Estas son algunas de las playas de tradición nudista de España donde disfrutar de la forma más natural. Hace mucho que eso de ir en pelotas a la playa dejó de ser un 'escándalo público'. Atrás quedaron escenas entre surrealistas y heroicas de guardias civiles deteniendo a nudistas en la arena. Al contrario, el nudismo está de moda, y es que meterse en el agua a pura piel, convivir sin tapujos ni prejuicios, sentir la caricia de la naturaleza sin más impedimento, sólo con la protección solar cubriendo los cuerpos, es de lo más placentero.

Tal como afirman en la Federación Española de Naturismo (FEN), habría que hablar de 'playas de tradición nudista', pues en realidad todas las playas son de libre uso, sin limitación alguna en cuanto al uso (o no) de ropa, desde la abolición del escándalo en 1988 (Ley Orgánica 5/1988). Sin embargo, para bañistas primerizos en esto de encuerarse, recopilamos algunas de las playas y calas de España donde es más fácil disfrutar del nudismo.

 

PLAYA DE LANGRE, RIBAMONTÁN AL MAR (CANTABRIA)

Un escénico anfiteatro arenoso en el que disfrutar del mar salvaje y del carácter rural de los prados de alrededor, así es la que muchos señalan como una de las mejores playas de Cantabria. Al naturalista y popular divulgador Félix Rodríguez de la Fuente le encantaba y también a los primeros nudistas, que disfrutaban del aislamiento del lugar. Sobre todo en agosto, es un arenal de uso mixto en el que conviven 'textiles' y naturistas, más en la zona de poniente, en la conocida como Playa Pequeña o Langre II.

EL PLAYAZO, VERA (ALMERÍA)

Por norma general, las playas nudistas suelen estar aisladas, pero este no es el caso. Al contrario, el Playazo es, como indica su propio nombre, la playa más grande e importante de Vera. Se encuentra en una zona urbana de hoteles, por lo que el nivel de ocupación suele ser alto. Pero como son cerca de 2 kilómetros, hay sitio para todos. La zona naturista comienza en la parte norte, una vez acaba el paseo marítimo, y es uno de los arenales míticos de los aficionados ya que pasa por ser el primer enclave europeo oficialmente declarado para la práctica del nudismo.

PLAYA DE ES TRENC, CAMPOS (MALLORCA)

No es una de las playas nudistas menos concurridas, pero sí una de las más paradisíacas. Si ya se está habituado a pasear las desnudeces propias, se puede disfrutar de la arena blanca y fina y de las aguas turquesas de este paraíso próximo a la localidad de Campos, aunque bien podría pasar por una playa del Caribe… En sus tres kilómetros siempre hay espacio para la práctica del nudismo.

PLAYA BENIJO, TAGANA (TENERIFE)

La playa Benijo, con su característica orilla de color negro, la proximidad del macizo de Anaga y los roques en la orilla, ocupa un paisaje de un magnetismo del que es difícil apartarse. El mar contrasta con la textura polvorienta que cubre el ambiente, que tiene mucho de lunar. Es una de las playas nudistas míticas de Islas Canarias. Una belleza natural sin trampa ni cartón.

PLAYA DE TORIMBIA, LLANES (ASTURIAS)

Esta no es una playa cualquiera en la que encuerarse, si no la playa nudista más antigua de Asturias. Se inauguró en los años 60 como una pequeña porción más de libertad conseguida en el país. Además, es una de las playas más bellas de Asturias. Las vistas de este arenal fascinaron al director José Luis Garci, que lo escogió para algunas escenas de su película El abuelo. Cada temporada lleguen más turistas, por lo que 'textiles' y naturistas conviven en armonía.

CALÓ DES MORT (FORMENTERA)

Las Baleares es territorio nudista, pero en Formentera, será por la cultura hippie o porque la naturaleza es lo que pide a veces, lo de ir en cueros ni se cuestiona y se puede hacer nudismo en prácticamente cualquier playa con total tranquilidad. Sin embargo, ésta es la más conocida de todas, tal vez por el talud rocoso que la cobija y por la dificultad del acceso, o por la belleza del entorno donde destacan los tradicionales escars, como se llaman a las típicas casetas de madera que los pescadores.

PLAYA EL COFETE, PÁJARA (FUERTEVENTURA)

Rodeada por las montañas de la Crestería de Jandía, este agreste arenal parece un mundo perdido cubierto de arena dorada y gravas. En sus casi 14 kilómetros hay espacio de sobras para encontrar la máxima comodidad en desnudez con la naturaleza. Al tener un acceso tan complicado, no es una playa concurrida, por lo que es un buen lugar para descansar y dar largos paseos por la orilla de mar.

PLAYA BAROÑA, PORTO DO SON (LA CORUÑA)

Decir Baroña es decir arqueología. Ahí sobre el promontorio, está uno de los castros mejor conservados de las tierras gallegas, pero, además, Baroña también es hablar de nudismo. En esta playa se vivieron episodios reivindicativos como el ocurrido en el verano de 1983, cuando catorce personas fueron detenidas por ir en pelotas. En la actualidad, el ambiente es tranquilo y relajado y ya nadie tiene que salir corriendo por querer bañarse desnudo.

PLAYA EL VERODAL, FRONTERA (EL HIERRO)

Tan extraña como bella, esta playa de salvajes rojos es la más occidental de España. Y será por la absoluta sensación de libertad que transmite su enclave que lo cierto es que, aunque no está considerada ‘oficialmente’ como playa nudista, los bañistas suelen animarse a quitarse el traje de baño, lo que evita, a la vez, que se manche con arena roja. Para una experiencia completa, hay que esperar al atardecer.

 

PLAYA DE FAMARA, TEGUISE (LANZAROTE)

Esta playa monumental de seis kilómetros de Lanzarote, cobijada por el risco montañoso que le da nombre, era la playa favorita de César Manrique. Es un arenal salvaje que mira de tú a tú al Atlántico y que atrae tanto a nudistas como a surfistas de todo el mundo. La belleza es tanta que produce ganas irrefrenables de dejar a un lado el traje de baño y salir corriendo por la arena. Suele haber olas y viento, pero con la marea baja, o vacía como dicen en la isla, en toda la orilla se forman grandes piscina de poca profundidad y agua tranquila.

PLAYA DE COVACHOS, SANTA CRUZ DE BEZANA (CANTABRIA)

Esta playa nudista de Cantabria es una de las más sorprendentes de España, debido a que con la marea alta tiene una isla a la que, sin embargo, se puede llegar caminando con la marea baja. A pesar de estar a media hora de Santander, le queda bien el adjetivo de salvaje. Rodeada de acantilados, su acceso es algo complicado, por lo que suele ser transitada por público joven, nudistas y amantes del senderismo que buscan desconectar durante unas horas.

CUESTA MANELLI, ALMONTE (HUELVA)

Entre Mazagón y Matalascañas, hay un paraíso nudista excepcional de ambiente tolerante. Aquí no hay grandes paseos urbanizados, pero sí paisajes y tranquilidad. A la zona de Cuesta Maneli se llega siguiendo la carretera que une Huelva con Matalascañas. El acceso se hace a pie a través de una pasarela de madera que quedó dañada en un incendio de Moguer de 2017, pero se están ultimando los trabajos para que esté accesible de nuevo a partir de este verano.

CALA PRESILI, MAÓ (MENORCA)

También conocida como Capifort, Cala Presili es junto a su vecina cala Tortuga, una de las playas vírgenes más bellas del parque natural S’Albufera des Graus. Sus dimensiones son pequeñas, apenas 180 metros, pero Cala suele estar poco frecuentada ya que se llega siguiendo parte del Camí de Cavalls que bordea Menorca. Un lugar perfecto para relajarse en contacto con lo mejor del Mediterráneo desnudos y con vistas al bello faro de Favàritx. Eso sí, a poder ser, si es la primera vez que se hace nudismo evitar ir en pleno agosto, que es cuando está más concurrida por 'textiles'.

PLAYA DE LA MARQUESA, DELTEBRE (TARRAGONA)

Playa nudista, amplia, singular, tranquila y encima dentro de esa maravilla natural que es el Parque Natural del Delta del Ebro. Más de un kilómetro de arena y mar en los que sentirse lejos de todo. ¿Qué más se puede pedir? Pues desde la playa, se puede caminar hasta la Punta del Fangar, un paisaje que tiene mucho de fin del mundo, con el traje de baño en la mano.

PLAYA DE LA JOYA, MOTRIL (GRANADA)

Para acceder a ella hay que descender más de 200 peldaños, pero lo que cuesta, claro, es la subida. Sin embargo, hay que dar la gracias a todos esos peldaños por conservar la playa poco frecuentada. El bello entorno que ocupa y el que sea poco visitada hacen de ella una de las playas nudistas imprescindibles de la Costa Tropical.

Foto Istock

Fuente: National Geographic

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