Los plásticos de un solo uso tienen fecha de caducidad en el ecosistema del turismo y los viajes en nuestro país: el año 2020. En ese momento se prohibirá su utilización si salen adelante las diferentes propuestas legislativas que están en curso. Tenedores, platos, vasos, pajitas y bastoncillos de este material, entre otros utensilios, deberán ser sustituidos por otros biodegradables. Muchas empresas turísticas, sin embargo, ya se están adelantando.

Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas, cada año se producen en el mundo más de 400 millones de toneladas de residuos de plástico, una cantidad muy elevada de restos que solo es reciclada mínimamente (un 9%). De esa cifra, según WWF/Adena (Asociación para la Defensa de la Naturaleza), Europa es responsable cada año de la fabricación de 27 millones de toneladas de desperdicios; solo una tercera parte de ese volumen es recuperada. Y la cosa no para de crecer.

Por ello, y para tratar de atajar este aumento que amenaza al planeta, desde diferentes Administraciones han emprendido diversas iniciativas legislativas. Así, en mayo de este mismo año, la UE anunció nuevas normas para rebajar su consumo porque, en opinión del responsable de Desarrollo Sostenible de la Comisión Europea (CE), los sobrantes plásticos son uno de los “grandes temas” en los que Europa tiene que actuar unida, “ya que esos residuos acaban en nuestro aire, nuestros suelos, nuestros océanos y nuestros alimentos”. La Comisión insta a las instituciones a que traten el asunto de forma prioritaria, con “resultados tangibles” antes de mayo de 2019.

A este respecto, el primer país que ha decidido regular el uso y comercio de utensilios desechables ha sido Francia, cuya Asamblea Nacional, a mediados de septiembre, ha aprobado un proyecto de ley para prohibir los objetos de plástico no reciclable a partir de 2020. En España, mientras tanto, a finales del mes de junio se presentó una propuesta de ley para la reducción de estos plásticos, con el propósito de que, en 2030, la totalidad de estos restos sean reciclados y reutilizables.

Algunas Comunidades Autónomas también han comenzado a legislar al respecto. La primera en pronunciarse fue Baleares, que se ha fijado el año 2020 para restringir la venta de plásticos de un solo uso. Navarra, por su parte, ha aprobado en junio de este año la Ley Foral de Residuos y Fiscalidad, que prohibirá la venta de este tipo de elementos a partir de 2020. Y la Comunitat Valenciana se ha sumado asimismo a esta corriente y prohibirá su comercialización en 2020, según recoge en el Plan Integral de Residuos de la Consejería de Medio Ambiente.

EL TURISMO, EN EL OBJETIVO

En el punto de mira, además, se ha situado a la industria del turismo y los viajes, responsable del 5% de las emisiones de CO2, pero también del aumento exponencial de los plásticos en los mares. “El plástico supone el 85% de los residuos que se encuentran en las playas de todo el mundo, de los cuales un 61% son plásticos de un solo uso, como envases de comida o vajilla de plástico de usar y tirar”, escriben los legisladores.

“Todos los análisis coinciden en que el papel del sector turístico es doblemente importante”, asegura Gabriel Escarrer, vicepresidente y CEO de Meliá Hotels International. “Por una parte, porque la contribución de la industria es grande y con su concienciación podemos apoyar significativamente los objetivos cuantitativos de reducción de impactos”. comenta. Y añade: “Por otra parte, porque tenemos una capacidad como pocos sectores de concienciar y sensibilizar a amplias capas de población, entre ellas, fundamentalmente, a nuestros millones de clientes y de empleados a lo largo del mundo, sobre este compromiso necesario”.

De este modo, muchas de las empresas de este sector han asumido los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y lideran actuaciones en este sentido, conscientes de su importante papel en la sostenibilidad del planeta, que es la esencia de su futuro.

La industria hotelera ha sido una de las primeras en tomar conciencia de la importancia de este asunto y en los últimos meses han comenzado a adoptar medidas tendentes a mitigar este “gran tema”, en palabras de la UE.

Meliá Hotels International.

Esta firma, con cerca de 400 establecimientos en todo el mundo, ha decidido dar un paso “claro y decisivo” para eliminar durante este año los plásticos de un solo uso de sus hoteles y oficinas. Para ello, según explica Tomás Franquet Elía, Corporate Responsibility Director, cuenta con una hoja de ruta “para que a lo largo del año se sustituyan de forma progresiva y completa elementos de plástico de un solo uso (botellas, vasos, bolsas, posavasos, pajitas, etcétera) por materiales biodegradables o ecológicos y, tan pronto como resulte posible, se inicie también la retirada de los productos cosméticos en las habitaciones”.

Iberostar Hotels & Resorts.

Iberostar, con más de 37.000 habitaciones, ha anunciado que suprimirá durante 2018 los plásticos desechables en el 100% de sus estancias en España, que serán sustituidos gradualmente por materiales biodegradables, una iniciativa que extenderá a los más de 110 hoteles del Grupo en 2019. La reducción de la contaminación plástica es uno de los ejes de la política de sostenibilidad de Iberostar y canaliza su compromiso medioambiental, según explican fuentes de la empresa.

Riu Hotels & Resorts.

Desde el 1 de junio, Riu ofrece a sus clientes pajitas compostables –es decir, que se degradan en contacto con el resto de residuos orgánicos, convirtiéndose en compost o abono– en sus hoteles de España y Portugal, del mismo modo que lo hace ya en Cabo Verde. Esta compañía, según ha informado, espera incorporar estos objetos biodegradables en sus hoteles de América en 2019. Estos elementos se sirven solo por petición explícita del huésped. Además, también está promoviendo el uso de removedores reciclables.

Piñero.

Este grupo hotelero, que cada año gestiona nueve millones de estancias turísticas de clientes de más de 30 países, se ha comprometido a reducir los residuos plásticos desechables en la totalidad de sus unidades de negocio con el horizonte puesto en el año 2020.

Paradores Nacionales.

Un total de 24 centros de la Red de Paradores Nacionales, ubicados en las costa del Cantábrico, del Mediterráneo y del Atlántico, han participado en el proyecto Por una mar sin plásticos, una campaña de sensibilización promovida por la Fundación Oceanogràfic de Valencia.

LAS PAJITAS, EN BOCA DE TODOS 

En el asunto de los plásticos de un solo uso, hay un elemento que concita buena parte de las críticas. Se trata de las pajitas, un adminículo histórico –dicen que ya las empleaban los sumerios y los babilonios– que hace poco procuraba las delicias a sus usuarios y que de un tiempo a esta parte está en boca de todos. Porque, según los expertos, supone una amenaza para el medio natural ya que, a pesar de su levedad, tarda más de 500 años en descomponerse y desaparecer de la faz de la Tierra.

American Airlines anunció en el mes de julio que restringiría la utilización de pajitas y mezcladores de sus salas VIP, medida que ampliará a sus vuelos a partir del mes de noviembre. Norwegian Cruise, por su parte, con el objetivo de reducir su huella medioambiental, informó en julio que dejaría de ofrecer pajitas de plástico de un solo uso en los 26 barcos de su flota, una decisión que supondrá la eliminación de más de 50 millones de pajitas de plástico cada año. Y Royal Caribbean hará lo propio en sus 50 barcos y suprimirá las pajitas de plástico en 2019.

• 5.000 millones de pajitas se desechan en España al año y un total de mil millones al día en el mundo. •15 toneladas de CO2 es la reducción de emisiones anuales de los hoteles de la marca Meliá tras dejar de consumir 22 millones de unidades de botellas al año.

• Las restricciones en el consumo de plásticos de un solo uso en los hoteles de la marca Iberostar permitirán una reducción de 43 toneladas de basura plástica. En conjunto, a finales de este año, habrá evitado la generación de 200.000 kilos de desperdicios plásticos.

Fuente: revistasavia.com

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