier iniciativa que no conlleve una reducción de las tasas aeroportuarias, uno de los principales escollos para seguir creciendo.

Casi a la vez, los cinco principales grupos aéreos europeos –IAG, Lufthansa, Ryanair, Easyjet y Air France-KLM– crearon el lobby Aerolíneas Para Europa (A4E). Su objetivo: defender los intereses de las compañías que, juntas, transportan 460 millones de pasajeros, operan más de 2.100 aviones y generan al año 85.000 millones de euros. Los cinco grupos denuncian que las tarifas se han reducido en una quinta parte, mientras que las tasas en los aeropuertos se han casi duplicado en los 21 más importantes en la última década.

Desde entonces se ha entablado una guerra de cifras entre las aerolíneas y el organismo que representa a los aeropuertos (ACI Europe). Descontando la inflación, el ACI precisa que las tasas en esos 21 aeropuertos solo han aumentado un 25% y no un 80% como señalan las compañías. Asimismo, recordó la inversión de más de 53.000 millones de euros en los últimos 10 años en esos mismos aeródromos para incrementar su capacidad hasta los casi 178 millones de pasajeros, algo que les permitió aumentar la conectividad en un 51,6% y su conectividad directa, en un 10,7%.

“Nos guste o no, los Gobiernos europeos ya no quieren pagar por las infraestructuras aeroportuarias y las reglas europeas prohíben las ayudas de Estado para ampliar aeropuertos por motivos de competencia. No es lo que pasaría en otras partes del mundo, pero es nuestra realidad en Europa”. Estas declaraciones del director general de ACI Europe, Olivier Jankovec, sirven para poner de manifiesto que las tasas aeroportuarias son sinónimo de inversiones en mayor capacidad, más calidad y conectividad, lo que beneficia directamente a las compañías; si el discurso se centra en la reducción de las mismas haría peligrar la situación de los aeropuertos. De ahí que exijan que las aerolíneas acepten pagar una parte justa de los costes que conllevan esas mejoras.

La estrategia de aviación aérea revisará las normas de seguridad de la aviación de la UE –recogidas en el reglamento 216/2008– y buscará negociar acuerdos globales de transporte por aire con países terceros que se consideren clave. Los cambios llegan ante el imponente crecimiento de un sector básico para la economía europea, que emplea a cerca de dos millones de personas y contribuye con 110.000 millones de euros a su economía. Se estima que el tráfico de aviones en Europa llegará a los 14,4 millones de vuelos en 2035, un 50% más que en 2012.

Y, mientras el tráfico transatlántico ha crecido un 18% en los últimos 10 años gracias al acuerdo de cielos abiertos, el mercado de Asia-Pacífico crece de tal manera que está desplazando los centros de gravedad de la industria de la aviación internacional, siempre dominada por EE UU. La comisaria europea de Transportes, Violeta Bulc, presentó precisamente en ese país la estrategia europea de aviación, en un intento por que ambas industrias vayan de la mano para aprovechar las oportunidades en mercados emergentes. La aviación europea es responsable del 26% del mercado mundial, contribuye anualmente con 510.000 millones de euros al PIB del continente, es responsable de 9,3 millones de empleos y transporta a alrededor de 918 millones de pasajeros en la UE y a más de 1.450 millones que salen o llegan a sus aeropuertos.

CLAVES DE LA ESTRATEGIA

La CE ha presentado cuatro iniciativas con las que pretende beneficiar no solo a los usuarios, sino también a las aerolíneas y aeropuertos y a todo el sector del transporte aéreo. Una iniciativa para mantener el liderazgo internacional y para controlar los límites que puedan existir para el crecimiento de las compañías.

El usuario se beneficiará de precios más competitivos, más vuelos, más opciones y rutas. Por su parte, las aerolíneas tendrán un mayor apoyo para que sean más competitivas y podrán mejorar su viabilidad mediante un mejor acceso a la inversión extranjera. También se les otorgará un mecanismo de reclamación más eficaz si se les somete a prácticas que afectan a la competencia cuando operan fuera de Europa. Por último, en caso de huelgas de gestión del tráfico aéreo, se pretenden reducir los efectos sobre esas compañías y que los vuelos puedan reprogramarse con mayor celeridad.

El sector de la aviación en Europa supone un 26% del mercado mundial

La propuesta de la CE la tienen que aprobar el Parlamento y el Consejo Europeo (donde están representados los Gobiernos de la UE). Una vez adoptada, será de aplicación en todos los Estados miembros. Las cuatro iniciativas de esta propuesta son las siguientes:

Para mantener el liderazgo

1. Regulación que salvaguarde la competencia

La conectividad aérea europea queda asegurada gracias a los siete millones de vuelos que realizan las aerolíneas europeas y a los 1,3 millones de las de otros países. Al volar hacia o desde la UE, todas las compañías tienen los mismos derechos al operar dentro de Europa. Sin embargo, hay veces que las continentales no gozan de los mismos derechos que otras fuera de Europa, por lo que pueden sufrir prácticas desleales que afecten a la competencia.

De ahí que, si se detecta una irregularidad, la Comisión podrá iniciar una investigación sobre la base de una denuncia presentada por un Estado miembro, una compañía aérea, un grupo de las mismas o por iniciativa propia. También podría decidir no abrir una investigación si no hay justificación o si la adopción de medidas es contraria al interés de la Unión. Para proponer cualquier medida, la CE tendrá que demostrar que una compañía de la UE sufre prácticas desleales procedentes de un tercer país. Podría proponer medidas compensatorias para subsanar el daño, siempre sin interferir en los acuerdos bilaterales de los Estados miembros y sin poner en duda sus competencias.

2. Directrices sobre el control y la propiedad

Muchas aerolíneas europeas necesitan acceso a la inversión, aunque esta sea extranjera. Según la normativa, los Estados miembros o sus nacionales deben poseer más del 50% de la aerolínea y controlarla. Aunque no se pretende modificar la norma por ahora, se evaluará si necesita o no una actualización. Por el momento no se ha tomado ninguna decisión al respecto.

Para controlar los límites de crecimiento

1. Directrices sobre las obligaciones respecto a los servicios públicos

La Comisión pretende proporcionar a zonas aisladas mejores conexiones con otras regiones. En cifras, cuando la conectividad crece un 10% estimula el PIB en un 1%. La UE reconoce la necesidad de abordar casos en los que, en determinadas rutas y debido a condiciones específicas, la insuficiencia de la demanda o del mercado impida proporcionar suficientes vuelos para satisfacer las necesidades de las comunidades locales.

En tales casos, se necesitaría garantizar que las regiones periféricas o de desarrollo estén bien conectadas con el resto de Europa. En la actualidad hay 179 rutas en virtud de obligaciones de servicio público en 13 Estados miembros. Para no perjudicar la competencia, las obligaciones de servicio público en la UE solo están permitidas en condiciones muy específicas, aunque se necesita más transparencia al respecto.

El sector de la aviación en la UE sigue creciendo: se estima que el tráfico por aire en el continente llegue a los 14,4 millones de vuelos en 2035, un 50% más que en 2012.

2. Buenas prácticas que facilitan la continuidad de la gestión del tránsito aéreo

La CE persigue que, en la medida de lo posible, se eviten retrasos y cancelaciones. Por ello propone que los Estados se doten de las herramientas necesarias para hacer frente a posibles perturbaciones, sin que eso signifique que se atente contra derechos fundamentales como puede ser el de huelga.

Para ello se insta a mejorar el diálogo social o a que se notifiquen las huelgas de forma adelantada por los sindicatos. Según Bruselas, las huelgas en el sector han provocado la cancelación de 243.660 vuelos y han afectado a 27 millones de pasajeros de 2005 a 2016.

“LAS TASAS AEROPORTUARIAS ACTÚAN COMO EL MAYOR BLOQUEO PARA LA COMPETITIVIDAD”

Thomas Reynaert, director gerente de Aerolíneas para Europa (A4E)

¿Considera que Europa está dando los pasos necesarios para construir una verdadera estrategia europea de aviación? ¿Por qué?

Desde A4E damos la bienvenida a la estrategia de la aviación de la Comisión Europea para hacer al sector más fuerte y competitivo, pero tenemos que actuar más rápidamente con los grandes monopolios en aeropuertos, los altos costes, los impuestos y las ineficiencias que caracterizan a la cadena de suministro de la aviación. Queremos trabajar con la Comisión y los Estados miembros en los detalles de la estrategia, y hacemos un llamamiento a esas naciones para que apoyen el trabajo de la Comisión para reducir los costes de los proveedores.

Una de las mayores preocupaciones de las aerolíneas europeas son las tasas aeroportuarias. ¿Por qué son tan importantes para las compañías aéreas?

Esas tasas, recogidas por los Gobiernos, continúan impidiendo el crecimiento económico y de empleo en Europa. Actúan como el mayor bloqueo para la competitividad. En 2016, los pasajeros pagaron más de 5.600 millones de euros a los países europeos que recogen el dinero de las tasas de aviación, que son Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Austria. Los que las han eliminado han visto un aumento inmediato en el transporte aéreo y el turismo ha mejorado sus economías. Los beneficios de la estimulación económica, el aumento del empleo y los ingresos de otros impuestos suponen un beneficio neto para los Gobiernos. La recaudación de impuestos corre a cargo de los Estados miembros y la UE puede y debe intervenir en beneficio de los pasajeros europeos. Por ello, instamos a la Comisión Europea a que impulse la competitividad de Europa, apoyando la abolición de estos impuestos dañinos.

Piensa entonces que hay que revisar la Directiva en materia de tasas…

Un nuevo estudio muestra que los pasajeros europeos están pagando tasas aeroportuarias excesivas (que recogen los aeropuertos), en particular en los aeropuertos monopolios y aquellos que operan bajo un régimen de Dual Till. Con este sistema, las ganancias de los aeropuertos que provienen de los comercios o del estacionamiento no se reinvierten en reducir las tasas aeroportuarias que pagan los pasajeros, a pesar de que estos ingresos no existirían de no ser por los propios viajeros. La revisión de la Directiva en materia de tasas aeroportuarias podría atajar este y otros temas en materia de regulación para beneficiar a los consumidores. El régimen Single Till requiere que los ingresos generados por las actividades no aeronáuticas de un aeropuerto (tales como tiendas, parking, restaurantes, etcétera) puedan ser deducidos de los ingresos generados por los servicios aeronáuticos antes de determinar el nivel de las tasas del aeropuerto. La proliferación del régimen de Dual Till demuestra que los aeropuertos no operan en un mercado competitivo y abusan de su posición dominante.

¿Considera que Europa podría alcanzar el primer nivel mundial en la industria de la aviación, por encima de EE UU o Asia? ¿Cuenta la UE con los recursos necesarios o le falta algo?

Confiamos en que Europa continuará jugando un papel de liderazgo en la aviación. Desde que se lanzara en 1992 el Mercado Interior de Aviación, el transporte aéreo se ha revolucionado. Hoy, viajar es más barato y más seguro y está abierto a más gente que nunca, con cerca de nueve millones de empleos en la Unión Europea y una contribución de más de 621.000 millones de euros al PIB europeo, según datos de 2014. Con más de 900 millones de pasajeros anuales, Europa es uno de los centros de aviación más fuertes del mundo. Los viajeros se benefician de tarifas bajas y un amplio abanico de opciones gracias al mercado interno. Más allá de la contribución económica del transporte aéreo se encuentra el valor cultural y social para el continente. Necesitamos continuar proporcionado la mejor conectividad en beneficio de todos los europeos, y un desarrollo continuo y positivo del sector turístico en Europa.

Fuente: Savia

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