Aunque está ahogada por las deudas, Uber paga 100 millones de dólares por comprar una empresa de bicicletas eléctricas

Quizás los coches eléctricos sean el boom de la movilidad entre ciudades, pero a una escala más pequeña, el boom pasa por las bicicletas eléctricas.

Su coste, entre los 500 y los 2.500 euros, desanima a varios usuarios; pero muchas ciudades las implementan como un medio de transporte alternativo, no contaminante y que no requiere de carnet para usarla.

Además el poco esfuerzo necesario la hace ideal para personas mayores o familias con niños.

Tal como Madrid con BiciMAD o Barcelona con su red de Bicing eléctrica, hay numerosos ayuntamientos del mundo que implementaron este servicio, mientras las ventas particulares se disparan.

Preferida antes que un coche

Según el Instituto Nacional del Transporte y las Comunidades, de EEUU, los ciudadanos de este país cada vez más prefieren invertir en una ‘e-bike’ antes que en un coche, lo que atrae el interés del sector de la automoción.

Este es el caso de Uber, que pese a estar en medio de un proceso de desinversión para reducir su gigantesca deuda (en el orden de los 1.000 millones de dólares en el último trimestre), pagó 100 millones para comprar Jump, una de las start-up líderes en el alquiler de bicis eléctricas.

Esta empresa ofrece un servicio similar al de BiciMAD en San Francisco, Portland, Phoenix y Washington, pero a diferencia del servicio madrileño, sus bicicletas no cuentan con estaciones de anclaje, sino que se pueden dejar en cualquier sitio público y se desbloquea con el uso de una aplicación.

La estrategia de Uber

La intención de Uber, indicó su consejero delegado Dara Khosrowshahi a Bloomberg, es integrar el servicio de alquiler de bicicletas con el uso de coches de la plataforma, por un adicional de dos euros por viaje.

Khosrowshahi desdeñó el impacto que pueda tener esta operación en las ajustadas finanzas de Uber. “Invertiremos tanto como tengamos que hacerlo. No lo pensamos en términos de un camino a la rentabilidad o una oferta pública de venta”, dijo el directivo.

Cambio de regulaciones

La rápida expansión de las bicicletas obligan a replantear las leyes de tránsito en muchas ciudades. Y no sólo en aquellas comunidades con gran tradición ciclística como Ámsterdam, Berlín o Copenhague; sino en urbes donde los modelos eléctricos están invadiendo las calles.

En la mitad de los estados de EEUU las e-bikes se consideran como vehículo a motor y para usarla se exige carnet de conducir y en algunos casos, seguro.

Esto implica que se les prohíbe circular por la acera o por espacios que no sean calles, carreteras o bici sendas, informa The Washington Post.

Fuente: Cerodosbe

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