Los Z –muchos aún niños y adolescentes– son la generación de las cuatro íes: incertidumbre, inmediatez, irreverencia e Internet.

Son más de 2.000 millones de jóvenes en todo el mundo y suponen ya el 25% de la población mundial. Los mayores rondan los 20 años y un amplio número goza de la educación digital más avanzada del planeta, a la que llegaron con un ‘smartphone’ debajo del brazo.

Por José María Paredes

Adoran Internet, también la tecnología y sus héroes no proceden de la gran pantalla, sino que emergen de las consolas y de los nuevos medios. Acostumbrados a convivir desde muy pronto con la diversidad, conforman uno de los grupos con la visión más globalizada. De hecho, la cultura de los viajes forma parte de su cotidianidad desde edades muy tempranas. Y aunque su renta a día de hoy es muy limitada, se configuran como uno de los prescriptores de opinión con mayor impacto en la economía por la capacidad de influencia que mantienen. Las marcas han comenzado a fijar su foco de atención en ellos. Son la Generación Z y vienen dispuestos a cambiar las cosas.

El reinado de los millennials toca ya a su fin. Pero no hay nada por lo que preocuparse, según los expertos en tendencias. Un nuevo grupo emerge ya con fuerza para hacerse con su corona.

Esta generación está formada por jóvenes –en realidad, niños y adolescentes muchos de ellos– que llegaron al planeta en el tránsito hacia una nueva era, la digital, de la que se dice que son sus primeros nativos: “Mientras el resto hubo de sumarse al mundo digital, los componentes de este extenso grupo de población han crecido y forjado su personalidad en él”, explica Iñaki Ortega, director de la Deusto Business School en Madrid. Cuando viajan prefieren el compromiso humanitario y el voluntariado

Este profesor universitario es autor de uno de los primeros estudios dedicados a los Z, a quienes caracteriza como “los individuos de las cuatro íes”: incertidumbre, inmediatez, irreverencia e Internet. De hecho, gracias a la Red, están conectados a este mundo 24 horas al día y en ella encuentran todo, o casi todo, lo que precisan. Es esencial, además, en su proceso diario de socialización: desde su refuerzo educativo y académico –a través de tutoriales– a sus ratos de ocio, acumulando horas de consumo de vídeo principalmente mientras están pendientes de la evolución de las nuevas estrellas de la época, los youtubers. O interactuando con los de su generación a través de las redes sociales –Instagram o Snapchat, sobre todo– en su propio lenguaje, a golpe de likes, gifs, memes y emoticonos, con un tiempo de atención cada vez más reducido (entre seis y ocho segundos, frente a los 12 de los millennials).

EL ‘SMARTPHONE’, ESENCIAL PARA SUS VIDAS

La conectividad, pues, marca la vida de los componentes de esta generación. Pero no es el único rasgo que los identifica. También lo es su multicanalidad: son individuos multitask, capaces de absorber información de hasta cinco dispositivos diferentes entre tabletas, portátiles, relojes inteligentes, televisión y móvil, aunque entre ellos brilla con luz propia este último, el smartphone, el aparato esencial de sus vidas (siete de cada 10 de ellos aseguran que no podrían vivir sin él).

Con Joon, Air France ofrece una ‘low cost’ y una experiencia “única y conectada” para la Generación Z.

Estas circunstancias, sin embargo, no hacen que sean ajenos ni mucho menos a las incertidumbres de su tiempo. En la práctica, son realistas y conscientes de la inestabilidad del mundo. Han visto (y sufrido) los efectos de la crisis económica, el impacto que tiene el terrorismo global y han desarrollado una notable conciencia ecológica y de consumo racional de los recursos. Por ello, valoran con buenos ojos la esencia de la economía colaborativa (“Uber y Airbnb, por ejemplo, son ya parte de su normalidad”, dice Ortega) y se sienten muy cómodos en la cultura low cost.

Su escala de valores, por tanto, contiene variaciones sustanciales: “La vida es una continuación de Internet. Lo quieren todo ya, al instante, lo que les lleva a veces a ser irreverentes y a cuestionar el principio de autoridad, que se ha debilitado mucho”, a juicio del profesor de la Deusto Business School. Y, aunque a veces esto dificulta la convivencia, ese hecho les lleva a ser innovadores y emprendedores, razona Ortega. Así, muchos desean montar su propia startup, como se reconocía en una de las ponencias de Fiturtech de este año. En cualquier caso, y ese es otro de sus elementos distintivos, no viven para trabajar: trabajan para poder vivir y están dispuestos a sacrificar una parte de su salario para gozar de más tiempo libre.

Por todo lo relatado, los miembros de la Generación Z han interiorizado una gran conciencia global y asumen la diversidad como un hecho natural a causa de los fenómenos migratorios y porque se trata de un grupo que ha viajado mucho, bastante más que sus progenitores a su edad. Y también por todo lo anterior, las marcas ya han puesto sus ojos en ellos, pues saben de su influencia, a pesar de su escasa renta personal al depender de sus familias. Su ascendencia, sin embargo, generó en 2016 un gasto cercano a los 44.000 millones de euros, una cifra que podría multiplicarse por cuatro en los próximos años, según Digital Tourism Think Tank.

GENERACIÓN TRIPADVISOR

El ecosistema del turismo y los viajes no es ajeno al influjo del nuevo grupo de población que despunta, conscientes del impacto que pueden tener en sus negocios estos consumidores. Es más: al tratarse de una de las industrias que ha avanzado en mayor medida en cuestión digital, es probable que sea la cultura más ligada a la Generación Z “porque es la que más se parece a ellos: es la Generación TripAdvisor”, concluye Iñaki Ortega.

Los teléfonos inteligentes son esenciales en el día a día de la Generación Z.

Sus hábitos de conducta también condicionan su relación con el entorno. En coherencia con sus creencias de un mundo mejor, cuando viajan quieren hacer algo por la sociedad, de ahí el compromiso humanitario o los viajes de voluntariado. Tumaini, una plataforma sin ánimo de lucro que facilita la realización de iniciativas solidarias, asegura que el 14% de las personas que ha viajado durante 2017 con esta ONG tiene entre 18 y 22 años. “En algunos de los proyectos, la mayoría de los viajeros pertenece a la Generación Z”, cuenta Almudena Fuente, de Tumaini.

“El voluntariado puede cambiar la vida a las personas que lo realizan”, explica. Y en sus tres años de vida, esta plataforma ha podido ver muchos ejemplos de este fenómeno. “Al terminar sus viajes, los voluntarios nos suelen contar lo mucho que han aprendido, cómo se han sensibilizado sobre problemáticas que antes ni siquiera conocían. Regresan con valiosas experiencias y muchos aprendizajes”, dice la portavoz de esta plataforma.

La compañía aérea Air France y la agencia B The Travel Brand han tomado posiciones para atender a los Z. La aerolínea ha creado Joon, una firma low cost dirigida particularmente al público más joven, a quienes propone una “experiencia única y conectada”. La marca del Grupo Barceló, por su parte, ha constituido WÄY, una agencia que no es una agencia sino “una barra libre de planazos”, dirigida específicamente al target comprendido entre los 18 y los 21 años.

LA IMPORTANCIA DE ESTAR CONECTADOS

Uno de los primeros estudios elaborados para conocer el comportamiento de estos nuevos viajeros fue realizado hace unos meses por Booking. Entre sus conclusiones, extraídas a partir de 22.500 comentarios alojados en su portal, se destacaba una serie de elementos a la hora de influir en la elección de viajes y destinos.

Se citaba, en primer término, la necesidad de contar con una buena red wifi (imprescindible para 9 de cada 10), esencial para mantenerse en contacto con sus amistades mientras se está fuera y, por supuesto, para seguir de cerca –y alimentar– sus redes sociales. En este sentido, los testimonios manifestados remarcaban la importancia de alojarse en “marcos incomparables” para, así, poder colgar las mejores imágenes en sus cuentas personales.

Igualmente resultaba muy valorado por estos jóvenes tener equipamientos de ocio (piscina, playa y catálogo de actividades) muy cerca de su destino. Y solo uno de cada cuatro pensaba que era importante hacer amigos durante las vacaciones. Booking, incluso, apuntaba algunos de los lugares preferidos por los miembros de esta generación, entre los que figuraban Grecia, Brasil y EE UU. Otros destinos como Japón, México y Canadá también eran muy recomendados.

Por su parte, Virtuoso, red global especializada en viajes de lujo y experienciales, ha indagado también en la naturaleza de este grupo, a quien otorga sobre todo una gran influencia en las fases de inspiración y planificación de los viajes. Sus expertos entienden que los miembros de esta generación orientan sus preferencias viajeras hacia destinos fuera de lo común, más personalizados, susceptibles de proporcionarles un plus experiencial, dado que se trata de personas que han tenido más oportunidades de hacer uso del pasaporte. En ese deseo de diferenciación, los Z valoran, según Virtuoso, los espacios de aventura, los enclaves únicos –capaces de procurarles relato fotográfico a los muros de sus plataforma sociales– o las inmersiones culturales profundas, que incluyen estancias prolongadas en otras culturas.

ALGUNOS ILUSTRES Z

JUSTIN BIEBER El cantante y compositor canadiense es uno de sus miembros más conocidos. Según el profesor Iñaki Ortega, de Deusto, ilustra a la perfección los rasgos de este grupo, a los que identifica como los individuos de las cuatro íes.

SELENA GÓMEZ La vida de esta actriz de 24 años es seguida vía redes sociales por hordas de seguidores: 122 millones de fans por Instagram.

MILEY CYRUS La otrora inocente Hanna Montana también es una de las Z con mayor número de seguidores en la red de Instagram. J

ADEN SMITH El polifacético hijo del actor Will Smith, de 17 años, sobresale por sus particulares estilismos que, en muchos casos, proceden de las colecciones femeninas de vanguardia.

Fuente: Revista Savia

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