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Texto: SOFÍA LÁZARO

Unas cuantas verdades incómodas. Lo que estás a punto de leer te hará perder parte de tu inocencia, pero te hará más sabio: dos auxiliares de vuelo nos cuentan qué conductas es mejor evitar en las alturas.

¿Qué no harías nunca en un vuelo? ¿Cuál es nuestra costumbre más enervante? ¿Qué diferencia hay entre la comida de los pasajeros y la de la tripulación? ¿Las mantas se reutilizan? Traveler pregunta y Lola, que trabaja en una compañía lowcost, y Joao, en nómina de una estandard, responden. Ninguno quiere revelar con que aerolínea vuelan y mucho menos su nombre real. Baste decir que ambos son auxiliares de vuelo, que residen en España y que aunque no se conocen sus respuestas son inquietantemente parecidas.

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El primer puesto se lo lleva algo que seguramente hayas hecho más de una vez: comer directamente sobre la bandeja del asiento delantero: "Si eres una persona escrupulosa es mejor que te asegures de que haya algo entre la mesita y tu sándwich. En las compañías lowcost de corto radio solo se limpian las mesitas por la noche, así que fácilmente pueden hacer entre cuatro u ocho vuelos sin limpiarse y la gente hace cualquier cosa que se les ocurre como por ejemplo cambiar pañales poner los pies encima, cortarse o limarse las uñas, etc.", explica Lola. Y nos informa, además, de que "las mantas se reutilizan pero se lavan primero, lo que no quita que aparezca algun pelo que otro que se ha quedado enganchado".

Siguiendo por la senda de lo repugnante, Joao nos aconseja no descalzarnos. "Si supiérais lo que vemos no lo haríais: ir y volver del baño descalzo, dejar los pañales sucios y las toallitas a los pies del asiento... Además de una guarrería, lo de quitarse los zapatos ni siquiera está permitido en ciertas fases del vuelo por seguridad (en caso de evacuación de emergencia no es buena idea ir descalzo, pero sí lo es quitarse los tacones)". De hecho las moquetas de los aviones son sobre todo negras, grises u azul oscuro porque las manchas (de fluidos corporales u otras) se ven menos.

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¿Quieres que te odien? "A la mayoría de auxiliares de vuelo, lo que más nos molesta es el hecho de que pasamos un servicio de bar y, en cuanto terminamos, recogemos y nos disponemos a hacer cualquiera de las demás cosas que tenemos asignadas nos llaman desde el asiento porque ahora sí les apetece un refresco", explica Lola.

Para neutralizar la comida insípida (aunque hay honrosas excepciones). "nosotros, o al menos yo, nos llevamos la comida de casa. Mis compis que beben café se traen el termo de casa, ya que el depósito de agua potable (que no creo que esté muy limpio, aunque esto es una apreciación personal) se vacía cada noche", cuenta Joao.

¿El mejor asiento posible? Para Joao, "la fila 2 DEF, que es la primera fila del lado derecho (aunque sea la 2ª es la 1ª) porque no tienes nadie delante y, por tanto espacio para las piernas". ¿El peor? Lola no duda: "Cualquiera que esté cerca de los baños por los efluvios que se generan, el ruido de la cisterna constante y por las colas que se forman ya que gran parte del vuelo tienes el culo de alguien a la altura de tu cara si estás en pasillo".

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Como a las modelos, a los auxiliares de vuelo se les pregunta constantemente por secretos de belleza y contra el jetlag. Nuestros gargantas profundas confiesan que no hay recetas secretas y que tanto ellos como sus compañeros recurren a los básicos: litros de agua, medias de compresión... Sin embargo sí nos revelan una muy incómoda verdad: "Para los gases siempre llevamos medicación propia porque te puede pasar en cualquier momento y puede ser muy doloroso", apunta Lola. Y Joao remata: "no hay nada peor que la aerofagia; si el día anterior has comido legumbres tus compañeros te querrán descuartizar".

Fuente: CondéNast Traveler

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