JUAN PEDRO CHUET-MISSÉ

Los B737 MAX que salen de las fábricas de Seattle se desvían a una base de Texas, a la espera de que se levanten las prohibiciones sobre este avión

Boeing no tiene más espacio para guardar los B737 MAX que salen de sus fábricas en Seattle, en el estado de Washington, y se ve forzado a enviarlos a una base a 3.500 kilómetros de distancia, cerca de la ciudad texana de San Antonio.

Ya van tres meses desde que los gobiernos y las aerolíneas del mundo prohibieron los vuelos del B737 MAX, tras el segundo accidente de este modelo en cinco meses. El primero fue en octubre en Indonesia y el segundo en Etiopía a fines de febrero. Entre uno y otro hubo que lamentar más de 300 víctimas.

La producción se frena

Boeing ralentizó la producción de los B737 MAX un 19%, el modelo que más rápido se vendió en la historia de la compañía, pero buscó mantener a la cadena de montaje en funcionamiento para evitar despidos.

En paralelo, los ingenieros siguen realizando pruebas con el sistema de navegación MCAS para recuperar la confianza de los organismos reguladores y que, por lo menos, los B737 MAX que quedaron en tierra puedan volver a volar. Lo de recuperar las ventas se verá en una etapa siguiente.

De Seattle a Texas

Los seguimientos de Flightradar24, difundidos en redes sociales por los aficionados a las fotografías de aviones, evidencian los movimientos de los aviones que salen de fábrica en Seattle, pasan por el taller de pintado en el sur de California, y son aparcados en la base de Texas. Un portavoz de Boeing confirmó a Bloomberg esta decisión de la empresa.

En la base de Puget Sound, cerca de Seattle, Boeing ya tenía acumulados un centenar de B737 MAX recién terminados, pero sin compradores a la vista.

Boeing confía en que el desvío sea temporal

Alder precisó que la base de Boeing en San Antonio acumulará aviones de manera temporal. Cuando sea el momento las aeronaves “regresarán al estado de Washington, donde serán entregadas a los clientes”.

Entre enero y abril Boeing entregó un 24% menos de aviones

La crisis del B737 MAX obligó a Boeing a dejar de realizar las previsiones financieras anuales y la paralización de las ventas le implica pérdidas de, al menos, 890 millones de euros.

Las entregas se desploman

Entre enero y abril el fabricante norteamericano entregó un 24% menos de aviones, comparado con el primer cuatrimestre del año pasado.

Durante abril no recibió ni un solo pedido de este avión de pasillo único, y en todo el mes recibió cuatro órdenes de compra de otros modelos.

Durante los primeros cuatro meses Boeing tuvo una pérdida neta de 119 órdenes de compra, impactadas por grandes cancelaciones como la de Jet Airways, que se declaró insolvente a mediados de abril, y que habían encargado más de 200 B737 MAX.

Fuente: Cerodosbe

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