Laguna Azul a las afueras de Reikiavik es uno de los lugares más frecuentados por los turistas que visitan Islandia. 

La rápida recuperación económica de Islandia llegó gracias al turismo, pero la masificación ya genera problemas entre sus habitantes

Islandia recibió la visita de 1,7 millones de turistas en 2016 un 40% más con respecto al año anterior. Las actuales cifras de los visitantes extranjeros que deciden conocer Islandia ya generan interrogantes sobre cuantos turistas se puede permitir este pequeño país isleño de poco más de 300.000 habitantes.

Luego de la crisis que afecto al país en 2008 por el desplome de sus principales bancos, se temía un efecto dominó en los otros sectores de la economía islandesa. Sin embargo, la industria turística supuso para Islandia un rescate económico que ni siquiera los mismos entes gubernamentales esperaban.

Casi una década después de la crisis bancaria, la economía de Islandia creció un 7% anual y la tasa de desempleo se ubica en un 3%. El boom del turismo trajo consigo la creación de miles de empleos, sobre todo para los jóvenes, y un auge en el sector de la construcción.

"Ciertamente, la recuperación habría llevado mucho más tiempo si no hubiera sido por este auge inesperado", dijo para la cadena BBC, Gylfi Magnusson, profesor de la Universidad de Islandia y exministro de Asuntos Económicos.

Algunas razones del Boom turístico

¿Pero cómo un país que presenció una de las más fuertes crisis económicas de la década pasada maneja una cifra de turistas tres veces mayor al de su población en menos de 10 años?

Las posibles razones del porqué actualmente Islandia recibe al año cuatro turistas por cada habitante (una de las cifras más altas de Europa) son varias. Desde la filmación de la temporada siete de Game of Thrones o de varias películas como La vida secreta de Walter Mitty que se rodaron en parajes islandeses y pusieron de moda el país, hasta la puesta en marcha de nuevas rutas aéreas directas desde diferentes ciudades europeas por parte de la aerolínea de bajo costo islandesa Wowair.

Además de Wowair, otras aerolíneas como Norwegian o EasyJet han visto en Islandia un gran destino para abrir nuevas rutas desde España, con rutas directas cada dos días desde Madrid, Barcelona y Alicante. Esta última ciudad era hasta hace solo cinco años la única que contaba con un vuelo directo entre los dos países, ruta que iba más dirigida al público islandés que quería pasar algunas vacaciones en las costas del Mediterráneo español.

Grimur Sæmundsen, director ejecutivo del balneario de Laguna Azul, uno de los principales atractivos naturales del país nórdico, afirma que la erupción del volcán Eyjafjallajökull, que acarreó tantos problemas a la industria y el comercio aeronáutico, puso en el mapa y en las mentes de pasajeros a nivel mundial el nombre de Islandia.

La parte negativa

La avalancha de turistas que empezó a recibir Islandia desde hace menos de cinco años preocupa a políticos y habitantes del país, sobre todo de la capital Reikiavik. El gobierno ya se ha planteado la subida de impuestos para mermar la afluencia de turismo. Operadores turísticos, empresas de buses y hoteles son los primeros que han visto subir sus tasas de contribución.

El país recibió por sorpresa este impulso turístico, y no se alcanzó a preparar en cuanto a infraestructura. En verano, los restaurantes y bares de Reikiavik no dan abasto y desbordan su capacidad. Los hoteles no cuentan con el número necesario de habitaciones y camas para recibir la creciente ola de turistas, por lo que un nuevo personaje ha entrado en escena, Airbnb.

Con la entrada de la plataforma de alquiler, son varios los residentes de la capital que protestan por el exceso en los incrementos de los alquileres, sobre todo los del centro histórico. El sector que hasta hace poco era el barrio preferido por estudiantes hoy está reservado casi que exclusiva para turistas de todas partes del mundo.

Turistas en un glaciar al norte de Reikiavik. 

Todo cada vez más caro

"Los especuladores han venido aquí y han comprado apartamentos y tiendas, y nos preocupa el futuro del vecindario. Si solo hay personas mayores y turistas aquí, existe el peligro de que muera", dijo a la BBC Benony Aegesson, vecino del sector.

Sin embargo, Aegesson no quiere que los turistas dejen de visitar su país. Es consciente que fueron precisamente los ingresos derivados del turismo lo que permitió la veloz recuperación económica de Islandia. Como él, son muchos los islandeses que simplemente quieren que se regule la entrada de turistas y se ponga un alto a la especulación del mercado inmobiliario.

La llegada del turismo a Islandia ha traído consigo una elevación de los precios, no solo en los alquileres sino en los ya costosos productos que se venden en el país. Actualmente una barra de pan se vende a seis euros, los bares cobran siete por una cerveza, y las cadenas de comida rápida ofrecen un menú sencillo por más de 12 euros.

El centro de Reikiavik es una de las zonas más cosotosas de Islandia y de Europa. 

La defensa por el turismo

También hay quienes defienden la masificación turística que se presenta en la isla del Atlántico Norte. "Si me dijeras que habrá cinco millones de personas viniendo a Islandia en cinco años y que llegarán todos a Reikiavik, realmente me preocuparía" afirma Inga Hlín Pálsdóttir, directora por casi una década del sitio de promoción turística Visit Iceland.

Según Pálsdóttir, el trabajo para atraer turistas se ha enfocado en las regiones más apartadas del país. La promotora turística islandesa no ve como un desbordamiento la situación actual del turismo en Islandia. Incluso señala que la mayoría de pobladores de las afueras de la capital están deseosos porque vengan más turistas.

Fuente: Cerodosbe

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