Para muchas localidades españolas es la fiesta más importante del año. Las impresionantes procesiones que recorren las calles durante estos días atraen a multitud de visitantes fascinados con la pasión con la que estos pueblos viven la Semana Santa. David Llobet

De todas las fiestas religiosas que se celebran en España, hay una que por simbolismo y trascendencia destaca por encima de las demás. La Semana Santa marca el acontecimiento más importante para el cristianismo: el calvario, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Durante estas fechas y, como cada año, multitud de pueblos y ciudades de toda la geografía española se preparan para celebrar esta festividad santa. Hermandades y cofradías católicas desfilan por las calles portando a hombros bellas imágenes religiosas ante la fascinación y el respeto de los espectadores. Es tal la pasión con la que algunos municipios viven la Semana Santa que sus celebraciones atraen a miles visitantes de otras regiones de España y también del extranjero sin importar su tamaño. Devoción, veneración y hasta sufrimiento se entremezclan durante unos días perfectos para descubrir tradiciones centenarias en pueblos que se vuelcan en esta celebración.

MEDINA DE RIOSECO (VALLADOLID)

Esta localidad de la provincia de Valladolid lleva cinco siglos celebrando la Semana Santa con una devoción que se ha mantenido intacta desde sus inicios. Grandes maestros de la escultura castellana tallaron bellas figuras de madera que los cofrades portan a hombros por las estrechas calles riosecanas. Ser testigo de los pasos procesionales en Medina de Rioseco significa dejarse contagiar por la solemnidad de sus actos.

El baile de los pasos en los soportales de la calle Mayor o el canto de la Salve al final de la procesión son momentos que impresionan al espectador. Por otro lado, recorrer el Casco Histórico no puede faltar en una visita a Medina de Rioseco. Otra opción es hacer senderismo en las afueras para descubrir la región o incluso navegar en piragua o en barco por el Canal de Castilla, una impresionante obra hidráulica que atraviesa el norte de Castilla y León.

TOBARRA (ALBACETE)

La Semana Santa de Tobarra es uno de los acontecimientos más importantes de toda la provincia de Albacete. Los actos que tienen lugar en esta población durante los ocho días de procesiones tienen un elemento común: los tambores. A partir del Miércoles Santo y hasta el Domingo de Resurrección el redoble de tambores no cesa durante más de cien horas día y noche. Tal es la relevancia que tiene la Semana Santa en la localidad manchega que cada año atrae a más de treinta mil personas de todo el mundo.

No es de extrañar que Tobarra cuente con un Museo del Tambor, único en Europa, donde es posible descubrir más de 50 instrumentos musicales de todos los continentes. En los alrededores del municipio se encuentran lugares tan interesantes como la laguna de Alboraj, una zona húmeda protegida, o la población de Hellín y su Museo Comarcal que contiene una rica colección de arqueología y etnografía de la comarca.

MEDINA DEL CAMPO (VALLADOLID)

Documentada desde el siglo XV, la Semana Santa en Medina del Campo, Valladolid, llega a su punto álgido en los diez días que van desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección. Durante este periodo, emocionantes procesiones se suceden diariamente recorriendo las calles de la población con una solemnidad contagiosa. Destaca la procesión del Jueves Santo donde los cofrades se despojan de sus capas llevando únicamente sus hábitos y una vela mientras portan a hombros los pasos sin adornos de ningún tipo. Únicamente el toque de los tambores rompe un silencio sobrecogedor.

Además de la Semana Santa, Medina del Campo cuenta con interesantes puntos de interés turístico como el Castillo de la Mota. Esta impresionante fortaleza tuvo funciones defensivas y sirvió también como prisión. Otros lugares que merecen la pena una visita son la Colegiata de San Antolín y el Palacio Real Testamentario, antigua residencia real donde la reina Isabel dictó su testamento y posteriormente murió.

JUMILLA (MURCIA)

Con más de 600 años de historia, la Semana Santa de Jumilla es una de las más antiguas de España. Es también la celebración más importante de esta población murciana donde hasta veinte cofradías y tres mil nazarenos portan los bellos pasos en su recorrido por las calles. La solemnidad que caracteriza las distintas procesiones únicamente se ve alterada el último día, el Domingo de Resurrección, cuando se reparten cientos de kilos de caramelos entre los espectadores.

Pero, más allá de los actos religiosos, Jumilla cuenta con un patrimonio histórico y cultural de gran interés. Un paseo por el Castillo que hace siglos que domina la ciudad desde lo alto del cerro es el mejor comienzo para ver los rincones y monumentos más bonitos. Explorando las cercanías del municipio se descubren interesantes recorridos en bellos parajes naturales como la Ruta de Santa Ana o la Ruta de El Carche. Otra opción muy sugerente es hacer una ruta enoturística y conocer sus animadas y divertidas bodegas. Todo eso antes de que el vino se convierta en la sangre de Cristo, claro.

VIVEIRO (LUGO)

Esta población de la provincia de Lugo lleva festejando la Semana Santa desde el siglo XIII, siendo una de las celebraciones religiosas más antiguas de Galicia. Ocho cofradías realizan hasta quince procesiones día y noche durante los días que dura esta fiesta. Además de las procesiones, la Semana Santa en Viveiro se vive con especial interés como lo demuestra el Programa Adral, un programa de difusión cultural que tiene lugar durante la Cuaresma donde se celebran conferencias, charlas y conciertos para promocionar la festividad santa.

Viveiro es una ciudad para conocer tranquilamente y pasear por su casco urbano de empinadas calles gremiales a la vez que se descubren monumentos tan interesantes como sus iglesias parroquiales o las antiguas puertas que se conservan del recinto amurallado. En los alrededores se encuentra el Souto da Retorta, un paraje natural con una fascinante vegetación que invita a ser recorrido y descubrir entre otras cosas, sus impresionantes eucaliptos, considerados unos de los árboles más grandes de Europa.

CREVILLENT (ALICANTE)

La Semana Santa en Crevillent, Alicante, es una fiesta donde abundan ritos y tradiciones cuyos orígenes se remontan hasta el siglo XVII. Las cofradías son muy conscientes de la importancia que las procesiones tienen en esta población alicantina y así lo demuestran con el Arreglo de Pasos. En la tarde del Miércoles Santo las distintas agrupaciones gremiales colaboran en la puesta a punto de los pasos previo a las procesiones y demás ritos que se celebran y que tienen en el Viernes Santo el día más intenso y emocionante.

Crevillent también destaca por su casco antiguo de estilo musulmán con apretadas calles y estrechas aceras, y por las famosas Cuevas vivienda. En los alrededores del municipio, la sierra de Crevillent ofrece rutas de senderismo con preciosas vistas a toda la comarca. Por otro lado, en esta zona se encuentra uno de los humedales más importantes de España, el Parque Natural de El Hondo, visitado por centenares de aves en sus migraciones anuales entre Europa y África.

CABRA (CÓRDOBA)

Esta población de Córdoba es famosa por la gran participación popular que se entrega a unos festejos donde las procesiones recorren las calles prácticamente a cualquier hora del día. Las tallas que se veneran son magníficas obras de arte realizadas por algunos de los mejores escultores españoles clásicos. El Sábado Santo, los cantaores andaluces más famosos van a Cabra para dedicar hermosas saetas a la Virgen de la Soledad y Quinta Angustia, la más venerada en esas fechas.

Las casitas blancas con balcones adornados con bellas flores son el mejor atractivo del delicioso paseo que el visitante podrá hacer por el Barrio del Cerro. El convento de las Agustinas es parada obligada donde contemplar una joya artística del arte religioso andaluz: la exquisita talla del Cristo Yacente. Cerca de Cabra, se encuentran lugares tan mágicos como la Sierra de Cabra de singulares formaciones geológicas e impresionantes vistas, o la Ruta de los Ammonites donde contemplar enigmáticos fósiles de hace más de 200 millones de años.

FERROL (A CORUÑA)

La tercera ciudad más poblada de la provincia de A Coruña tiene muchos motivos para visitarla y uno de ellos es la celebración de la Semana Santa. Durante los ocho días que dura la festividad religiosa, salen a la calle veinticinco procesiones siendo las más impresionantes las que se dan el Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. En esos días, miles de personas ocupan las calles de los barrios de Esteiro y A Magdalena para ver las mejores procesiones que recorren la ciudad.

En Ferrol no puede faltar una visita al barrio de A Magdalena donde además de pasear entre sus bonitas casas blancas, el viajero encontrará también algunos de los monumentos más importantes de la ciudad. El puerto es otro lugar imprescindible además de los museos y fortalezas que se alzan alrededor de la Ría. Y luego están sus playas ya que esta urbe cuenta con extensos arenales de mar abierto, playas de fina arena blanca y solitarias calas donde relajarse o practicar deportes acuáticos como el surf.

ASTORGA (LEÓN)

La primera cofradía de la que se tiene conocimiento en Astorga data del siglo XV por lo que sus habitantes llevan siglos celebrando la Semana Santa en esta población leonesa. Durante los diez días que duran los festejos, las ocho cofradías y hermandades realizan desfiles entre los que destaca la Procesión del Santo Entierro, cuando se produce el Desenclavamiento del Cristo, el momento más importante de todos.

Después de las procesiones toca descubrir esta ciudad. Si por algo destaca, es por su amplísimo patrimonio histórico y arquitectónico, uno de los más ricos de la provincia de León. Impresionantes monumentos y edificios como la Plaza Mayor y su Ayuntamiento, la Catedral o el Palacio Episcopal, proyectado por Gaudí, deslumbran al visitante en su recorrido por la ciudad. En las afueras, el entorno natural de Las Médulas es un lugar mágico Patrimonio de la Humanidad donde realizar rutas a pie y admirar sus bellos paisajes.

OCAÑA (TOLEDO)

Sobriedad y silencio son los elementos que mejor definen la Semana Santa en Ocaña. Esta población toledana lleva más de cuatro siglos celebrando la festividad religiosa con un orden y respeto que emociona por el silencio que acompaña los desfiles procesionales. La procesión del Viernes Santo es una de las más veneradas en la que se representan las tres caídas de Cristo portando la cruz. Ver a los nazarenos arrastrando las cadenas con los pies descalzos es otro momento emocionante.

En Ocaña no puede faltar una visita a su Plaza Mayor, monumental construcción que destaca por su arquitectura abovedada. Encantadoras iglesias y sobrias casas nobiliarias son otros de los sitios que merecen la pena. Explorando las afueras de la población se descubren antiguos castillos como el Castillo de Oreja o el Castillo de Monreal, recuerdos de viejas batallas y reinos pasados. Y un lugar imprescindible: el Convento de Santo Domingo de Guzmán, donde admirar su coro, retablo y belén, bellísimas obras artísticas.

VALVERDE DE LA VERA (CÁCERES)

La devoción con la que se vive la Semana Santa en esta localidad extremeña se muestra con toda su fuerza la noche del Jueves Santo. Es el momento en el que los Empalaos salen a la calle. Comprometidos con una promesa realizada antes Dios, varios hombres atan sus brazos a un mástil horizontal en forma de cruz y rodean su torso y brazos con cuerda. Ver a los empalaos con su atuendo completo mientras recorren las calles en un acto de penitencia espiritual es una experiencia que impresiona a todo aquél que la vive. Por otro lado, recorrer el casco histórico de Valverde de la Vera es un bonito paseo entre casas construidas con madera, adobe y piedra a la vez que se descubren sus monumentos más importantes. Fuera de este municipio cacereño es imprescindible conocer todas las maravillas que alberga la comarca de La Vera, desde sus preciosos bosques y gargantas hasta el monasterio de Yuste, donde pasó sus últimos días el rey Carlos I.

JEREZ DE LOS CABALLEROS (BADAJOZ)

Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, la población extremeña de Jerez de los Caballeros se engalana para celebrar ocho días de solemnes procesiones con imágenes de magnífica talla. Cuatro iglesias barrocas son el escenario de los momentos más emocionantes entre los que destaca el Viernes Santo con el paso del Nazareno. También aquí los Empalaos salen a la calle para mostrar su devoción el Lunes Santo encontrando el respeto que muestran los espectadores. El cielo de Jerez de los Caballeros está dominado por las fantásticas torres barrocas de iglesias como la de Santa Catalina o la de San Bartolomé, preciosos monumentos religiosos. Otra visita imprescindible son las murallas de origen templario donde pasear y conocer su historia a través de lugares como la Torre Sangrienta. Fuera de la ciudad, la típica dehesa extremeña ofrece rutas de senderismo entre bonitos paisajes donde disfrutar en mitad de la naturaleza.

Fuente: National Geographic

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