Así es Hostmaker, el socio de Marriott para entrar en el negocio de los alojamientos turísticos.

No hay mejor defensa que un buen ataque... o una buena imitación. La industria turística busca alianzas con operadores como Amazon o, en su defecto, se inspira en la estrategia del rival

La batalla por captar al viajero del siglo XXI ha puesto a competir a grandes cadenas hoteleras con plataformas tipo Airbnb. La web de alojamientos turísticos ya ofrece más habitaciones que ninguna otra empresa en el mundo, un hecho que no pasa desapercibido para gigantes de la talla de Marriott International o Accor Hotels.

Ambos grupos han visto en ese modelo una nueva oportunidad de negocio. Marriott ha lanzado un proyecto piloto de seis meses para entrar en el 'home sharing' —alojamiento de personas en pisos o casas de particulares— de la mano de Hostmaker, compañía con sede en Londres encargada de la entrega de llaves, limpieza o posicionamiento de las viviendas; ofrece también un 'híbrido' entre las experiencias de un hotel y un apartamento compartido con su marca Tribute, donde los turistas podrán reservar una estancia en la capital británica.

Sigue así los pasos de Accor, que empezó a comprar portales de alquiler de pisos turísticos en 2016 para no perder comba en un segmento donde Airbnb es el máximo referente. El ejemplo español es Room Mate, fundado por Kike Sarasola, puesto que gigantes como Meliá, NH, Barceló o Iberostar descartan esa modalidad por ahora. "Los pequeños operadores turísticos están buscando alianzas con otros más grandes para unir fuerzas" y repartirse un mercado en plena ebullición, explica Miguel Flecha, 'managing director' de innovación en la división de viajes de Accenture.

Según el informe 'Tendencias en Travel 2018', elaborado por esta consultora, los acuerdos entre operadores, la 'copia' de iniciativas exitosas y las nuevas reglas de juego (con incorporación de tecnologías como el Blockchain) marcarán el sector turístico en 2018. ¿Ejemplos de alianzas? La aerolínea Delta con Airbnb para ofrecer un paquete completo al cliente, Meliá con Expedia para ofrecer 'packs' de viajes en el mercado estadounidense, Amazon con Marriott para que los huéspedes puedan hacer pedidos desde las habitaciones, Intercontinental Hotels con Open Table para que reserven mesa en un restaurante, Marriott con Accenture para desarrollar una incubadora de 'startups' especializadas, o Kayac con Alexa, el asistente de voz de la compañía de Jeff Bezos. 

"Las empresas turísticas todavía miran con cautela a Amazon por si se le ocurre venir, montar una agencia de viajes y comérselos a todos", añade Flecha. Ese recelo también lo manifestaron los buscadores de vuelos y/u hoteles como Trivago, Booking o Expedia, al ver su territorio en peligro. "Está claro que El Corte Inglés y Mercadona ya no son los únicos que le tienen miedo", zanjó este año el fundador de Destinia, Amuda Goueli.

Los buscadores de viajes siguen teniendo un peso muy importante en los ingresos de las cadenas hoteleras pese a sus cuantiosas comisiones —que oscilan entre un 15% y un 20% del importe— y al esfuerzo de las cadenas por reducir la dependencia de esos operadores y vender más a través de su propia web. Meliá ya factura en torno al 30% a través de su página cuando la media está por debajo del 20% en España, pero por encima del 45% en Estados Unidos.

¿Y qué papel juegan los turoperadores? "Al contrario de lo que se piensa, siguen teniendo un peso relevante (20%-30%), sobre todo en el segmento vacacional. Eso sí, se están transformando para no morir", concluye Mercedes Oblanca, directora de la división de viajes de Accenture. La turismofobia, el terrorismo, las cuestiones medioambientales o la moda 'antimainstream' de muchos 'millennials' con ganas de viajar a contracorriente definirán los destinos en auge este año.

Fuente: El Confidencial

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