Un juzgado ha admitido la primera demanda colectiva contra Volotea por cargar tasas o cobrar por imprimir la tarjeta de embarque. El objetivo es sentar precedente contra los abusos del sector 

Reservar (y coger) un vuelo puede convertirse en una ardua tarea, tanto por los gastos 'sorpresa' a la hora de pagar como por las consecuencias de un despiste el día del viaje. Algunas aerolíneas cobran entre 20 y 40 euros por imprimir la tarjeta de embarque en el aeropuerto, una medida absolutamente desproporcionada que la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) ha llevado a los tribunales junto a otras siete cláusulas.

Por primera vez, un juzgado asturiano ha admitido a trámite una demanda colectiva para poner coto a ocho abusos de las aerolíneas. El documento se dirige contra la 'low cost' regional Volotea, porque es la que concentra un mayor número de cláusulas al borde de la legalidad, o así lo ve esta asociación de consumidores.

"Muchas otras aerolíneas cometen los mismos abusos, pero de manera más repartida. Volotea los concentra todos", explica la presidenta de Asufin a este periódico. Patricia Suárez exige que se declaren nulos los impuestos y tasas que alteran el precio final de manera repentina, los gastos de gestión de cinco euros si se solicita la devolución de las tasas por no usar el billete, la obligación de presentarse ante los tribunales de Barcelona en caso de conflicto con la empresa o la negativa de la aerolínea a devolver el dinero en casos de fuerza mayor —como el fallecimiento de un familiar de primer grado—, entre otros.

Asufin confía en que el conflicto llegue al Supremo para provocar un efecto dominó en todas las aerolíneas

Volotea prohíbe además llevar determinados artículos en el equipaje de bodega, como joyas. Tampoco permite volar con el DNI caducado en vuelos nacionales, "conducta contraria a lo dispuesto en el Programa Nacional de Seguridad para la Aviación Civil", explica Asufin.

Suárez confía en que este conflicto llegue al Tribunal Supremo para que, como ocurrió con las cláusulas suelo, se produzca un efecto dominó entre los competidores. El objetivo es sentar jurisprudencia en un sector tan plagado de atropellos al cliente como el bancario. No obstante, el proceso puede prolongarse entre tres y cuatro años, durante los cuales los consumidores seguirán estando desprotegidos ante las 'trampas' de las aerolíneas.

Volotea mantiene un alto nivel de crecimiento basado en la satisfacción de sus clientes y en una buena operación, pese a las dificultades operativas generalizadas en el espacio aéreo europeo estos últimos dos meses (...) No tenemos constancia de que existan cláusulas abusivas en nuestras condiciones de transporte ni diferentes a las habituales en el mercado", indican fuentes de la compañía tras aclarar que aún no han recibido notificación alguna.

"El 99% repercute las tasas" Basta con introducir los datos de pago para ver cómo un vuelo de 60 euros puede pasar a costar 100, una circunstancia que se repite con demasiada frecuencia, sobre todo en portales de búsqueda como eDreams o Rumbo. Las subidas inesperadas de precios también se dan en las webs de las aerolíneas, pues "el 99% de las compañías repercute las tasas aeroportuarias y los gastos de gestión en el precio final", indica Camino González-Fanjul, directora jurídica del despacho NCG Abogados.

Muchas de ellas cobran también un importe excesivo por imprimir la tarjeta de embarque en el aeropuerto. "No discutimos que cobren una cantidad razonable por prestar ese servicio, pero una cosa son tres euros y otra son 30 [como en el caso de Volotea]", matiza González-Fanjul.

Según las tarifas consultadas por El Confidencial, Ryanair cobra 20 euros por emitir el billete en su mostrador de facturación —si bien antes cobraba 40 euros— y aplica todo tipo de cargos adicionales: 160 euros por cambio de nombre, entre 50 y 95 euros más diferencia de precio por modificación del vuelo en temporada baja y, desde noviembre, entre ocho y 10 euros por una maleta de mano.

No solo Ryanair

EasyJet cobra 20 euros por gastos de gestión o 70 euros por cambios de nombre con una antelación de menos de 60 días, si bien dice no repercutir los impuestos y las tasas en el precio final. Vueling exige 50 euros por cambio de hora —más diferencia de precio—, pero emite las tarjetas de embarque en el aeropuerto de manera gratuita, al igual que Iberia. En el caso de Norwegian Airlines, el coste por cambio de titular es de 55 euros (100 euros en vuelos de larga distancia) y el precio de reservar por teléfono o de manera presencial asciende a 25 euros, entre otros.

Asufin es el primer organismo que abarca hasta ocho tipos de abusos en su denuncia, si bien otras organizaciones de consumidores han reportado algunas cláusulas específicas en los últimos años. Facua llevó a los tribunales a 20 aerolíneas por usar la 902 y otras líneas de alto coste para gestionar su servicio de atención al cliente. Este mes denunció a Ryanair ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) por cobrar por el equipaje de mano.

Por su parte, OCU denunció a las aerolíneas y agencias de viajes 'online' que cobran una comisión de entre dos y 23 euros por pagar con tarjeta de crédito. "Casi la totalidad de agencias no informan del precio completo desde el inicio de la contratación y cobran suplementos adicionales", concluyó en su último estudio sobre la contratación de vuelos por internet.

Fuente: elconfidencial.com

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