Deja que esta vez sea el verano quien entre en sintonía contigo gracias a AñosLuz

Viajes y verano. Dos palabras que encierran el secreto de la auténtica felicidad, y cuya relación hace que resuene otro vocablo en nuestra mente: vida. Vivir experiencias, contar los años en función del número de estíos y recordar cada uno de ellos gracias a una escapada inolvidable.

Todo trotamundos que se precie sabe que el barómetro que mide la productividad de nuestros días se basa en el número de viajes realizados -tanto en soledad como compartidos-. Y es que sumergirse en una travesía es la mejor manera de entender el mundo que nos rodea y de encontrarnos, tanto con nosotros mismos como con otros espíritus wanderlust.

Canarias es todo un paraíso - © AñosLuz

Ahora bien, si cada uno de los miembros de un grupo de amigos tuviera que decir a la vez cuál sería el destino perfecto para su próxima escapada, así, a bote pronto, sin premeditaciones, raro sería que apenas dos coincidiesen. Y es que hay tantos tipos de viajeros como lugares en el planeta.

Por esta razón, hay expertos como AñosLuz, con nada más y nada menos que treinta y cinco años de bagaje, que son capaces de diseñar viajes que rompen la barrera de lo convencional, adaptándose a las necesidades y gustos de cada persona.

¿Qué tipo de viajero eres?

Tren, avión o barco. Montaña, playa o ciudad. Todas estas disyuntivas, que complican el decisivo momento de elegir dónde vamos a pasar las vacaciones, surgen de una pasión compartida: el verano. Esa época del año en la que todo está permitido: tanto dejar que el tiempo corra en la sombra de una palmera caribeña como madrugar para descubrir, a golpe de abanico, hasta el último rincón de París.

Así que para solucionar cualquier tipo de conflicto que pueda romper esa magia, AñosLuz os ilumina con los destinos que mejor conectan con vuestro “yo” viajero. Estos son sólo algunos ejemplos, pero estos especialistas en viajes no entienden de límites. ¿Con cuál te identificas?

Las ciudades también son para el verano.- © AñosLuz

1. El que vive en comunión con la naturaleza: no concibe unas vacaciones sin aire puro, mucho verde y enclaves naturales dignos de postal. Y si además hay animales, apaga y vámonos.

2. El cosmopolita: necesita huir de su ciudad, pero lo de desconectar en el campo no es su punto fuerte. Perderse por las calles de una urbe desconocida, conocer sus restaurantes más icónicos, recorrer en coche los pueblos más bonitos de la costa y, en definitva, tener un sinfín de alternativas de ocio es la clave de sus vacaciones perfectas.

3. Aventureros: pasar unos días en alguna ciudad puede ser una opción, sólo si se trata de un destino exótico que les permita huir a la jungla, lanzarse a descubrir sus templos escondidos o disfrutar del trekking.

4. Deportista por encima de todo: se va de escapada a cualquier destino y no se pone exquisito a la hora de escoger alojamiento (si hay que dormir en tienda de campaña, se hace). Siempre y cuando el piragüismo, el surf, el ciclismo, la escalada, el trekking o cualquier tipo de actividad física esté contemplada en

5. El relaciones públicas: dentro de esta categoría, encontramos dos tipos, aquellos que ven como un punto a favor embarcarse solos en una aventura veraniega (“Si es en el extranjero, mejor, así practico el inglés) y los partidarios del trabajo en equipo (“¡No sin mis amigos!”).

6. El que viaja con la cámara colgada del cuello: siempre anda en busca y captura de los mejores paisajes y rincones con encanto. Sus fotografías de atardeceres y sus espontáneos retratos siempre son la envidia de todos sus seguidores de Instagram.

7. El amante del buen comer: la arquitectura, las playas, los hoteles... Todos esos factores son importantes a la hora de organizar sus vacaciones, pero la gastronomía es el factor decisivo. Elegirán un destino donde repetir restaurante no sea necesario.

8. Alma marinera: dejar que el sol te acaricie mientras la brisa marina te despeina, alternar los chapuzones en el agua con paseos por la orillas y homenajes gastronómicos con vistas al mar. ¿Un verano sin playa? ¡Eso no es un verano!

9. El rural: los pueblos son la quintaesencia de los países, su lado más tranquilo y más auténtico. Cambiar los coches por las bicicletas, las piscinas por los ríos y el ajetreo de la ciudad por los picnics en el campo. ¿Qué más se puede pedir?

10. El cultureta: no tienen problema en pasar el día de monumento en monumento y de museo en museo. Siempre escogen lugares con historia y ciudades donde el arte inunda hasta el último rincón. Este viajero no concibe volver de su escapada sin haberse empapado de conocimientos nuevos.

AñosLuz te invita a descubrir el corazón de los Cárpatos.- © AñosLuz

11. El que huye de la gentrificación: para este viajero no hay nada como aislarse del caos que domina los destinos más turísticos, evitando las marabuntas y explorando destinos que, a pesar de estar infravalorados, tienen mucho que ofrecer.

Senderos secretos en Kirguizistán, playas paradisíacas en Cuba, pueblos perdidos de Nepal, ciudades con historia en Grecia, el sabor de la cocina vasca o lugares remotos para recorrer en bicicleta en Eslovenia. Hay tantos destinos como maneras de disfrutarlos, pero AñosLuz tiene un planes para todos los gustos.

Empieza la cuenta atrás para dar comienzo a esos meses de días eternos -en los que el sol es el protagonista- y noches fugaces. Así que si quieres disfrutarlos como es debido, ¡toma nota!

Fuente: Condé Nast Traveler

Volver al boletín

NUEVO!!!!

 

Volver