Las huelgas indefinida de los taxistas en toda España impactan negativamente en el turismo de las principales ciudades

JUAN PEDRO CHUET-MISSÉ BARCELONA

El turismo había campeado, con un gran esfuerzo, diversas crisis y paros que en los últimos meses han causado turbulencias en el sector. Pero la huelga indefinida de taxistas en las principales ciudades de España jaquea todos los esfuerzos por tener un verano con normalidad.

A diferencia de los paros en aerolíneas como Ryanair o en la red de ferrocarriles de Renfe, los taxis no tienen la obligación legal de mantener servicios mínimos durante su protesta. Por ello el alcance del 100% de la medida de fuerza sacude al turismo.

Diversas asociaciones turísticas alertan del perjuicio que tiene esta ola de huelgas, no solo para los turistas y residentes que desde el miércoles 25 se encuentran con que no tienen la movilidad buscada, sino que esta medida hecha por tierra los esfuerzos para mantener a España en la cúspide de los destinos turísticos del mundo, donde el récord de 82 millones de visitas corre el riesgo de perderse si persiste la ralentización del sector.

España da una imagen negativa al mundo

Todavía es muy pronto para que haya anulaciones en hoteles y paquetes, porque estos viajes se programan con semanas o meses de antelación. De hecho, el Gremio de Hoteles de Barcelona no reportó cancelaciones por este conflicto.

La patronal Exceltur advierte del impacto negativo en la marca España que ocasiona la huelga de taxistas

Pero la preocupación llega por el perjuicio a la marca España. “La imagen que estamos dando en Barcelona y en los aeropuertos es muy mala”, dijo el vicepresidente ejecutivo de la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur), José Luis Zoreda.

Miles de viajeros varados por la huelga de taxis

Aena calculó que la operación salida en sus aeropuertos movilizará a 6,34 millones de personas, con un pico de 1,09 millones el domingo. Pero cientos de miles de personas se encontraron, desde el miércoles 25, que no había taxis en el aeropuerto de Barcelona-El Prat.

La huelga de taxistas comenzó en protesta por la paralización de la Justicia a la normativa del Área Metropolitana de Barcelona para limitar las licencias VTC. El viernes los trabajadores del sector decidieron seguir con la medida de fuerza, a la que se sumaron los taxistas de Madrid. El aeropuerto de Barajas fue el primer punto que quedó vacío de vehículos en la capital española.

Desde ese entonces, las dársenas de recogida de pasajeros de ambas terminales están vacías. A la distancia hay algunos vehículos que vigilan que no haya taxistas en actividad, excepto una docena de coches que prestan su servicio a personas con problemas de movilidad o salud.

Alternativas colapsadas

Ante la ausencia de taxis, los viajeros se buscan la vida como pueden, con el lógico fastidio de cargar maletas bajo temperaturas que superan los 30 grados. Para colmo, en Barcelona el Aerobús no llega hasta su parada final en Plaza Cataluña, sino que termina su recorrido en Plaza España porque la Gran Vía está bloqueada por más de 1.500 taxis.

En tanto, desde el Puerto de Barcelona, las navieras contrataron más servicios de buses privados para acercar a los pasajeros al centro de la ciudad, distante a cuatro kilómetros del nacimiento de Las Ramblas.

En la barcelonesa estación de Sants, así como en la madrileña de Atocha, tampoco hay taxis para los viajeros, que buscan alternativas en el metro y en los buses urbanos.

Impacto en hoteles y comercios de Barcelona

En Cataluña, los hoteles y comercios buscaban alejarse de la caída tras el referéndum del 1 de octubre, las cargas policiales y las manifestaciones. Luego de un descenso del 15% al 20% en las reservas en diciembre, el sector hotelero de a poco fue remontando la cuesta, aunque todavía no llega a los altos niveles de ocupación del verano pasado.

La patronal Cecot afirmó que la huelga está teniendo “un fuerte impacto” en la economía catalana y pide que las autoridades apliquen soluciones urgentes ante el conflicto.

Es el mismo pedido que elevaron los comercios agrupados en la asociación Barcelona Oberta, que alertan la “situación de parálisis en el centro de la ciudad y en el aeropuerto”.

Los comercios de Barcelona se quejan de que el fin de semana asisten a una caída de ventas por las protestas en el centro de la ciudad

Los 1.500 taxis desplegados a lo largo de la Gran Vía, y los que se sumaron el lunes en su cruce con Paseo de Gràcia también impactan negativamente al comercio de estas avenidas, sobre todo el de lujo, que ansiaba recuperar la performance del año pasado.

Precisamente esta entidad reclamó acciones sobre todo a Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona que también es presidenta del AMB, el organismo que avaló el reclamo de los taxis de que haya una licencia VTC por cada 30 de taxis.

Repercusión en el resto de España

El impacto negativo en Madrid y Barcelona se extiende, como una mancha de aceite, por las principales ciudades españolas. Los taxistas de Valencia, Sevilla, Tarragona, A Coruña, Bilbao son algunas de las ciudades afectadas por esta medida de fuerza, en muchos casos, con seguimientos de 100%. Provincias como Navarra, Álava, Cantabria, Zaragoza, Murcia, Guadalajara, Jerez, Almería, Jaén, Huelva y Cádiz también se plegaron.

En muchos de estos puntos, como los aeropuertos de Mallorca, Menorca e Ibiza, apenas hay buses para ofrecer alternativas a los viajeros. Si a ello se le suma que cientos de miles de turistas que llegan a España no hablan castellano, y que llegan a estas tierras por primera vez, el sentimiento de decepción, fastidio y desazón crece y no se evaporará enseguida.

Fuente: Cerodosbe

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