Viajes de aventura, turismo remoto, expediciones, cruceros y, por supuesto, siempre comunicados. Se espera que el mercado español de móviles satelitales se extienda al entorno doméstico a partir de 2018, con un espectro potencial de más de medio millón de usuarios.

Por Lola Sánchez. Ilustración: Alberto García

La supervivencia de la raza humana implica identificar peligros, evaluar sus consecuencias y reaccionar a tiempo. Así ha sido desde el principio de los tiempos. Por ello, antes de realizar cualquier actividad en el medio natural, ya sea terrestre, marino o aéreo, lo único que realmente importa es interponer las herramientas necesarias que ayuden a disminuir la incertidumbre frente al riesgo… Y en todos estos procesos, las comunicaciones son el nexo definitivo.

A pesar de que la cobertura a través del sistema estándar de telefonía digital, más conocido como GSM, se ha ampliado de manera más que notable en los últimos años hasta cubrir la práctica totalidad del globo, todavía existen lugares del planeta (y también circunstancias) en los que realizar una llamada de voz o conectarse a Internet a través de la red convencional resulta una quimera.

Solo en España, uno de los países del mundo con mayor cobertura de redes móviles terrestres y, por tanto, de penetración de terminales móviles, todavía queda un 10% de su territorio sin cobertura GSM, generalmente en áreas despobladas y montañosas. Siendo esto así, ¿qué puede esperarse de regiones como los grandes desiertos, cordilleras y otros espacios abandonados o abruptos que, sin embargo, siguen inspirando el ansia aventurera de un creciente número de viajeros?

CAMBIO DE HÁBITOS

Desde que en 1962 entrara en órbita el satélite Telstar de AT&T, el primero de estos artefactos celestes dedicado a proveer servicios de telecomunicaciones de voz, datos y televisión, estos ingenios son los únicos capaces de garantizar la comunicación en el último rincón de la Tierra. Algo que saben muy bien los grandes alpinistas o aquellos cuyo máximo afán consiste en alcanzar el Polo Norte magnético.

El funcionamiento de los terminales vía satélite es muy similar al de un móvil convencional, con la diferencia de que su comunicación no depende de una instalación terrestre, sino que la telefonía establece las conexiones de voz y datos a través de estos aparatos que orbitan a unos 800 kilómetros de distancia de la Tierra, lo que asegura su cobertura global.

Tradicionalmente los teléfonos satelitales forman parte del equipamiento de los servicios de seguridad y emergencia o de organismos y empresas de sectores como el logístico o de transporte, ya sea por tierra, mar o aire. Sin embargo, estos dispositivos también empiezan a formar parte del equipaje de viajeros que, no por ser intrépidos, desprecian la seguridad y valoran poder comunicarse en aquellos lugares donde es un sueño disponer tan solo de una barrita en el indicador de cobertura del smartphone y, muy especialmente, cuando la situación se complica y el riesgo es inminente.

Las razones de esta creciente demanda están relacionadas con nuevos hábitos de ocio, como la práctica de deportes en zonas sin cobertura terrestre (senderismo, barranquismo, náutica, etcétera), o el aumento de viajeros hacia destinos con infraestructuras de telecomunicaciones deficientes. Todo ello comienza a crear en los usuarios la necesidad de contar con una solución que garantice las comunicaciones al cien por cien en sus viajes y ante cualquier percance que pueda surgir durante sus aventuras.

La empresa española especializada en telecomunicaciones por satélite Satlink prevé que el mercado español de móviles satelitales, con una demanda muy concentrada hasta ahora en colectivos profesionales, intensifique su foco en el entorno doméstico. No en vano, prevé un mercado potencial de más de medio millón de usuarios en nuestro país.

PRECIOS ASEQUIBLES

Considerados por la mayoría de los usuarios como dispositivos inaccesibles por su alto coste, el descenso de los precios de los teléfonos satelitales, la aparición de nuevos dispositivos acoplables a los móviles convencionales para hacer uso de este tipo de comunicaciones y también, por supuesto, la posibilidad de alquilarlos durante un tiempo limitado, contradicen una prejuicio que, de no existir, evitaría a muchos viajeros vivir experiencias desagradables, ya sean desde un punto físico como monetario.

En este sentido, a día de hoy, el coste de un teléfono satelital es similar al de un móvil de gama alta. Ciertamente, el precio por minuto de las comunicaciones es superior, si bien en el mundo de las comunicaciones vía satélite desaparecen conceptos como el de llamadas internacionales, roaming o itinerancia.

Otro de los factores que inciden en este crecimiento es el hecho de que, en numerosos países como, por ejemplo, Tailandia, Vietnam o Japón –a los que viajaron más de 325.000 españoles en 2016–, las comunicaciones vía satélite tienen un coste inferior, hasta en un 300% por minuto, a las llamadas realizadas a través de un smartphone o un móvil convencional en roaming. Además, frente a las comunicaciones por vía terrestre, la telefonía satelital tiene la ventaja de que el precio por minuto es fijo, independientemente del país desde el que se realice la llamada. Otro punto a su favor se encuentra en la resistencia de este tipo de terminales, diseñados para soportar condiciones y temperaturas extremas.

A ello se une el continuo abaratamiento de los precios de estos terminales, que fluctúan entre los 500 y los 1.000 euros, es decir, que se mueven en las mismas bandas de precios de los smartphones de gama media y alta, respectivamente. Según Óscar Santidrián, director de la Unidad de Negocio Terrestre de Satlink, “hasta ahora existía una falsa creencia por los consumidores sobre los altos costes de la telefonía satelital. Ahora, aquellos que buscan garantizar el contacto en cualquier circunstancia, se muestran realmente sorprendidos no solo con los precios de este tipo de telecomunicaciones, sino también con el diseño y la ergonomía de los dispositivos, muy similares a cualquier teléfono inteligente convencional”.

Ya se trate de un viaje de negocio a un país con infraestructuras de comunicaciones deficientes, de un viaje de aventuras, de una misión humanitaria, de una expedición de montaña, de un crucero de placer o de una jornada de esquí al límite, los teléfonos satelitales son la única alternativa que en estos momentos asegura comunicaciones de voz y conexión a Internet hasta en el centímetro cuadrado más apartado del mundo civilizado.

Fuente: RevistaSavia

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