El crucero de Royal Caribbean rescató por la noche a los costarricenses en apuros mientras navegaba hacia Ocho Ríos, fuera de su ruta debido a una tormenta y los vientos intensos. 

El Empress of the Seas rescató a dos pescadores costarricenses que habían estado a la deriva en el Caribe desde el 1º de diciembre y la prensa lo describió como “un verdadero milagro de Navidad”.

En realidad, la noticia fue dada a conocer en principio por James Van Fleet, responsable de meteorología de Royal Caribbean, la propietaria del crucero, quien la posteó en su cuenta de Twitter.

Según Van Fleet, el recate de los pescadores fue el 23 de diciembre, cuando el Empress of the Seas navegaba de noche entre Gran Caimán y Jamaica, y de pronto avistó una bengala por la banda de estribor.

Sin embargo, sólo por casualidad el crucero se encontraba allí, ya que una tormenta con fuertes vientos lo había sacado de su itinerario y obligado a buscar un puerto de alternativa en espera de una mejora en las condiciones meteorológicas.

Los pescadores, por su parte, habían zarpado de Puerto Limón (Costa Rica), y habían perdido el rumbo mientras dormían después de haber arrojado sus redes, relataron.

Entonces el viento arrastró a su pequeña embarcación muy lejos de su ruta, y los pescadores consumieron todas sus reservas de combustible mientras intentaban el regreso.

Lo siguiente fue quedar a la deriva durante veinte días, con provisiones de comida y agua para sólo siete.

Milagro de Navidad (y del Caribe)

Afortunadamente, se trataba de pescadores, y pudieron utilizar esa habilidad para alimentarse de los peces que lograron atrapar. Sin embargo, la falta de agua se convirtió en un problema grave.

Por cierto, cuando el crucero logró rescatarlos, la deshidratación impedía a uno de ellos caminar por sus propios medios y debieron subirlo a bordo del Empress of the Seas en camilla.

El médico de a bordo y los tripulantes atendieron a los rescatados, hidratándolos, alimentándolos y proporcionándoles ropas limpias hasta que pudieron desembarcarlos en Ocho Ríos (Jamaica), donde fueron hospitalizados.

Para ese entonces, sin embargo, el pescador más afectado ya podía movilizarse por sus propios medios. Además, los tripulantes del crucero realizaron una colecta en la que recaudaron unos US$ 300 en efectivo, que donaron a los pescadores para ayudarlos a comprar ropa y lo que necesitaran cuando salieran del hospital.

“No sé tú, pero yo ya he visto un milagro de Navidad –comentó Van Fleet–: Los veinte días que ellos pasaron en el mar bastan para demostrar cuán bajas son las probabilidades de que se encuentre con vida a personas que están a la deriva.”

Fuente: noticiasdecruceros.com

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