Las consecuencias de la crisis catalana tienen efectos negativos en España. A largo plazo, está por ver qué ocurre. Madrid mantiene expectativas de crecimiento: sus atributos se lo garantizan

El desafío independentista catalán está teniendo sus primeras consecuencias en el sector hotelero, cuyos principales actores reconocen ya un escenario "muy preocupante". La conclusión es unánime y así la expusieron los grandes grupos hoteleros en el debate que compartieron este jueves en Madrid. Alguno incluso auguró un marco todavía más pesimista: "Cuando acaben los conflictos, se verá una caída importante en el sector", según afirmó José Ángel Preciados, director general de Ilunion. Los hoteles han notado las primeras cancelaciones y reconocen que desde el pasado domingo se han intensificado. La pregunta es, ¿el sector se va a ver afectado en el resto del país? A corto plazo, y de momento, sí lo hará. Los directivos insisten en que en el extranjero lo que ocurra en Cataluña afecta al resto de España y, con toda seguridad, las inversiones se pararán. A largo plazo, dependerá de lo ocurra a partir de ahora. Mientras tanto, Madrid, gracias a sus atributos, sigue sumando expectativas de crecimiento.

El debate de este jueves sirvió para poner encima de la mesa las principales fortalezas turísticas de la capital y los retos que ha de afrontar para posicionarse como uno de los destinos más relevantes del mundo. El principal es el que viene preocupando al sector durante los últimos tiempos y, especialmente, en estos meses atrás. La denominada turismofobia —un fenómeno que convirtió Barcelona en un auténtico peligro para visitantes y empresarios turísticos— y que llegó de la mano de organizaciones que decían responder al turismo salvaje. Este último es el gran enemigo de hoteles y administraciones públicas. Y, al menos por ahora, Madrid se encuentra más a salvo que otros lugares como la ciudad condal o Palma de Mallorca.

Plaza Mayor de Madrid. (Reuters)

"Atraer a gente que no venga a liarla y que tenga capacidad de gasto es el objetivo principal", en palabras de Jairo González, CEO de B&B Hoteles. Contribuir a un turismo de calidad, que no genere ruido (en todos los sentidos) ni incomodidad es ya la mayor aspiración de los hoteleros. La búsqueda del turismo sostenible es fundamental y Madrid, hoy por hoy, está bien posicionada. Muchos de los estudios comentados en el debate ponen negro sobre blanco que la capital tiene ante sus ojos una oportunidad: crece más rápido que sus competidores. La prioridad pasa ahora por captar más turistas internacionales. Si hace años el 'target' más buscado residía en turistas de nacionalidades europeas como la inglesa o alemana, los mercados más fuertes ahora miran directamente a China y Rusia. Los primeros son perfiles que gastan cada vez menos, se identifican con un turismo de follón y, como publicó este diario, están más presentes en Barcelona que en Madrid.

Más allá de la lucha contra el turismo 'low cost', los directivos de los grandes grupos hoteleros abordaron los puntos fuertes que la capital española debe potenciar como destino de primer orden. Una de las fortalezas en Madrid es el turismo de compras, que coincide con uno de los grandes reclamos del público internacional, ya que, según el 'Globe Shopper Index', es la segunda ciudad de todo el mundo, solo por detrás de Londres.

El principal hándicap que se encuentra en su camino Madrid es el de encontrar un icono que lo defina. Este fue otro de los elementos que los ponentes del debate pusieron encima de la mesa. En realidad, el relato que permita identificar la ciudad es uno de los grandes objetivos señalados también por algunas administraciones, como el Ayuntamiento de Madrid. Si el de París es la cultura y el de Londres la multiculturalidad, ¿cuál podría ser el de la capital española? El director general de Ilunion apostó por el estilo de vida. "Madrid tiene una cosa muy clara e icónica, que es precisamente su hospitalidad y su estilo de vida". Compras, gastronomía, infraestructuras, historia, cultura... "Y tenemos que ser muy consistentes en ese mensaje. Poner en valor lo que tenemos y que tanto gusta", zanjó.

Turistas, en tiendas de 'souvenirs' en Madrid. (Reuters)

En esa línea se expresó también Jairo González, CEO de B&B Hoteles, al insistir en que el mejor 'marketing' con el que cuenta Madrid es el boca a boca. "La gente viene y repite. Lo recomienda a sus amigos, a sus conocidos. Aprecian lo que encuentran". En realidad, todo el sector tiene una opinión similar. Precisamente, el secretario general de la patronal CEIM, Miguel Garrido, lo definió como "un lugar realmente abierto y no el típico mantra". "La imagen que tienen los turistas en la cabeza es la de un paseo por el Madrid de los Austrias, tomarte una caña y unos huevos rotos, mucha conversación y opciones enormes de hacer compras", explicó.

Más allá de ampliar el mercado internacional y potenciar la marca de ciudad, el sector hotelero madrileño —como el resto de ciudades— señala como uno de sus principales problemas la competencia desleal que ha florecido con los denominados pisos turísticos. En el debate, los directivos insistieron en que "el grueso de la problemática es la irregularidad que existe en esa oferta" y aseguraron que con regularlo "ya se ganaría bastante".

En el caso de la capital, el ayuntamiento ya ha anunciado alguna acción. Pero la regulación no está entre sus competencias. Hasta que el Gobierno regional dé el paso necesario para emprender una norma nueva, el equipo municipal estudia llevar a cabo un acuerdo de entendimiento con Airbnb, la principal plataforma de este tipo de alquiler, para paliar algunos efectos negativos para la ciudad. Algunas de las medidas que se incluirían, como adelantó este diario, pasarían por limitar el número de días en alquiler de las viviendas y autorizar solo a propietarios particulares para hacerlo, con el fin de evitar la burbuja existente.

Otra de las iniciativas estrella podría ser la de cobrar una tasa a la vivienda turística, excluyendo los hoteles. Esto último permitiría tranquilizar en parte al sector de hoteleros y patronal, que siempre se han mostrado combativos con la idea de establecer una cuota fija a todos los turistas por noche, medida que, sin embargo, va ganando adeptos poco a poco por la limitación que supondría al llamado turismo 'low cost'.

Fuente: El Confidencial

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