Dos turistas británicos leen un periódico en una terraza de Magaluf, Mallorca. (Reuters)

Tendrían que completar un formulario de tres páginas, pagar 60 euros y esperar hasta seis semanas para la aprobación de los papeles necesarios. Los viajes de última hora serán recuerdos del pasado

Quedan apenas cuatro meses para el 29 de marzo de 2019, fecha marcada en el calendario para el Brexit. Y a día de hoy no hay atisbo de un acuerdo de divorcio. Si finalmente Londres y Bruselas logran acercar posturas, existen cada vez más dudas sobre si la 'premier' Theresa May conseguiría el apoyo suficiente en Westminster para su ratificación. El problema es que si no hay acuerdo no hay periodo de transición. Y eso significa que en apenas cuatro meses puede reinar el caos absoluto.

A petición de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, el negociador comunitario, Michel Barnier, se reunirá este martes a mediodía con el colegio de comisarios para explicar el estado de las conversaciones. Uno de los puntos a tratar es si los británicos van a necesitar visa en caso de que quieran viajar a cualquier país miembro del bloque, un requisito que generalmente se aplica en la actualidad a los países en desarrollo.

Si este fuera el caso, los británicos tendrían que completar un formulario de tres páginas, pagar 60 euros y esperar hasta seis semanas para la aprobación de los papeles necesarios. En definitiva, los viajes preparados a última hora en el Eurostar podrían quedar como románticos recuerdos del pasado.

A lo largo de los últimos meses, el Gobierno de May ha ido publicando una serie de “White Papers” para explicar sus planes de contingencia ante el posible escenario de un divorcio sin pacto. En este tema en concreto, Downing Street propone “acuerdos recíprocos para permitir que los ciudadanos del Reino Unido y de la UE sigan realizando turismo libremente sin necesidad de visado”. Pero Bruselas, de momento, no se ha pronunciado al respecto. El presidente francés, Emmanuel Macron, sugirió el mes pasado que Paris tampoco pediría visas de turista en caso de “no deal”. Pero es una decisión que los 27 deben tomar de manera conjunta.

Británicos hacen cola para el Eurostar en la Estación St. Pancras International, en Londres. (Reuters)

La cuestión de la libre circulación y los derechos de los ciudadanos siempre ha levantado gran preocupación desde que comenzaron las negociaciones. En el debate, siempre ha tomado gran protagonismo la situación de los tres millones de comunitarios (entre ellos alrededor de 200.000 españoles) que viven actualmente en el Reino Unido. En este sentido, May se ha comprometido a garantizar sus derechos -incluso en el escenario de un no acuerdo- y ya ha publicado el proceso por el cual aquellos que lleven cinco años podrán conseguir el permiso de residencia.

Sin embargo, el ministro del Interior, Sajid Javid, ha acusado a los estados miembros de no igualar los progresos que se están haciendo en el Reino Unido para dar respuestas sobre su futuro a los 900.000 británicos que viven actualmente en la UE.

Por el momento, tan sólo hay declaración de intenciones. Sin ir más lejos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguraba en una reciente entrevista con 'Politico' que también se garantizarán los derechos de los aproximadamente 300.000 británicos que viven en España. Nuestro país recibió 81,8 millones de turistas internacionales en 2017, un 8,6% más que en el ejercicio anterior. Un año récord en el que Reino Unido lideró de nuevo las llegadas de visitantes con un total de 18,8 millones, un 6,2% más, según datos de la encuesta Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) publicados por el INE en febrero.

Se espera que para esta cuestión haya un acuerdo a nivel europeo, pero cada estado miembro debe luego ajustarlo a su propio marco legal, ya que el llamado sistema de bienestar difiere mucho de un país a otro. El acceso al sistema sanitario de Bélgica, por ejemplo, no es el mismo que en España, donde se tendría que evaluar la situación de los británicos jubilados que suponen una amplia representación de los expatriados que viven en las costas españolas. En definitiva, muchos asuntos por resolver para tan poco tiempo de margen. A pesar de que el 95% del acuerdo de divorcio estaría ya redactado, el principal escollo sigue siendo el 'backstop' irlandés y aunque Londres y Bruselas acerquen posturas se trata de una cuestión especialmente delicada en Westminster, donde May no goza de mayoría absoluta.

En caso de que finalmente no haya pacto o sea rechazado en el Parlamento británico, para evitar el caos absoluto, podría haber acuerdos transitorios de emergencia para regular, por ejemplo, el tráfico aéreo. La Comisión siempre ha negado que se estén preparando 'mini- acuerdos bilaterales', pero es difícil de imaginar que no haya planes de contingencia para evitar las preocupantes consecuencias de un divorcio que acabe e n portazo.

Fuente: El Confidencial

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