En el imaginario común, las Islas Canarias son sinónimo de playas infinitas y sol eterno. No obstante, si dejamos a un lado la bendición geográfica del archipiélago, en cada una de ellas encontrarás un elenco de lugares mágicos que no esperarías encontrarte.

La isla de El Hierro tiene una magia especial, un qué sé yo místico cuyos encantos dejarán una huella imborrable en tu corazón.

Aquí te detallo diez razones por las que El Hierro se convertirá en tu destino favorito para viajar este año (y sin billete de regreso).

1. Por sus contrastes.

Nada más llegar a El Hierro, te parecerá increíble que la isla pueda albergar tal riqueza natural y paisajística en sus escasos 268 kilómetros cuadrados de superficie. Por ello, no es casualidad que haya sido declarada Reserva de la Biosfera y Geoparque por la UNESCO, con el añadido de que más de la mitad de su territorio se encuentra protegido.

La geografía herreña nos ofrece unos cambios tan drásticos de paisajes y vegetación de una vertiente a otra que sentirás haber aterrizado en un pequeño continente que se recorre a pie en un solo día.

2. Por sus emblemas naturales.

La isla cuenta con varios monumentos simbólicos de incalculable valor para el herreño y ninguno es de hormigón. La sabina milenaria retorcida por la fuerza del viento, el Roque de La Bonanza que se asienta sobre el mar en la bahía de Las Playas, los Roques de Salmor, vigías del valle de El Golfo o el Árbol Garoé, el árbol santo de los bimbaches, recuerdan al viajero que el protagonismo aquí lo tiene la naturaleza en sus más variadas y caprichosas manifestaciones.

3. Por sus caminos legendarios.

La mayoría de los senderos de El Hierro discurren por los caminos tradicionales de la isla cuyo valor medioambiental e histórico es incalculable. Calzadas de piedra de gran pendiente o estrechas veredas que fueron usadas antiguamente por los herreños para desplazarse de un pueblo a otro, conforman hoy nuestra extensa red de senderos de gran riqueza paisajística.

El Hierro se ha convertido en los últimos años en un destino inigualable para la práctica de deportes relacionados con la naturaleza como el senderismo. El camino de La Virgen, el camino de Jinama o el sendero de La Llanía son algunas rutas que no debes perderte porque si viajas a un lugar que tiene más kilómetros de senderos que de carreteras, no existe otra manera que explorarlo al ritmo que marca la isla, a paso lento.

4. Por sus miradores de vértigo.

La isla cuenta con auténticas obras maestras incrustadas en el paisaje como si de una maravilla natural más se tratara. Ejemplo de ello es el mirador de La Peña, del artista canario César Manrique, que proporciona unas inolvidables vistas de todo el valle de El Golfo.

Otros miradores como el de Jinama, Las Playas, Isora, Tanajara o el Lomo Negro te ofrecerán una espectacular y vertiginosa panorámica a más de 1.000 metros de altura desde una atalaya privilegiada para apreciar la belleza de la isla.

5. Por sus charcos naturales.

Para mí, la mejor carta de presentación de la isla es su costa. Agreste y escarpada, esconde numerosos rincones perfectos para experimentar un baño “diferente”. Y es que en El Hierro no encontrarás nada parecido al concepto de “playa” que tenemos en nuestras cabezas. Aquí la joya de la corona son sus charcos naturales de aguas cristalinas que contrastan con el negro de las rocas volcánicas de su entorno.

En el Charco Azul, escondido en una cueva volcánica bajo el acantilado, el Charco Los Sargos, el Charco Manso o la Cala de Tacorón, en el sur de la isla, sentirás la más pura sensación de estar en contacto con la naturaleza mientras te refrescas en el azul Atlántico.

6. Por sus apetitosos dulces artesanales.

La reina de la repostería herreña es la quesadilla. Un postre artesanal cuya receta ha pasado de generación en generación y que a día de hoy es mucho más que un producto, pues se ha convertido en una de las señas de identidad de la isla de El Hierro.

Se elabora con el tradicional queso herreño, el ingrediente principal y el que le da ese sabor tan especial, además de harina, huevos, azúcar, ralladura de limón, canela y matalahúva al gusto.

La quesadilla es un alimento muy completo y energético; de hecho, era el bocado perfecto para aguantar las largas y duras jornadas en el campo. Por ello, no está demás advertirte que, aunque está deliciosa, deberás moderar las cantidades ingeridas ya que llenan bastante.

También podrás degustar otros dulces típicos como el queso de almendra, mantecados, rosquetes, rosquillas o galletas artesanales.

7. Por sus fondos marinos.

Disfrutar de los fondos inalterados de la Reserva Marina del Mar de Las Calmas parece una buena excusa para iniciarse en el mundo del buceo. El pueblo pesquero de La Restinga se convierte durante todo el año en la puerta de entrada a numerosos aficionados de este deporte que llegan atraídos por uno de los mejores destinos de buceo del planeta.

El Hierro cuenta con casi una veintena de puntos de inmersión, localizados la mayoría de ellos en La Restinga y el Mar de Las Calmas, entre los que destacan El Bajón (la inmersión estrella), Baja Bocarones, el Veril o la Cueva del Diablo, como algunas de las principales atracciones de los fondos del sur de la isla.

Aquí se encuentran numerosos centros de buceo perfectamente equipados para la práctica y enseñanza de este deporte, con quienes podrás sumergirte en las profundidades herreñas y disfrutar de las numerosas especies que no verás en otros puntos del archipiélago.

8. Por sus vistas aéreas. Y ya que hablamos de deportes en la naturaleza, no puedo dejar pasar la oportunidad para recomendarte una de las experiencias que debes vivir en nuestro pequeño paraíso: volar en parapente.

La particular orografía de El Hierro convierte a los amantes de los altos vuelos en visitantes asiduos de la isla ya que, gracias también a las condiciones meteorológicas, aquí se puede volar prácticamente todo el año.

Aprovecha bien tu viaje y contrata un vuelo en tándem, ya que El Hierro se contempla mejor desde lo alto.

9. Por sus microclimas. La menor de las Islas Canarias exhibe una abrupta orografía en la que se manifiestan infinidad de microclimas en distancias muy cortas. Si llamásemos a la vez a varias personas ubicadas en distintos puntos de la isla, te sorprendería ver cómo cada una de ellas se encuentra en un clima diferente.

Desde la famosa “panza de burro” sobre el valle de El Golfo, o la bruma herreña característica de las zonas altas, hasta el sol radiante del sur. Y es que en un mismo día podrás sentir las cuatro estaciones que suceden en un año común.

10. Por la calma herreña. Si algo le falta a El Hierro son las aglomeraciones. La más pequeña del archipiélago es el destino perfecto si queremos perdernos y desconectar del mundo. Esta pequeña isla en mitad del Atlántico anima a dejarse guiar por el entorno. Aquí encontrarás un sinfín de lugares donde solo la brisa del mar y tu respiración serán la única compañía durante largas horas hasta que se ponga el sol. Si quieres disfrutar de tu viaje con los cinco sentidos, sentir el latir de la tierra, el ruido de las olas…

Si quieres desconectar de verdad, El Hierro es tu destino.

Así que ve comprándote el billete

Fuente: holaislascanarias.com

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