Como si obedeciera a la ley de Moore, el turismo tecnológico no para de crecer. Sedientos de innovación, los ‘geeks’ miran tanto a las raíces como a los nuevos templos de la tecnología. Todo sea por conocer hacia dónde viaja el ‘bit’. 

Por Lola Sánchez

La lista de los destinos más techies comienza, por supuesto, en Silicon Valley. Localizado al sur de la bahía de San Francisco, el valle de Santa Clara es la meca por excelencia de los viajeros geeks que ansían conocer templos tecnológicos como los cuarteles generales de gigantes como Alphabet –con su campus Googleplex ubicado en Mountainview– y Apple, que este año estrenará su nueva sede en Cupertino, el denominado Apple Park.

En esta zona geográfica de tan solo 50 kilómetros de longitud y algo más de 20 de anchura hay otras visitas ineludibles. En el 367 de la avenida Addison, en Palo Alto, se encuentra el garaje en el que, tras cruzarse sus destinos en la Universidad de Stanford, William R. Hewlett y David Packard crearon en 1938 un oscilador, el primer producto de Hewlett-Packard (HP). Desde ese epicentro, la innovación se extendió rápidamente por el valle californiano, como es posible descubrir en el Intel Museum. Para los mitómanos, hay otros dos garajes de culto: el localizado en Los Altos y en el que Steve Jobs y Steve Wozniak dieron forma a Apple, y el ubicado en Menlo Park, donde Larry Page y Sergey Brin crearon Google.

Ginebra, Berlín, Tallin, Londres o Barcelona son los destinos europeos más ‘techie’

En este paraíso de las startups, además de un obligado paseo por el campus de la famosa Universidad de Stanford, es también obligatoria la visita al Computer History Museum, en Mountain View. Ubicado desde 2002 en el edificio que albergó durante años a la pionera Silicon Graphics, el museo propone un viaje por la historia de la informática que empieza, justamente, por los primeros ábacos chinos y en el que es posible conocer la máquina analítica diseñada por Charles Baggage en 1834; superordenadores como el Cray 1; ejemplares tempranos de la informática personal como el Apple 1 y los videojuegos primigenios como el Pong de Atari.

LA VIEJA Y ‘TECHIE’ EUROPA

Al otro lado del Atlántico, Europa cuenta también con una serie de destinos capaces de emocionar a los geeks, entre ellos el CERN, el Laboratorio Europeo de Física de Partículas, próximo a la ciudad suiza de Ginebra. Fundado en 1952, el CERN vio nacer en 1989 la World Wide Web gracias a la invención por parte del científico británico Tim Berners-Lee, considerado el padre de Internet, de un sistema para facilitar la compartición automática de información entre universidades e instituciones científicas.

La visita al CERN permite conocer los últimos estudios y experimentos en física de partículas, tecnología de aceleradores, informática y, por supuesto, descubrir in situ el funcionamiento del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que permitió comprobar la existencia del famoso bosón de Higgs. Este célebre laboratorio ginebrino alberga, además, exposiciones permanentes como el Universo de partículas, instalada en el Globo de la Ciencia y la Innovación; o Microcosmos, un viaje por la historia de los descubrimientos y avances que ha propiciado este laboratorio.

En el Reino Unido y a una hora de Londres se encuentra otro de los lugares míticos para los amantes de la tecnología: Bletchley Park. Este parque de 20 hectáreas acoge el National Museum of Computing, que conserva un invento clave en el desarrollo de los ordenadores y también de la historia: Colossus. Esta máquina, creada en 1943, fue determinante, junto con el trabajo de más de 10.000 criptoanalistas, en la desencriptación de las comunicaciones secretas del ejército nazi.

Otra capital europea, Berlín, es la casa de un museo muy apreciado por los tecnólogos, el Deutsches Technikmuseum, que alberga un amplio abanico de viejas y nuevas tecnologías, además de mostrar la evolución de la fotografía y otros medios de comunicación claves en el devenir de la historia. Muchas de sus exposiciones son interactivas y se encuentra a un paso de los múltiples atractivos a explorar en la ciudad alemana.

Desde Berlín viajamos a Estonia. Este pequeño país, integrado en la UE en 2004 y en el euro en 2011, también forma parte de la lista de destinos obligados para los geeks. Esta nación báltica no solo alberga uno de los principales centros de ciberdefensa de la OTAN y fue testigo de la invención de Skype, también se ha convertido en modelo de innovación con el Mektory (Modern Estonian Knowledge Transfer Organization For You), dependiente de la Universidad Tecnológica de Tallin y eje de un imparable movimiento digital. Es obligatorio visitar el barrio histórico de Kalamaja, conocido con el divertido y revelador nombre de Villahipster y, por supuesto, su núcleo: la Ciudad Creativa Telliskivi.

El viaje geek europeo termina en España, en concreto en Barcelona, donde se encuentra otro destino con mucho interés para los amantes de los bytes: el Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) que, localizado en la antigua capilla de Torre Girona, alberga a un gigante de la supercomputación: el MareNostrum.

EL IMPERIO ‘GEEK’ NACIENTE

Evidentemente, en este recorrido no puede faltar Japón. Sede de compañías pioneras en el sector tecnológico como Sony o Toshiba, Tokio es una de las ciudades tech por excelencia. Uno de los lugares más populares de la urbe para palpar de cerca su pulso tecnológico es la zona comercial de Akihabara, la meca de los buscadores del último gadget. El también conocido como barrio electrónico es un hervidero de la cultura Otaku, propia de los amantes del animé y que acoge las mejores tiendas especializadas en manga, tecnojuguetes y videojuegos.

En la capital de Japón, que se prepara para acoger los Juegos Olímpicos de 2020 y estrenará ese mismo año el parque temático SuperNintendo, se encuentra el National Museum of Emerging Science and Innovation. Más conocido como Miraikan, el museo se localiza en el distrito tokiota de Odaiba y es posible llegar a él desde el centro de la ciudad en menos de 15 minutos en Yurikamome, un sistema de transporte completamente autónomo.

Si alguien piensa que no hay un destino más ‘geek’ que Japón, se equivoca: es Seúl

Uno de los mayores atractivos del Miraikan es Geo-Cosmos, un enorme globo terráqueo formado por paneles de electroluminiscencia orgánica que reproduce, con una precisión superior a los 10 millones de píxeles, la Tierra brillando en el espacio. Diseñado para difundir la tecnología que nos rodea y las tendencias que definirán el futuro, entre los divulgadores científicos que enriquecen la visita al Miraikan destaca el robot humanoide Asimo, creado por Honda. Tokio es, sin lugar a dudas, el destino con mayúsculas para los amantes de la robótica y, en ese caso, es ineludible la visita al Robot Restaurant de Shinjuku.

Otro destino para los geeks en territorio asiático es Seúl. Los surcoreanos son, si es posible, incluso más technofans que los japoneses, y Seúl puede presumir de ser una de las ciudades tecnológicamente más avanzadas del mundo. La capital de Corea del Sur no solo cuenta con la conexión a Internet más rápida del planeta (incluso en el metro), también es la sede de gigantes como LG y Samsung, de modo que es allí donde estas compañías estrenan sus prototipos. Es tan inexcusable una visita al distrito de Gangnam, al sur del río Han y donde nació la canción Gangnam Style, como conocer el museo tecnológico T.um de SK Telecom, en el que resulta más sencillo imaginar lo que nos depara el futuro de la tecnología.

MUSEOS PARA ‘GAMERS’

No sería justo pasar por alto el lado lúdico de la tecnología. La multimillonaria industria del gaming también tiene un reflejo en el turismo y su lista de museos. El Computerspielmuseum, en Berlín, fue el primero especializado en este campo y a él se suman, en Europa, el Video GameMuseum-Vigamus en Roma y el de Máquinas Recreativas Soviéticas que, repartido entre Moscú y San Petersburgo, permite descubrir videojuegos fabricados en la Unión Soviética durante las décadas de los 70 y los 80 que, a día de hoy, todavía resultan apasionantes. En EE UU tienen nombre propio The Strong-Internacional Center for the History of Electronic Games, en Nueva York; el Museum of Art Digital Entertainment-Made, en Oakland (California) y todo un clásico como el American Classic Arcade Museum-ACAM, en Laconia (New Hampshire). 

Fuente: revistasavia.com

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