Stradivarius realizó una pasarela de sus productos en un avión de Vueling, que los viajeros podían comprar vía ‘app’.

Rotulaciones de impacto, animaciones a todo color, pasarelas, teatro, conciertos… Bien sea para un cambio de imagen, bien para propulsar el despegue de nuevos productos o para trasladar la cultura de los países, las aerolíneas ‘prestan’ sus aeronaves como vehículo de promoción de otras marcas.

Por J.M. Paredes

De un tiempo a esta parte, los aviones se han transformado en nuevos estandartes de las marcas, que han identificado en estos medios un notable potencial como vehículos transmisores de su imagen. Canales que, además, trasladan otros intangibles, en particular el denominado efecto wow, capaz al mismo tiempo de sorprender, diferenciar y fortalecer los vínculos de las firmas con sus clientes.

Mientras las aeronaves surcan los cielos, en el interior de la cabina suceden cosas: presentaciones públicas, pasarelas de moda, ventas a distancia, conciertos, catas y degustaciones e, incluso, actuaciones teatrales interpretadas por las tripulaciones. Stradivarius o Hawkers, por citar dos casos concretos, han utilizado este transporte como soporte promocional y publicitario de sus productos.

La etiqueta joven del Grupo Inditex organizó en mayo de 2016 la primera pop-up store a bordo de un vuelo comercial, en la que los pasajeros de la ruta Barcelona-Split, operado por Vueling, pudieron comprar prendas de su catálogo de verano a través de una app móvil. Meses antes, Stradivarius había celebrado ya un desfile aéreo en otro avión.

Hawkers, por su parte, también se embarcó en un proyecto similar. Y recurrió asimismo a las alturas –vía Air Europa– para mostrar, rumbo a Roma, su nueva línea de gafas a 10.000 metros. Para la ocasión, la start-up de origen ilicitano customizó el exterior del Airbus 330 con su logo-símbolo. Su CEO en aquel entonces fue más allá: “En Hawkers nos gusta hacer las cosas de forma diferente y hemos dado un paso más en la conquista del cielo”.

Vueling ha cedido igualmente sus habitáculos para iniciativas de esta naturaleza. En coordinación con la Oficina de Turismo de Cantabria, distribuyó entre el pasaje unas gafas de realidad virtual para promocionar el Año Jubilar del Camino Lebaniego en el trayecto Barcelona-Santander, en el que los usuarios pudieron realizar un paseo virtual por esa vía.

Con este mismo ánimo de diferenciarse y atraer el foco mediático, algunos artistas han hecho uso de este medio para venderse a sí mismos, especialmente con motivo del lanzamiento de nuevos trabajos o el despegue de sus giras promocionales. Uno de los primeros en subir las escalerillas fue el cantante Dani Martín, quien sorprendió a los clientes de Air Europa, en tránsito desde Madrid a Palma, interpretando varios temas de su segundo disco. “Lo hemos hecho en un avión porque me parecía que era divertido y diferente, y porque creo que hay que inventarse cosas nuevas”, confesaba Martín en la rueda de prensa. El vídeo de aquella actuación todavía puede verse en YouTube. Y hace solo unas semanas, un vuelo del Grupo Wamos, promovido por Nautalia, albergó, antes de emprender su viaje, un concierto de la banda Taburete, ante el delirio del pasaje, conformado en su mayoría por jóvenes estudiantes rumbo a Cancún.

BUENA ATMÓSFERA

En algún caso, incluso, este tipo de eventos (supuestamente improvisados) se han organizado para efectuar acciones solidarias. Una de las más notorias tuvo lugar en EE UU, entre Los Ángeles y Tampa. En ella, el saxofonista Kenny G se arrancó en pleno trayecto con su instrumento, cautivando a los viajeros que, en gratitud, aflojaron el bolsillo en favor de una organización de lucha contra el cáncer.

Con estas iniciativas, que hacen más llevadero el itinerario, se genera adicionalmente una buena sintonía en la atmósfera de la aeronave, que deviene en buena imagen. Así las cosas, los propios usuarios se suman a la estrategia publicitaria y se convierten en los mejores prescriptores de opinión de las marcas a través de las redes sociales.

La retransmisión en tiempo real de la presentación de la gafas Hawkers, por ejemplo, fue trending topic. Este acontecimiento, además, sirvió también a Air Europa para la promoción de su servicio de wifi vía satélite.

Icelandair es un caso aparte en este capítulo. Se ha volcado en transformar la cabina en un espacio de performances tras la redefinición de su política de entretenimiento a bordo, a raíz de los estudios internos que manejaba, en los que los pasajeros demandaban un mejor servicio de atención. Así fue como se puso en marcha el proyecto Stopover Pass, que ofrece actuaciones para los viajeros, protagonizadas por los propios empleados de la aerolínea islandesa. Ahead of Time fue el título del primero de los shows, desarrollado a 35.000 pies de altura. Para esta empresa, “el viaje es tan o más importante que el destino”, aseguran sus responsables. Con anterioridad al estreno de sus nuevas funciones, las tripulaciones de Icelandair asistieron a una escuela de arte dramático.

Según el CEO de la compañía, Birkir Hólm Guðnason, “siempre hemos posicionado el servicio al cliente en el corazón de nuestro negocio y estamos encantados de poder ser pioneros en esta nueva opción de entretenimiento. De esta forma hemos podido dar respuesta al estudio desarrollado con el objetivo de convertir el tiempo perdido durante el vuelo en una experiencia de viaje amena y educativa”.

SHOWS’ CON ALAS

El fuselaje de las aeronaves, su principal escaparate, no se ha quedado ni mucho menos al margen del interés de las marcas. De hecho, una de las iniciativas más recordadas fue cuando Pepsi, allá por 1996, personalizó uno de los Concorde para exhibir su nuevo color corporativo.

Su uso principal, no obstante, ha sido la proyección internacional de los valores, la cultura y la imagen del país de bandera de las aerolíneas. Primero se comenzó con un estampado sencillo, rotulando el exterior con nombres propios o episodios para el recuerdo. La cosa, sin embargo, ha ido adquiriendo nuevos tintes e incorporando personajes más acordes con la actual sociedad del espectáculo.

All Nippon Airways (ANA), conjuntamente con Boeing, inició hace unos años un homenaje a la saga de Star Wars en el fuselaje de sus Dreamliner, que ha ido teniendo continuidad en el tiempo. Japan Airlines, por su parte, optó por Doraemon, el gato cósmico animado, para ilustrar uno de sus transportes aéreos y así tratar de captar un mayor número de pasajeros chinos. Brussels Airlines también se ha sumado a esta corriente y varios de sus aviones surcan los cielos (o lo han hecho) luciendo célebres iconos del país, entre ellos Tintín o Los Pitufos.

Con todo, una de las compañías más activas en esta línea ha sido Norwegian, cuyas naves han rendido tributo en su cola a personalidades de todo el mundo. La última de ellas, María Zambrano. Con la filósofa, Norwegian ya ha homenajeado a un total de 109 personajes, 11 de ellos españoles. “La tradición de homenajear a personajes históricos en los aviones de la compañía se remonta a 2002, cuando Norwegian irrumpió en el mercado. Fue una manera de resaltar a personalidades que habían desafiado los límites y las normas establecidas, al tiempo que han inspirado a otras personas”, explica Miguel Urresti, responsable de Marketing de Norwegian en España.

DE COLOR ROSA

Tanta pintura, en todo caso, no solo sirve a efectos promocionales; también ayuda a sensibilizar a pasajeros, tripulantes y opinión pública sobre problemas actuales. Como hace Delta desde 2005 con una de sus aeronaves, que pinta por completo de rosa con motivo del Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer. Vehículo que, además, transporta a un pasaje muy especial: empleados que han superado esta enfermedad o están luchando contra ella.

Iniciativas, en definitiva, muy diversas, alineadas al nuevo lenguaje de los tiempos y a la era del espectáculo, como se ha señalado, que sirven en general para la construcción de la reputación de las aerolíneas, como reconocen fuentes de las propias compañías, pero que, asimismo, sitúan a los aviones en un nuevo escenario, en el que las marcas adquieren un nuevo protagonismo.

Fuente: revistasavia.com

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