A pesar del ciclo económico negativo registrado en los últimos años, el turismo de lujo ha sido uno de los segmentos que más ha aumentado en todo el mundo.

Por José María Paredes Hurtado

Distintos informes vaticinan para el turismo de lujo un crecimiento del 6,2% en una década, muy por encima de lo que se prevé para los viajes en general. Se trata de un sector que fundamenta su modelo en la creación de experiencias únicas y diseñadas a la medida, con productos en los que prevalece el contenido vivencial, la creatividad y la emoción frente a las fórmulas clásicas. Ahora, la asesoría de los profesionales –los agentes de viajes– se ha convertido en un valor añadido ampliamente reconocido y al alza.

Visitar los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina a puerta cerrada; atravesar el Círculo Polar Ártico por el paso del noroeste; gozar en un spa en el desierto de Utah con tratamientos curativos de los indios navajos; descender a 3.821 metros de profundidad para observar los restos del Titanic; acampar en el santuario de los gorilas de Forest Camp; recorrer medio mundo acompañado de varios especialistas de The New York Times mientras pormenorizan la realidad sociopolítica de estos destinos…

Estas son algunas de las últimas propuestas disponibles en los catálogos más exclusivos que oferta un selecto grupo de empresas de todo el mundo. Iniciativas únicas confeccionadas a la medida para un grupo reducido de afortunados, que llevan aparejadas, a menudo, toda suerte de comodidades y privilegios: aeronaves (de flota o particulares) dispuestas con equipamientos de última generación; terminales aéreas privadas; gastronomía de lujo; guías especializados al más alto nivel; mayordomos… Y, claro, escuadras de vehículos legendarias, ya se trate de un Bentley, como ofrece el St. Regis de Nueva York, o un Rolls-Royce Phantom, cortesía del hotel más caro del planeta, The 13, que está a punto de abrir sus puertas en Macao.

Experiencias que se enmarcan en el denominado turismo de lujo, uno de los segmentos que más ha aumentado a escala global en los últimos cinco años, y cuyas previsiones de desarrollo son claramente optimistas. Un informe elaborado por Tourism Economics, patrocinado por Amadeus, señala que los viajes de lujo se incrementarán un 6,2% en los próximos 10 años, dato superior al crecimiento del sector en general, que se estima en un 4,8%. Un porcentaje que, en términos económicos, puede suponer un movimiento de capital por encima de los 1,15 billones de dólares en el año 2022.

PRODUCTOS A LA MEDIDA

En esta categoría se incluyen, claro, los individuos considerados ultrarricos: 226.450 personas con fortunas superiores a los 30 millones de dólares, que concentran el 28% de la riqueza mundial, según el seguimiento periódico que efectúa la empresa Wealth-X. Pero, asimismo, acoge a otro variado segmento de público, muy heterogéneo. “El lujo ya no se identifica tanto con un producto como con una experiencia”, sostiene Inés García, directora de Marketing y Comunicación de Nuba, agencia experta en el diseño de viajes exclusivos y a medida desde hace más de 20 años.

Por ello, aspectos como renta disponible, informes de prospectiva y previsiones de crecimiento económico han hecho que muchas marcas hayan fijado sus ojos en esta élite; un colectivo que, más allá de las posesiones materiales y los destinos trillados y sobrecargados, buscan experiencias vivenciales, máxima personalización, detalles cuidadosamente preparados, excelencia en el trato y diferenciación absoluta, aunque para ello tengan que efectuar cuantiosos desembolsos. Este grupo de personas, en fin, desea recuerdos que perduren y por ello valoran la creatividad al alza.

“El objetivo ya no es conocer un país, sino llevar a cabo un proyecto que les apasione. Nuestros clientes quieren contar historias diferentes”, remarca García. Francesc Escánez, director de Atlántida Viatges, ahonda en la misma dirección: “Nuestro objetivo es convertir los sueños en realidad y crear momentos que queden en la memoria para siempre”, relata. Por su parte, Álex Orengo, director de Vacacional de Andrómeda Viajes, agencia que en 2017 cumple 30 años de actividad, desvela: “Nuestra labor es conocer bien a nuestros clientes para poder asesorar y ofrecer una experiencia de viaje a medida única, idónea y memorable. Queremos hacer realidad sus deseos más hedonistas”.

DIVERSIFICAR EL LUJO

Desde esta perspectiva, compañías como Four Seasons o The Ritz-Carlton, posicionadas en el ámbito hotelero y dentro de este rango desde hace años, han comenzado a diversificar su actividad para alinearse a los nuevos tiempos sin perder de vista a su público extendiendo la experiencia de sus marcas, una encaminándose hacia los cruceros y la otra, poniendo rumbo al espacio aéreo.

Ritz-Carlton, del grupo Marriot International, lo hará a partir de 2019 con tres barcos que conformarán su yacht collection, el primero de los cuales se construirá en España, en el astillero de los Hijos de J. Barreras. Su diseño (“uno de los más sofisticados y elegantes del mundo”, según la compañía) fue presentado hace solo unos días en Vigo y tendrá capacidad para 544 personas entre pasajeros (298) y tripulación (246).

La canadiense Four Seasons, por su parte, se lanzó hace unos meses a la conquista de los cielos y desde finales de 2015 ofrece los valores de su cultura de empresa a 40.000 pies de altura con el Four Seasons Private Jet, un Boeing 757 que promete experiencias únicas a bordo a razón, eso sí, de 135.000 dólares por pasajero.

También la firma de cruceros Crystal ha seguido esta última estela y ha creado Crystal Skye, que propone a sus clientes viajes con itinerarios personalizados a bordo del Boeing 777 “más grande y lujoso del mundo”. Esta misma compañía, sin salirse de las aguas, ha comenzado a comercializar residencias flotantes en las cubiertas superiores de los buques, incluidos en su serie Exclusive Class.

LOS AGENTES DE VIAJE, CLAVES

Los viajeros adscritos a este segmento, además, son por lo general grandes aficionados al turismo de compras y, por ello, son objeto de atención particular de las firmas de lujo, esas que lucen en las calles más exclusivas de las capitales, que advierten en ellos un destacado potencial, pues todos los informes señalan que es un capítulo con un amplio margen de crecimiento en nuestro país.

De acuerdo con las conclusiones del último Summit Shopping, Tourism & Economy, celebrado en Madrid, nuestro país solo cuenta con el 3%-4% del mercado europeo de turismo de calidad y de compras, protagonizado en gran medida por viajeros de países externos a la UE, que gastan en un día lo que los europeos en una semana, según se manifestó en la citada cumbre. La consultora Bain & Company estima que el mercado global del lujo crecerá este año entre un 2% y 4% y podría alcanzar los 260.000 millones de euros.

Por otro lado, y para asegurar las metas personales que se fijan a la hora de viajar (exclusividad, personalización, diferenciación…), estas personas buscan la opinión y el consejo de los profesionales, los agentes de viaje, que son quienes mejor les orientan en sus deseos. “Somos expertos y conocemos muy bien nuestros productos”, asegura Escánez desde Atlántida Viatges. “Para nosotros no hay dos viajes iguales: cada cliente es una hoja en blanco que, gradualmente, vamos rellenando en función de sus deseos e intereses. Porque las necesidades de unos y otros son muy distintas”, declara el director de esta agencia de viajes personalizados.

Los encargos de Nuba se elaboran de manera “casi artesanal”, tal y como detalla Inés García. Miman a los viajeros, asegura, y sobre todo escuchan sus necesidades. “Son los clientes quienes dirigen en todo momento su viaje”, aclara.

“Nuestros clientes buscan el asesoramiento que podemos ofrecer gracias a nuestra experiencia y conocimiento. Y, sobre todo, buscan no tener que preocuparse de absolutamente nada”, cuenta Álex Orengo desde Andrómeda Viajes.

CULTO A LA EXCELENCIA

Así las cosas, los establecimientos del ramo están potenciando el protagonismo de los diseñadores de viajes de lujo: expertos que orientan y asesoran a los viajeros para que puedan ver cumplidos sus sueños. Estas compañías, además, han comenzado a integrarse en redes profesionales que comparten una misma filosofía de trabajo, basada en la exclusividad y el culto a la excelencia.

Nuba y Andrómeda, por ejemplo, forman parte de Traveller Made, una comunidad que ayuda a sus miembros a lograr mejoras en la prestación de sus servicios, como pueden ser upgrades en los alojamientos o detalles adicionales (desayunos gratuitos, early check-in, late check out, bonos para servicios en los hoteles…). Atlántida Viatges, por su parte, está encuadrada en Virtuoso, una red global de agencias a la que solo se ingresa mediante invitación, que proporciona a sus asociados “un mundo de experiencias turísticas personalizadas”, con beneficios y ventajas exclusivas tales como tours con tarifas preferentes o créditos para spas, cenas o compras.

En lo que todos coinciden, con independencia del grupo al que pertenezcan, es en que el sector del lujo goza de buena salud, por lo que le aventuran un futuro optimista. Según el representante de Andrómeda, “está y seguirá en auge, por lo que entendemos que este tipo de clientes seguirá buscando la comodidad y el conocimiento que le podemos ofrecer”.

Fuente: Savia

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